sábado, 23 septiembre 2017
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LA COMODIDAD DEL ANILLO (Por Juako Malavirgen)

LA COMODIDAD DEL ANILLO
CAFÉ EL ZORRO
12 DE MARZO DE 2005

Existen dos tipos de música: la perecedera y la imperecedera. Alejándose de la primera, más popular pero mucho menos trascendental, La Comodidad del Anillo opta por hacer un homenaje a la segunda, sin inventar nada, pero perdiendo el respeto a todos los dogmas y purismos que pueda llevar implícitos.

El recital comenzó, como acostumbran los cómodos, con Diguipadadajoy, un bailable de aire reggae, donde ya se pueden ver los que son los pilares del grupo: melodías de guitarra entrecruzadas, ritmos jazzeros, tecnología midi para emular distintos instrumentos, y fusión de estilos. Esta fusión queda patente en trance-fussion donde Funk y Rock se aparean, dando como fruto cuatrillizos, o en Indio Perturbado, donde coquetean con sonidos arabescos.

Tras estos tres trabajados temas, La Comodidad del Anillo nos regaló su faceta más pausada, con Pau jazzy bossa (el titulo lo dice todo), o un Sirtaki, más cercano al tetris que a las tierras helenas, donde cómodo #4 lleva el ritmo con guitarra española y #1 pone la melodía, doblada en ocasiones
por #3.

Tres versiones interpretaron, una más previsible de Django Reinhart, maestro de maestros, cuya
influencia se deja notar en el repertorio cómodo, La Marcha Turcadel dios Mozart, y otra más sorprendente, Voces de tango de los añorados Más Birras,que se estrenaba allí en el Zorro. Entre tanta versión desataron la fiera que llevan escondida, con su pieza de corte más heavy, Moskovskaia,donde pusieron en pie al publico que los aclamaba con gritos de “hostiaaa” y de “joooodeeeer”. Muchos grupos sacarían un disco entero de las melodías que La Comodidad comprime en esa canción.

Si a estas alturas el público estaba en pie, los últimos cuatro temas los postraron a sus pies. Galadon, una preciosa balada con regusto a Mark Knopfler, nos fue llevando hacia el final, donde nos aguardaban Rock genérico, que poco tiene de rock, resultando ser una pieza swing (antes ya hablaba de la influencia de Django en el repertorio cómodo) con un intervalo blues donde demuestran que la técnica y el sentimiento para nada están reñidos; tras ésta vino su canción estrella Los viajes de Sir Archivald Bradley, todo un lujo para las orejas lo que se esconde tras ese título tan luthiero, y el punto final lo puso Chocolate Sexy, tema funky vacilón con trompetas midi que me evoca a dos americanos: Eddy Murphy y Carlos Santana.

Entre el swing de #1, el rock de #2, las marcianadas de #3 y la guitarra española de #4, es normal olvidarse del espectacular batería que les acompaña, llamémoslo #D. El complemento perfecto, que encima toca sin aparente esfuerzo a sus 18 añitos…

Anoche pudimos disfrutar del repertorio completo de La Comodidad del Anillo, un maravilloso motivo para alegrarse de ser músico, sin poder evitar pensar “como me atrevo a llamarme músico después de oír esto”. ¡Gracias, cómodos!

Juako.

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