• A través de mi ouija.

  • "De putas". Por Sergio Falces.
  • 07/06/2005
  • "VINOS

       ¿Cómo se llamaba aquel disco?.... ¡¡Ah!!, ¡¡Ya lo recuerdo!!, se llamaba Una aventura de la magra humana del grupo Vinos Chueca. Fernando Bastos (El Magras), su líder, dedicaba esa obra sin ningún pudor A las putas del papiro. Pues bien hecho… claro que sí… En realidad esas mujeres te dan conversación, comprensión y sexo. No suena mal.

       He compartido más de una noche de putas con algún que otro implicado en el panorama musical y cultural de Aragón... No citaré nombres… al menos todavía… ¡¡Je, je, je!!. ¡¡Ah!!, ¡¡eso sí!!, yo sin consumar, punto aclaratorio este como esperando que el de arriba lo considere pecado menor. Esas santas injustamente menospreciadas en la mayoría de culturas, que aguantan a gentes de tan variada educación, edad, peso, olor corporal, nivel etílico... han hecho que pase buenos momentos (no sexuales… insisto).

       Pero vayamos al grano. A mí eso de ligar nunca se me ha dado del todo bien, la verdad. Y lo curioso es que los que no sabemos decir la frase adecuada en el momento adecuado estamos condenados a la autocomplacendia en sexo y alma... y a componer cursis canciones en la soledad de cuatro paredes... y es que esto del comienzo de conversación  equivocada me ha llegado a pasar hasta con una mujer que quería seducirme... Sí, ella a mí...  Una puta, eso sí, a cambio de unos billetes, por tanto... pero... ¡Quería seducirme después de todo!.

       Insistía mucho la joven en que me lo hiciera con ella mientras yo apuraba una copa esperando que mi acompañante de aquella noche saliese pronto de disfrutar sus once minutos... e irme a la cama… la mía (sigo insistiendo).

       Era un lugar de profesionales africanas y desde la televisión de aquel noble antro se podía ver y escuchar un concierto de música con la raíz de aquel maltratado continente interpretada con instrumentos tradicionales y modernos. Ciertamente sonaba bien. Y más teniendo en cuenta el efecto del alcohol. Por lo que le pregunté a la señorita que intentaba subirme la materia prima de su oficio qué grupo era aquel... tenía curiosidad... y seguro que eran populares en su lugar de origen. No podía perder la oportunidad de poder escuchar aquello entre la tranquilidad de mis paredes con el sonido de mi equipo de música. Curiosamente, o no, ella se echo a reír. Primero levemente, luego, comentando algo con sus compañeras en un idioma que no comprendí, comenzó a carcajear. Tengo que reconocer que no fue una situación del todo agradable para mí... dicho sea de paso.

       ¿Para que nos vamos a engañar?... La chica intentando llevárseme a la cama… a mí que esas situaciones me ponen… las cifras de lívido bastante bajas… y yo que cojo y le pregunto por lo que se escucha en el local. ¿A alguien de los que frecuentan esos lugares le importa un carajo lo que está sonando?. Pues sí, a mí, con dos cojones.

       ¡Vaya!, una vez más frente a una persona del otro sexo no supe acertar con la conversación adecuada. Debí de salir de la diana como siete u ocho palmos. Ella me dejó por imposible y me quedé solo en aquella barra rebañando unos cubitos de hielo cada vez más pequeños pensando que los que no valemos para la cosa del ligoteo lo dejamos patente hasta intentando hacer trampas.

       Y pensando pensando... casi siempre hay un muro entre la chica del frente y yo... esa pared suele ser mi tozuda pasión por la música... por ejemplo. Aunque, por favor, que nadie me haga elegir entre aquel arte y la mujer... porque en realidad lo tendría claro… elegiría sin pensármelo aquella que nunca me ha fallado.

    Sergio Falces
    sergiofalces@aragonmusical.com

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