sábado, 18 noviembre 2017
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Crónicas de ZarAGOTA.

   En Graus cualquier noche puede salir sol.


   Y ponerse casi de inmediato. En pleno concierto de Miqui Puig me sentía bien, me sentía vivo. Moderada la euforia alcohólica, un poco de fresco tras los sufrimientos del viaje…y en unos segundos al agujero otra vez… ¿qué te creías, que iba a ser fácil? Escapen de los espejos…se empeñan en mostrar cómo es uno en realidad. Escapen también de los amigos y de las amigas, de los conocidos y desconocidos de siempre que se afanan en ayudarte o en cantarte las verdades del barquero. Sólo unas palabras: aislamiento y profilaxis. Ahora les cuento qué tal en el Meeting Pop…


Imagen de MIQUI PUIG


   Como es habitual con mi amigo JV las cosas se retrasaron un rato… salíamos de Zaragoza en la Leyenda Pinar (un coche que ha resistido envites muy jodidos… y sigue aguantando) como a las seis de la tarde previa parada en casa de mis padres para coger algunas cintas de cassette (el automóvil no tiene lector de cds…sí, lo sé, es increíble…y además JV quería hacerse las casi dos horas de viaje con una única cinta de Madness… lo que tienen los hombres enamorados y seguros de su vida/futuro…no le temen a nada), pillamos un pirata de los Proscritos en el bar Interferencias, el Mil kilómetros de sueños de Gabriel Sopeña, un par de emisiones del mítico programa de culto Música para Camaleones y un disco de remezclas de clásicos de rock… live the bunny, creo que se llama… la cinta del conejo blanco. Y es que Graus está más lejos de lo que uno piensa; primero hay que ir hasta Huesca, luego Barbastro y cuando crees que estás llegando, pues aún queda un poquito. El calor atorrante, las opciones pocas: ventana bajada.- con lo que no puedes hablar ni oír la música con el aire entrando.- o ventana subida ( imaginan el calor…), el que diga que eso es pre-Pirineo… será de noche… o en sus sueños húmedos. Nuestra intención era llegar y montar el puesto de Confesiones de Margot en el zoco, ver a Jorge Meeting para que nos diera las acreditaciones, tratar de realizar un esfuerzo arquitectónico y elevar una tienda de campaña e, ilusos de nosotros, que nos sobrara tiempo para echar unas cañas antes de que empezaran los Tachenko. Pues no… cruzamos un puentecito que lleva a la zona del recinto del Meeting Pop, estuvimos a punto de llevarnos por delante a Sebas Remonto, al Vinadé, Javi y Hugo Big City… todos muy majicos que se iban a cenar y aparcamos el coche. La zona de acampada localizable, cargo los enseres para la venta (llevaba discos y chapas de Bronski, fanzines y recopilatorios de Confesiones de Margot, libros del Chorrito de Plata y hasta alguna camiseta) y de pronto el rostro de JV empalidece y la primera de la noche: –tío, que me parece que me he dejado las llaves dentro¿dentro de dónde?dentro del coche. Sí señor… la tienda, la ropa, las mochilas… todo dentro del coche, Graus, anocheciendo, víspera de Domingo y las llaves dentro del coche. NO me extenderé en detalles… sólo que se nos apareció la virgen en forma de peculiar mecánico, que con una habilidad sólo propia de alguien con un pasado delictivo como emulador del Vaquilla, fue capaz de con poco más que un gancho herrumbroso y paciencia devolvernos las llaves y la esperanza en un futuro mejor.


   En fin… montamos el stand (por supuesto en el lugar equivocado, tuvimos que cambiarlo una hora más tarde) y recibimos la visita de un excitadísimo responsable de la barra del festival que reclamaba para sí y su pléyade de camareros la propiedad de varias islas del Caribe además de las tablas que usábamos a modo de mesa… -lléveselas, lléveselas…joer. Algo había que cenar porque la noche iba a ser larga. Fuimos al primer restaurante que vimos… allí estaba Manolo, el batería de Los Cármenes, exDynamos y uno de los mejores pipas de España, esperando su bocadillo en la barra. Y junto a él que nos fuimos. A Manolo no le querían dar su bocadillo y el tiempo se le echaba encima… un bocadillo especial de festivales, del que ahora no recuerdo su composición completa pero sí que llevaba tortilla francesa y aseguraba la supervivencia del técnico de sonido durante más de 36 horas porque, según palabras textuales de Manolo: –Uno no sabe nunca cuándo va a volver a comer. Cuánta sabiduría musico-popular se puede aprender de los pipas; y que no le daban el bocata… Miqui Puig y su banda estaban sentados en una de las mesas…dos de cuatro grupos en el espacio municipal…no estaba mal.


   Antes habíamos hecho como que montábamos la tienda a unos veinte metros del escenario, justo al lado del riachuelo de Graus… un lugar reino perdido de los mosquitos y de los graciosos… gente que ha debido nacer sabiendo cómo se levanta una tienda de campaña… en fin. A las diez estábamos cenados, con el zoco en su sitio y Sebas Puente y Sergio Vinadé ya se habían tomado el primer cubata de la noche. Fueron los primeros en estrenar la barra, hay un documento escrito que así lo atestigua. Llegó Pedro Vizcaíno con los discos de Grabaciones en el Mar, que le íbamos a ayudar a vender y unas camisetas de Tachenko que fueron el auténtico filón de la feria… pero lo cuento más adelante. Porque ya estaban sobre el escenario el montón de tíos que son en Tachenko tocando El Coche Real… cuatro que se intercambian voces, guitarras y teclados y Miguel Irureta + Perruca Campeón en la sección rítmica. Había poco público para entonces… como siempre con el Meeting las dos primeras horas parece que va a ser el fracaso más grande de la historia de los Festivales, pero luego se va animando y la verdad que yo me lo pasé bastante bien. Y desde acá le doy la enhorabuena a Jorge (el organizador) por lo mucho que se lo curra. Pedro Vizcaíno aseguró que era el peor concierto que había visto nunca a los Tachenko y que el sonido había sido una puta mierda… y es probable… no sé, se le veía tan seguro diciéndolo que yo me lo creo a pies juntillas…


Imagen de TACHENKO


   Y poco antes de terminar los primeros clientes se fueron acercando al puesto de venta…y los clientes siempre son freaks potenciales, capaces de pedir casi cualquier cosa a un tío que está al otro lado de un mostrador… aunque la cosa se fue caldeando y poniéndose creativa conforme se iba trasegando el alcohol: la primera fue más o menos a mitad del concierto de los Australian Blonde, cuando un grupo de tres tipos, ya talluditos ellos, vinieron a comprarse sus correspondientes y reglamentarias camisetas de los Tachenko. En un alarde de buen gusto y conocimientos musicales, con sus camisetas ya calzadas, nos miraron a los ojos (a los de JV y a los míos) y mientras uno sacaba El Efecto Lupa del Niño Gusano de entre los cd´s y lo levantaba, a la par que los demás lo señalaban, dijeron: -El niño gusano…menudo grupo ÉRAIS… a ver cuando VOLVÉIS y sí, JV se pidió ser Perruca y yo me pedí ser el bajista, que no me acuerdo cómo se llamaba. Tuve que salir al paso con un muy manido: -Joder, es que la industria está muy mal.. tenemos unas cuantas canciones ya hechas… pero… a ver si encontramos alguien que nos las grabe… en fin. Se llevaron tres camisetas de Tachenko. Ni una más ni una menos.


   El concierto de Australian Blonde fue un pelín aburrido, da la sensación de que a Fran no le apetece cantar en inglés y la verdad que suena un poco a desgana… y lo digo desde el prisma de un fan del Fernández como compositor de letras en castellano. Tuve tiempo de saludarle cuando me pasé por los camerinos a robar un poco de whisky (ya sé que es de miserables, pero habíamos pagado los tres primeros litros de whiscola y la verdad que no teníamos muy claro si íbamos o no a ganar algo de dinero en el puesto). Con mi vaso de DYC de ocho años rebosante me volví al puesto justo cuando los Astrud empezaban a tocar. A mí los Astrud me gustaron bastante en la Casa del Loco, pero esta vez me dio la sensación de que no se encontraban a gusto tocando. Debían creerse que estaban frente a un auditorio de garrulos o algo así… incluso Genís (bueno, no sé si es Manolo o Genís… el que no está calvo y lleva falda y tacón de aguja) trató de provocar al respetable desacreditando las longanizas del lugar ( y no vamos a entrar en chistes fáciles). Me gustó la versión de Hay un hombre en España que han montado ahora, la tocan con distintos ritmos… versión tango, sardana, pasodoble… curioso. Pero no acabó de ser su día. Ni el de nuestra distinguida clientela… una chica bastante mona vino a pedirme si tenía algo de La Casa Azul, -No, mira, perdona, es que la Casa Azul no graba con GEM, creo que graba con Elefant mirada bovina de la muchacha, unos segundos de silencio incómodo y luego… -Ya, muy bien, pero…¿tenéis algo de La Casa Azul… al rato, y después de que la chica se fuera muy ofendida por mi respuesta soez, se acerca otra chica y me dice: -Oye que pregunta mi amiga si tenéis algo de La Casa Azul…


   Por entonces, y para nuestra sorpresa, puesto que la gente se había mostrado muy reticente al principio.- incluso alguno con el dinero en la mano se lo volvió a guardar cuando le dijimos el precio.-  vendíamos camisetas de Tachenko sin ningún talento. -Yo es que creía que a 12 euros es mucho… -¿Mucho? dijo Pedro Vizcaíno como diez minutos antes de que los poppys se lanzaran como aves de rapiña o marujas en apertura de rebajas sobre el algodón y el lino impreso, -¿Mucho? Qué va a ser mucho… a 15 euros las tendría que estar vendiendo…qué coño a 15, a 18 que es a lo que se cobra en los festivales… Joder, si es que Pedro de estas cosas sabe un huevo. Mientras la gente no tenga máquinas de serigrafía en casa lo que es la camiseta siempre se va a vender mucho…y en los Festivales, cuando después de un puñado de horas con la misma no te viene mal algo de ropa limpia. Que se lo digan a mi molona camiseta de Nancy Sinatra que acabó la pobre revenida cual churro en una mañana de martes, tras llevarla en el viaje de ida, en el de vuelta y dormir bajo sol de la noche de Graus. Y eso que me compré una en el puesto de camisetas oficiales del Meeting Pop que teníamos al lado. Eran muy chulas y si resultan tan bien como las del año pasado… algunos me habréis visto con ella… es de color negro y sale un click de famóvil guiñando el ojo.


   Mientras tanto Andrés Perruca (a la sazón batería de Tachenko, escritor, columnista del Zona de Obras y uno de los miembros reales de El Niño Gusano) trataba de recabar, litro de vodka con tónica en la mano, apoyos entre la gente para que les dejaran tocar un ratico más después de Miqui Puig… -sólo media horica…, la verdad que no sé muy bien por qué quería volver a salir a tocar…¿quizá repetir alguna canción que no le había salido bien?¿alguna del disco que se había quedado fuera del repertorio? Chico, no lo sé… pero lo pedía con tanto ahínco y pasión que todos estuvimos de acuerdo en pedir otra oportunidad para los muchachos de Vizcaíno… pero Jorge fue inflexible y mantuvo el orden establecido del festival… después de Miqui Puig los dijais y luego… dios dirá.


   Poco a poco íbamos recogiendo los bártulos y haciendo las cuentas. Se acercaba el comienzo del concierto de Miqui Puig y era a eso a lo que había ido yo hasta allí. En mitad del concierto de Astrud nos habíamos acercado a la parte de atrás del escenario para regalarle al ex-vocalista de Los Sencillos un fanzine y de paso hacernos unas fotos con él y con Manolo. Miqui fue muy amable, se hizo las fotos y nos pidió que se la mandásemos para la web. A las cuatro de la mañana todo listo y empaquetado… me quité la acreditación y me fui a primera fila a bailar… a disfrutar de las canciones y del espectáculo del CAPITÁN…


Imagen ASTRUD


   …porque Miqui Puig salió con brazalete de capitán, con todo el equipo detrás y dispuesto a ser la mezcla perfecta entre Los Salvajes, los Happy Mondays y la lírica de Morrissey… con una banda en la que la bajista era una de esas cosas que hace que sea imposible dejar de mirar el escenario (y aún me relamo pensando en cómo hacía los coros en la versión soul-dance de Doctor Amor) y toda la actitud de un dandy engalanado me hizo volver a creer en la belleza de las cosas… en que todos tenemos derecho a una oportunidad nueva cada día…que las películas de Truffaut pueden colocarse justo al lado de los discos de Los Planetas y que cada uno tiene un lugar en el mundo. Sólo hay que saber buscarlo. Y me extendería más cantando las alegrías que me suministro el concierto… pero esto me está quedando ya un pelín largo. No tocó Totalmente a favor… pero lo que hizo especial ese concierto fue que no se echó nada de menos. Una bestia….


   Y después el abismo. Y sí, soy un tipo bipolar… jodidamente bipolar… y aunque Miqui Puig hizo bueno el dicho de Sisa…-Cualquier noche puede salir el sol… pues que me fui hecho una mierda a la cama y la sombra sigue sobre mi espalda, como el mono del relato de Poe, esperando que las malas lenguas dejen de gritarme al oído. Todo podría haber sido tan perfecto… pero allí estaba yo… para cagarla. De todos modos… ale que me estoy poniendo triste y me había vuelto la sonrisa escribiendo esto.


    El viernes a ver a los Bronski… en la lata de bombillas… totalmente a favor.


   Este texto está dedicado a Natalia que no pudo ir este año al festival. Nos vemos el próximo. Y a mi hermana, a Alma y a Mamen, con las que tan bien nos lo pasamos el año anterior, y a Pedro y señora, Jorge y toda la organización y al tipo que nos abrió la puerta del coche e impidió que nos quedáramos a dormir al raso y a Manolo y a Miqui… y a Sebas que no se chivó cuando me vio robando su whisky. Totalmente a favor.


Octavio Gómez Milián
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