| Pasan los años y los festivales proliferan cada vez más. Como si este fuera el único atractivo posible, de cada una de las localidades del país, para garantizar un turismo en las fechas más calurosas del ciclo veraniego.
Se pueden encontrar exposiciones, mercadillos y mercaderes, acampadas controladas e incontroladas, coches aparcados y varados, gente yendo y viniendo, lugareños contentos y descontentos, fauna sobreviviendo. Las cifras son oficiales, 50.000 personas pasaron este año por el festival. Todo un éxito sin duda. El concierto más multitudinario y con lleno más que absoluto fue la actuación de Ismaël Wonder y Alpha Blondy el último día del festival. Surgen dudas. Los que allí estuvimos presenciando el festival en su cierre, vimos claramente que el continente no puede aguantar mas el contenido. ¿Todo vale?. Para cualquier acampada en el Pirineo se exigen varios permisos y la acampada libre está prohibida todo el año en el territorio aragonés, sin contar que no se puede acampar cerca de un caudal de agua ni de ningún barranco seco. Esos días todo eso se pasó por alto y fue un auténtico caos. Tiendas de campaña en la orilla de la presa de Lanuza y en terrenos de dudosa legalidad. Entiendo que hay excepciones, pero durante el festival hubo tormentas y no precisamente débiles. Hoy justamente 10 años después del desastre de Biescas, es bueno recordar estos fallos organizativos. Instituciones muy importantes están implicadas en esto, recordemos que la Diputación Provincial de Huesca organiza este evento y que la Confederación Hidrográfica del Ebro, es titular de los terrenos colindantes al festival y es quien otorga los permisos. Sabemos por habitantes del lugar, que no todos los residentes están contentos con todo lo que allí ocurre durante esos días. Basuras descontroladas, coches en demasía y descontrol en los accesos. ¡Larga vida a Pirineos Sur!. Que todo sea para bien en este y en todos los pueblos del mundo. Que la filosofía de la música que se escucha sirva para algo y que se tomen medidas para no “hacer aguas” en el futuro. Sabemos que el próximo año si todo va bien, esto cambiará. Confiemos que la filosofía de los primeros años, hagan posible que las aguas vuelvan a su cauce natural, el de Lanuza: Un entorno medioambiental sostenible. |
David Chapín
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