HIDROGENESSE. Sala López de Zaragoza, 11/02/2011

“Ser un grupo de modernos o ser Leonardo Dantés es cuestión de actitud, ¿no?”. Esto es lo que me dijo una amiga al comenzar el concierto de Hidrogenesse. No iba del todo desencaminada, y yo le respondí: “Sí, pero tienen más jeta”. Y es que si de algo va sobrado el dúo formado por Genis Segarra (la mitad de Astrud) y Carlos Ballesteros es de éso. A primera vista puede parecer una propuesta simple, sencilla y absurda; es verdad: salieron al escenario con tan sólo una caja de ritmos, unos teclados y una mini guitarra, mientras Ballesteros cantaba con sus limitaciones vocales. No hay que dejarse engañar. Debajo de esa capa de superficialidad y petardeo se esconde un inteligente grupo que pretende dinamitar los límites del pop con su cinismo y transgresión, apoyados de buenas melodías. Claro, que ver a dos tipos vestidos con tacones, cadenas de oro, enormes americanas o abalorios inclasificables en la cabeza, no pone las cosas fáciles para tomárselo en serio.

Aunque recientemente, en su afán de ir siempre un paso delante de lo que se espera de ellos, han publicado un disco en el que versionan a The Hidden Cameras, su recital se centró en sus trabajos pasados. A Hidrogenesse siempre se les ha considerado como un proyecto menor, en comparación con Astrud, sin embargo, en los más de diez años que llevan en activo pueden enorgullecerse de haber compuesto varios temas sobresalientes. Disfraz de tigre, Así se baila el siglo XX, Caballos y ponis o Vuelve conmigo a Italia son una prueba de su olfato compositivo y de ingenio en las letras. El escepticismo inicial desapareció. Una vez ya más asentados, ofrecieron uno de sus nuevos temas, A los viejos, muy en su línea, con sentido del humor, pero aún más negro del que nos tienen acostumbrados. Precisamente, otro de los maestros de ese  humor corrosivo, Carlos Berlanga, también fue recordado a modo de versión de Tazas de té.

Al salir de La Sala López, mi amiga reconoció que le habían gustado y que no se lo esperaba. La actitud acompañada de buenas canciones puede levantar un concierto, pero es algo que no está al alcance de cualquiera. No es el caso de Genis Segarra y Carlos Ballesteros, que lo están.

Texto y fotos: Jaime Oriz
 
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