Viernes, 24 Marzo 2017
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ÉXITO DE METALLICA EN ZARAGOZA










Éxito absoluto de la actuación de Metallica en nuestro país. 32000 seguidores incondicionales se volcaron para ver a sus ídolos en plena forma. Con su presencia puntual, Lostprophets iniciaron otra noche de las grandes en la ciudad de Zaragoza, que junto con Slipknot se encargaron de calentar el ambiente concentrado en el estadio municipal de La Romareda.  Mas de dos horas de duración de un directo que con efectos pirotécnicos, gran potencia de sonido y guiños a nuestro idioma, apenas se repasó “St Anger”, el último album de la banda.


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Imagen del concierto de Metallica en Zaragoza

CONCIERTO DE METALLICA EN ZARAGOZA. 19/06/04 


Mi muñequera de pinchos se quedó fuera. Era parte de lo que la organización estimaba peligroso, y junto a algunas cámaras, cinturones y demás, la requisaron para devolvérmela al finalizar el concierto. Pero eso no impidió que 32.000 puños en alto vibráramos con el esperado espectáculo de Metallica. “5 horas de viaje y 12 de cola, pero ha valido la pena” decía una joven venida desde Valencia. Y no le faltaba razón, mereció la pena.  Eran las 10 de la mañana y un centenar de personas ya estaban en los alrededores de La Romareda, los 31.900 restantes fuimos llegando a lo largo del día. Los más madrugadores veían recompensada su espera con una pulsera que les permitía acceder a la zona más cercana al escenario, pudiendo estar así en primera fila y sin una presión excesiva, ya que la zona estaba vallada para evitar avalanchas.


Emocionante ver la ciudad a lo largo del día rebosante de metaleros y metaleras, camisetas negras, melenas, piercings, planos de la ciudad (las dos terceras partes del aforo venían de otros lugares) bocadillos y cerveza para aguantar lo que deparaba la noche. Y la tarde. Abrieron Lost Prophets con un aforo medio vacío y con un sonido más bien deficiente. Cumplieron su papel de teloneros y se fueron. Con Slipknot fue diferente. Muchos vinieron a verlos a ellos. Se veían algunas máscaras entre el público como las que ellos llevan en sus directos, un espontáneo intentó acceder al grupo, pero en cuanto subió al escenario, Seguridad se encargó de impedírselo. El cantante por su parte sí que pudo acceder al público y de forma directa, ya que se lanzó a las primeras filas mientras cientos de manos le sujetaban. No llevaban su escenografía habitual, el repertorio tuvo que ser – lógicamente – más breve, y dejaron a la cabra tranquila (en otros shows lanzan los pedazos del animal descuartizado al público). Así que más de uno se quedó con ganas de verles en un concierto suyo, para ver el espectáculo completo y con mejor sonido. Se acerca la hora. A las 22’30h el estadio al completo había realizado decenas de olas y cantado mil y una frases distintas. Un cuarto de hora más tarde se apagaban las luces.


Las imágenes de “El bueno, el feo y el malo” llenaban las pantallas gigantes situadas a cada lado del escenario. Marcaban así el pistoletazo de salida, tal y como han ido haciendo a lo largo de su gira. Blackened fue la primera canción, seguida de Fuel en la que empezaron los despliegues pirotécnicos. El fuego latía a ritmo de guitarra. En el escenario, cinco micrófonos situados a lo ancho del mismo, para que Hetfield pudiera ser visto desde cualquier ángulo. Y en todos ellos cantaba, interpretaba y preguntaba… ¿quién ha estado en conciertos anteriores de Metallica? ¿Quién de aquí tiene en su casa nuestro disco St Anger? ¿Una rápida o una lenta para el bis? ¿Rápida o lenta? Comparado con otros directos de Metallica, en éste se mostraron especialmente comunicativos.


Pero si ellos estaban entregados no menos lo estábamos nosotros. El primer sólo de guitarra se desarrolló entre gestos de alabanza por parte del público. Luego llegaron los sólos de Robert Trujillo y de Lars Ulrich. Aplausos, gritos, saltos, brazos en alto y todo ello iluminado con los fogonazos de luz que constantemente enfocaban al público. Apasionante ver todas las gradas de pie, con un entusiasmo contagioso en temas como Dyers eve, Wherever I may roam, Nothing else matters (pocos se dejaron el mechero en el bolsillo) y por supuesto Enter Sandman, uno de los temas más coreados.


No cantaron nada del Load, y del nuevo álbum apenas repasaron dos temas (St Anger y Frantic) lo cual hizo que fuera una noche llena de éxitos. Y hablando de éxitos, One marcó el momento álgido del concierto. Fuego real y explosiones constantes trasladaban al público a la guerra de la que habla la canción. Aplausos ensordecedores para un tema que el año pasado se echó de menos en el concierto de La Peineta. Muchos nos quitamos en Zaragoza las ganas de verlo en directo. Por el contrario se echaron en falta temas como For whom the bell tolls o Harvester of sorrow, aunque en general el repertorio estuvo a la altura del concierto.


Seek and Destroy  servía como punto final a dos horas y cuarto de entrega absoluta por parte de grupo y de público. No conseguí niguna de las decenas de púas o de baquetas que lanzaron al final de los bises, pero me quedé con el recuerdo de un concierto histórico. Y con mi muñequera de pinchos.


Texto: Beatriz Pitarch

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