miércoles, 13 diciembre 2017
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Nubosidad Variable “Hoy empieza todo” Séptimo Cielo, 2004

HOY EMPIEZA TODO – NUBOSIDAD VARIABLE


COMUNITER 2004


No es Nubosidad Variable un grupo de fácil escucha, lo cual no implica ni mucho menos que su propuesta peque de extravagante, sino simplemente que debemos acercarnos a su música sin prejuicios, con los oídos bien abiertos y dispuestos a asumir todo un torrente de ideas tan refrescante como difícil de clasificar. Pop – supongo – sin barrera musical ni creativa alguna y con una innegable ambición experimental. Y es que el surrealismo y la teatralidad se dan cita en Hoy empieza todo, pero también la variedad y la amplitud de miras de una banda que da un paso en firme para afianzar su credibilidad artística.


No en vano, Nubosidad Variable puede presumir de haber creado un elenco de excelentes canciones que brillan por su originalidad y su heterogeneidad. Un amplio abanico que va desde el intimismo y la calidez de Frigorífico hasta la faceta más punk de H.E.T. pasando por los aires orientales de Frío/calor, el clasicismo pop de En memoria del esquimal o ese pegadizo estribillo en inglés de The raven.


Quizá los únicos lunares de Hoy empieza todo los podamos encontrar en Cielo de Berlín, una canción que podría haber deslumbrado con esa vena noise guitarrera a lo Inquilino Comunista pero que no acaba de llegar melódicamente a buen puerto, y en el hecho de que algunos de los temas dan la sensación de estar inconclusos o, peor aún, zanjados con escaso rigor.


Mención aparte merece el interesante y sorprendente cambio de registro que consigue la banda cuando su guitarrista Javier o su bajista Juan Luis asumen la voz principal y que les acerca – palabras de la propia banda – al mundo de Nacho Vegas, El Hombre Burbuja o De la Rosa.


Claro que buena parte de la culpa de este salto cualitativo debe atribuirse a la gran labor de producción llevada a cabo por Chechu Martínez y por la propia banda que queda reflejada, no solamente en la consecución de un sonido personal, sino también en multitud de detalles que se van descubriendo a medida que se escucha el disco: ovejas balando, un caballo que relincha, alguien que golpea una puerta, coros gamberros, voces y gritos de fondo, un sitar… Si a ello unimos unas letras trabajadas, unas baterías realmente imaginativas, unos arreglos de guitarra valientes y diferentes a lo que se suele escuchar y una voz cada vez más asentada y menos dramática, el resultado es un trabajo más que notable de pop local contemporáneo.



Jaime stereAnt, máster en meteorología.

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