Paseas por la ciudad de noche, repasando todos y cada uno de los momentos del día y degustando el delicioso pitido en los oídos, la cicatriz que suelen dejar los buenos conciertos de Rock and Roll. El de ayer fue uno de los buenos, de los excelentes diría yo, el humo del bar mezclado con cervezas, amigos y el retorno de una de las mejores bandas locales de de rock: Mama Kin.