Miércoles, 23 Agosto 2017
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Crónicas de ZarAGOTA.19-22 de octubre.

Sobrecogido por el poco alcance de mis opiniones, por la malsana polémica desatada en estas mismas páginas (quizá el término páginas no sea del todo correcto. Tendré que buscar a un corrector de estilo y con mayores conocimientos de semántica que los míos. Pero dejémoslo así… Â¿todos nos entendemos, no?… bueno, mejor nada de sobrentendidos… mejor lo aclaro todo: me refería a páginas, pero no a las de papel, no a las de los libros, sino a los archivos informáticos que,  sometidos al algoritmo adecuado, se muestran finalmente como una imitación artificial de las páginas reales impresas, con tinta, almidón y celulosa.  También llevan carbonatos y algunas están encoladas… no sé, espero haberme explicado bien. Si hay algún problema…) y  sintiéndome incomprendido me dije a mí mismo que después del recital poético de Puritani me marcharía de la ciudad con la firme intención de no volver. Fue imposible.


Imagen de PURITANI


El jueves en el Desafinado de Gran Vía, parte de abajo, Puri y los Tanis… espectáculo global, de fanfarria y gitanos eslavos. Puritani acoge en torno suyo a escritores, músicos y gente de mal vivir. Todos expectantes a pesar del calor y la aglomeración. Fui con la escritora Brenda Ascoz, de la cual no fui capaz de extraer una opinión, ni favorable ni negativa, al acabar la velada. Ya me dirás algo, niña. A los primeros que saludé fue a los chicos de  Volador. Nos tomamos unas cervezas mientras esperábamos el comienzo. Rafa Angulo, que más tarde sería un elemento clave en la especie de Santa Compaña de corte comunista que se formó, ya pululaba por allí. Julio Donoso, El Profeta, esperaba animado y sonriente, armónica en mano, su turno en el pequeño ceremonial de la confusión que íbamos a presenciar.


Las luces se mantuvieron encendidas y el telón no bajó. Lo que nos hizo pensar que había dado comienzo el espectáculo fue la cacofonía que venía desde de la calle. Puritani engalanado con abrigo morado, maquillaje de pierrot y gorro de soviet marcaba el ritmo de un conciliábulo extraño: Sergio Falces, Rafa Mondo y tres gitanos rumanos armados de clarinete, metal segundo y acordeón. Bienvenidos al motel.


Aforismo apócrifo, El buen humor y la mala hostia, de San Canuto a San Prepucio… los grandes clásicos del repertorio rapsódico de Puritani. Todos fueron cayendo poco a poco, con el fondo musical de la guitarra de Nacho El niño Estévez y el saxo del Cuarteto de cuerda del Doctor Liborio. La violencia lírica crece, mezclando  Tom Waits más envarado y al exceso gratuito de un seguidor devoto del credo Bukowsky. Y pase para Julio, acompañado por dos músicos amigos, a la guitarra española y acústica. El Profeta declama con la sangre que nos ha rodado a todos, con la alergia malsana del blues, con la inconsciencia del antiacadémico. ¿Eso es bueno? primero véanle y luego opinen. Yo uso otro repertorio, seguramente más aburrido. A continuación aparecieron los Volador en acústico. Delicadamente hermoso, como pedía la ocasión. Un tema nuevo, con la voz de Antílope deslizándose en terciopelo y  después el canto más subversivo que a la heroína se ha hecho en España: una versión de El sitio de mi recreo de Antonio Vega. Un ligero escalofrío antes de volver a la voz de Puritani, a la colaboración de Sergio Falces, al delirio del cansancio… aún le eché dos euros en la gorra durante el descanso, así que no se queje. Lo digo porque el intermedio me pudo. Escuché a Los Tanis con un repertorio festivo que incluyó Los Pajaritos. Había cosas extrañas en la formación conceptual del decorado: gitanos rumanos que sufrieron la dictadura comunista del perturbado asesino Ceaucescu junto a un emblema con el rostro de Lenin. Las ideologías, los idealismos, cuántas cosas tenemos confundidas dentro de nuestra alma cándida de verdades absolutas. Los Tanis me gustaron y no me hubiera extrañado viéndoles terminar con Barras y Estrellas, pero eso hubiera sido demasiado… aún para un espectáculo como el de Puritani.


Pues eso que en el descanso me abrí. Se esperaba al violinista Jaime Lapeña para  acompañar a Rafa Angulo en su momento álgido. Llegó tarde y el abismo entre la capacidad de convocatoria de la poesía transgresora y la atención del público era demasiado amplio. Aún tuve un ratico para hablar con Aitana Muñoz, que me contó como la retroalimentación con Susana Vacas para el artículo común de Confesiones de Margot iba dando sus frutos. Aitana, que el día del FIZ estaba espectacular, no faltó con su atuendo de diario a dar un toque brillante al negro apagado reinante. Por cierto el próximo lunes 31 salgo en el programa de ZTV del que es encargada, Tangentes creo que se llama. Hablo de mi libro. Es de lo poco que me puedo acercar a mi adorado Umbral. Sí, público, sí lectores, soy un seguidor de Francisco Umbral. Leedme menos, leedle más a él.


Me abro para Madriz.


¡Y a mí qué se me ha perdido en Madrid?
Y  lo que es peor ¿Por qué hablo de esto en una columna dedicada a cantar loas y alabanzas a mis amigos músicos aragoneses?


Pues porque parece que si uno se va vamos todos detrás (y eso que a Dani Picore no le vi y esperaba que me invitara a probar las viandas que cocinase…). El viernes por la mañana tenía el billete en la mano y la maleta sin hacer. Pero no hay problema, con un par de camisas y mucha voluntad se puede sobrevivir un par de días. No sé muy bien cómo pero me enteré que La Costa Brava tenía bolo más sesión de pinchadiscos en Malasaña el mismo viernes por la tarde. Se lo comenté a Sergio, otro zaragozano en la diáspora, que me iba a acoger en su casa y a Alberto Sullivan, con el que tenía que verme por motivos varios. El principal encontrar una sala de conciertos que alquilar y en la que presentar el nuevo Confesiones de Margot en la capital de España. Y luego hablé con Algora. Te dejo unas entradas en la puerta… ya, ya, pero que yo no llegaré hasta tarde… clic, clock, clac… Alsa interrumpe sus comunicaciones por móvil.


Llegar hasta el Barbarella se hace un poco complicado, esa costumbre totalmente nueva para un chico de provincias que es que las salas tienen un nombre el viernes y otra el sábado me confunde… ah… el Barbarella…el Nasti dices. En la puerta el gorila de turno (le llamaremos –G-) y la dulce poppi (a ella –P-)  hacen frente común, yo seré –O-


–O- quiero pasar…
–P- ya, pero son ocho euros…
–O- sí, pues entonces estoy en la lista,
–G- pues va a ser que no, tío, eso sólo valía mientras durase el concierto,
 â€“O- ya pero si todavía están tocando (suena de fondo Dos científicos, versión en castellano de Race for the Pize de Flaming Lips), mirada asesina del ogro de la puerta
–O-  vale, vale, ya pago mis ocho euros…
 â€“G- anda chaval no te quejes que encima te puedes tomar una copa…
–O- una hostia te iba a dar yo…
–G- qué dices..
–O- nada, nada perdone…


Justo al entrar, al lado del merchandising, pasa Enrique Moreno como una exhalación. Va en busca de un taxi, su laburo le obliga a pillar el último autobús a Zaragoza, hay que cumplir, es una auténtica estrella del rockandroll. La sala está a tope. En primera fila saludo a Andrés Perruca (batería de Tachenko, ex Niñogusano) y me voy para atrás en la búsqueda de Alberto Sullivan. Gafapasta original, como siempre un auténtico dandy, chaleco a rombos y americana. Pasado un rato nos compraríamos no una, no , cuatro chapas de La Costa Brava.  Mi favorita la que lleva inscrito: Hazte Camarera. Nos abrazamos. Saludo a CrisLaNotte, diseñadora gráfica e ideóloga visual en el próximo número de Confesiones de Margot. Venga Andrés, sube tío… y Perruca, en ausencia de percusionista, toma la batería… hacen el clásico Nada me importa de Los Módulos. Perruca baja del escenario y cuando parece que el concierto se acaba… ahí que Fran Nixon agarra el micro y comienza a entonar las primeras estrofas de La vida sigue igual… el estándar clásico que popularizó el gran Julio Iglesias. La locura, y más cuando Dani Garuz abandona la guitarra y baqueta en mano se lanza a los bombos. Dani ha publicado su primer disco en solitario, Dormidos en el Zoo, con Mushroom Pillow, discográfica nacional. Yo tuve la oportunidad de escuchar su material desde las maquetas hasta el disco sin masterizar y la verdad que la ironía y la belleza conviven en sus canciones sin problemas. No os lo bajéis de Internet. A mí me lo va a regalar.  La verdad es que no quería, prefería comprármelo, pero ha sido imposible.
 
Después del espectáculo y antes de asaltar el catering de los Costabravísimos, Alberto y yo discutimos sobre las posibilidades del Barbarella para la presentación de Margot. De fondo suena las canciones de otro zaragozano, el responsable del fanzine Georgy Girl que está en la cabina, pinchando. Al principio chulas… pero luego un pelín rayantes, por eso voy poco por el Fantasma de los Ojos Azules. Hay sitio para todas las demás tendencias en mi vida, pero sigo prefiriendo el electro, los terceros platos, el mate de saldo y las pelis de Bill Murray. Entramos en el camerino y no se podía abrazar a nadie, todos sudados, todos escondiendo las tónicas en las fundas de los amplis, todos sabíamos que se iba a acabar la tónica y luego habría que mezclar la ginebra con cocacola. Hubo muy buen rollo.  No pude escuchar la sesión de Aldente. Elegí la Siroco para presentar el fanzine.


Seguí tomando como en una venganza efímera para/con el tipo de la puerta. Si me cobra la copa a ocho me bebo siete más y, bueno, haga usted la cuenta… ya, ya sé que le da igual. Salgo del Barbarella con Alberto Sullivan y CrisLaNotte y busco más amigos con los que compartir la lluvia. He llamado a Barcelona para planear un fin de semana mágico entre las ramblas y el arroz indio. Me temo que la cosa no va funcionar… otra vez toctoctoc. Siete de la mañana en el Morocco y suena Fangoria. Pido a Niños del Brasil y como en mis últimas cuatro visitas a la sala me dicen que no. Hay un Gang-Bang. Odio tener que esperar a que se abran las puertas del metro para poder volver a mi casa.


Mi vida se parece a una canción de Miqui Puig y no sé si me gusta…


Tu casa sigue estando en el mismo sitio, ¿Por qué no cambiaste tu número?. Vives tan cerca de todo lo mío, de mi trabajo, de casa de Pepo, de los viejos clubs donde a veces pongo esos discos. Donde suena Northern Soul, todo es revival, todo va y viene..


Octavio Gómez Milián
[email protected]

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