miércoles, 18 octubre 2017
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Crónicas de ZarAGOTA. Noviembre 2005 (II parte).

“Me miré en el espejo roto y cuando conseguí juntar todos los pedazos la imagen que me devolvió era parecida a mí… pero deformada”.


Esta columna está dedicada a S. Falces, por el ánimo y el apoyo.


Mi cabeza es un mar rodeado de montañas
Donde ruge el silencio y las nubes reposan
Como gaviotas muertas.


Ángel Guinda


Imagen ÁNGEL GUINDA


El martes, día de difuntos, sin resaca por primera vez en un montón de años, eso está bien. Uno no sale cuando es consciente que lo mejor que te puedes encontrar es a un grupo de cretinos disfrazados de bruja, vampiro o luciérnaga mutante salida del abismo. No es por pasarme de antiamericano… pero estas cosas habrá que controlarlas o las ánimas se van a cabrear y yo estoy del lado de Golpes Bajos y La Santa Compaña. Prefiero la tradición mexicana del Día de los Muertos, con sus velas, su animismo y su lucha libre tatuada de superhéroes pasados de peso. El martes se pasaron con cervezas, maíz frito y buenas ideas la otra mitad de Confesiones de Margot (el ínclito JV), solapándose con guitarra y batería de StereANT. Yo con Jaime StereAnt me empiezo a llevar de maravilla… la cosa comenzó con la crítica que hizo al disco de los Bronski, no por la calidad del comentario -que existía- si no más bien porque fue de los pocos que se fijo en que el texto introductoria era de un servidor…  esas cosas me molan, tengo el ego, por ahí, que dirían los argentinos, bastante subido. Tras los StereAnt y a modo de recepción tradicional y completa aparecieron los Bronski al completo, Jordi, Javi y Miriam. Jordi y Javi, más Pablo Malatesta, bajista de Sullivans y hermano de nocturnidad, serán los músicos de verdad que defiendan en directo las canciones de Eternautas. Próxima cita, sábado 26 en La Lata de Bombillas, taloneando a Deneuve. Os esperamos por allí.


Va a ser un final de semana muy completito en lo musical, con la actuación-cumpleaños de Luis Zarápolis en el Zorro (pásalo…) con material de su nueva demo, Al desnudo, temas de Héroes/Parasiempre en acústico y he leído por algún lado que incluso un tema de Niños del Brasil puede caer. Tengo que hablar con Santi Rex para que me confirme. El viernes los Volador tocarán antes que Aterciopelados en el Centro Cívico Delicias y  tampoco conviene perdérselo, a ver qué le tiran esta vez a Antílope y compañía… o a ver qué me tiran a mí… les he pedido que cuando hagan los Amores salvajes me enfoquen con alguna luz a para completar la performance… espero que no dejen entrar a la gente con botellas… aunque me imagino que algún retrovisor siempre se lleva en los bolsillos (de la americana no, que allí no cabe… quizá en una campera de cuero). Aterciopelados a finales de los noventa eran el avant real de la música… de lo más creativo y avanzado que se hacía. Recuerdo haberlos visto un verano dos veces, en un Espárrago Rock primero y después en Pirineos Sur y quedarme flipado… la electrónica bien entendida, aplicada de verdad a la canción… llevan mucho tiempo sin sacar disco nuevo… Andrea Echeverri sacó hace unos meses material como solista, he escuchado algunos temas y no está mal. Héctor Buitrago, el otro Aterciopelado, lleva una disquera con gente de la electrónica under colombiana, además de dedicarse a las producciones. Será toda una sorpresa.


El viernes estuve en el recital-encuentro de poesía que se celebra en el Fnac, con dos de los grandes de las letras españolas… y claro, de las aragonesas: Sergio Algora, del que he hablado largo y tendido en estas columnas… así que el que quiera saber un poco más que revise los archivos. Y Ángel Guinda, maldito sin excesos, afable, padre de una generación de la que gente como yo sólo le gustaría ser un último y humilde eslabón. También estaba Alfredo Saldaña siguiendo el guión preestablecido… Saldaña fue academicismo en estadio demasiado puro. Mientras Algora y Guinda hacían de la poesía una fiesta herética y accesible para el normal de los mortales, Alfredo Saldaña resultaba demasiado árido para un aficionado al vino y a las señoritas. Pero de todo se puede aprender. En ambos sentidos.


Javi Bronski, técnico del foro de la Fnac y compañero en Eternautas, había metido una botella de champaña en el congelador, con la esperanza de poderlo en auténtica efervescencia lírica, pero la típica e inoportuna combinación de planes distintos lo hizo imposible. Entre Bodegas Rubio, donde se incorporó otro de los grandes, Ángel Gracia, al que mi aparición en el programa diario y cultural (compleja la aparición de estas dos palabras en la misma frase) que dirige la francófila Aitana Muñoz -controladora de las apariciones demasiado repetitivas y de la censura en los cuentos– en la nueva mezcolanza de televisiones locales, ZTV, Tangentes, le había aburrido de manera terrible, tanto como para apagar el receptor. –Eres un burgués- me dijo. –Eso es mejor que ser jefe- le contesté. Me dejó mal sabor de boca, casi encabronado, soy demasiado susceptible a las críticas y los comentarios seudohumorístico de los reyezuelos de taifas. Supongo que eso me sucede por querer ser demasiado amable con todo el mundo. En la Vía Láctea recitó Charo de la Varga y Ángel Guinda terminó la sesión lírica, se los comió a todos… chile en mano, izquierda absoluta. Yo miraba, con mi segundo gintónic en mano. Tortilla de patata y un emparedado de queso y endivias para aliviar las patadas de la ginebra. Cómo recitaba el maestro, cómo se le acercaba la gente boquiabierta a pedirle más y más…


Me junté con Reyes Guillén y con la compañía de Ángel Guinda del que todos seguíamos escuchando lo que decía,  todos bebíamos las palabras casi tan rápido como las ginebras. Y tras el doblete habitual Bacharach y Casa Magnética acabé en casa de Reyes escuchando a Los Cármenes cantando una espectacular versión de Leonard Cohen. No trates de escapar de los maestros si no sabes qué camino tomar. Pizza de última hora que sabía como auténtico maná divino, salchichón de pato, las huidas hacia delante, las propuestas anticuadas del crepúsculo. Me miré en el espejo roto y cuando conseguí juntar todos los pedazos la imagen que me devolvió era parecida a mí… pero deformada. De cualquier manera hubiera dado cualquier cosa por una fusión rápida.


El sábado velada con Malatesta, Al Fuxedo y Cris LaNotte… retroalimentación brutal en el sentido creativo… tanta que acabamos jugando a los acertijos con velas porque hubo un apagón general. Una copica en el Zorro, que estaba hasta arriba de gente… (¿siempre ha habido tanta gente en Zaragoza?… por lo menos por los bares que voy yo… me temo que el mito del cierre del Central y el Cubo y los cierres tan tempranos para la Estación del Silencio, el Fantasma de los Ojos Azules y la Morrissey… deja muy poco espacio para la innovación o el reparto de las muchedumbres ansiosas de una copa más) y pronta vuelta para casa. Me fallaron los equipos de apoyo. Y al día siguiente tenía…


La presentación de La lengua del bosque en la Estación del Silencio. El nuevo libro de la editorial Chorrito de Plata es una obra de teatro de psicodelia campestre perpetrada por Sergio Algora. Los habituales, mi colega Luis Díez y Puritani y Falces. Sergio Falces me regaló (dios, y no pagué por ello, temo un ataque brutal y sin piedad por los defensores del mercado de las demos y las grabaciones aragonesas) la colección completa de música aragonesa que hace un tiempo recopiló Ediciones Valú. Estos días la he escuchado mucho (gracias de nuevo, Sergio), quedándome anonadado con la música de baile con toda la calidad que hacían Los Mestizos o recordar mejor mezclado, más limpio,  El Charlestón de la Serpiente, el mejor tema que grabaron dos de las grandes mentes pensantes de Aragón, Algora y Domínguez en uno de sus primeros grupos, Tras el Francés. Recomiendo encarecidamente que los que puedan acceder a ello lo recuperen.


Algora y María Ángeles (la ilustradora del libro y responsable del aspecto visual junto a Rosina Abós, que maquetó) pincharon, invitaron a champán, hicieron un puñado de pases mezcolanza lusa y postHora Chanante divertidísimos. Nada más entrar me encontré con Antonio Estación y Enrique Bunbury (sí, amigos y amigas, Bunbury está vivo y anda por Zaragoza, preparando un nuevo proyecto grupal junto a Nacho Vegas y Carlos Ann, rumoreándose que la producción irá a cargo de Adriá Puntí), los editores del Chorrito. Me comentaron que las dos nuevas incorporaciones van a ser femeninas y provienen de las recomendaciones de otros escritores del sello. Un poco más, un poco mejor, y seguramente con mucho mejor olor (que no suene a comentario sexista, por favor), yo sé quiénes son pero no puedo decir nada.


Este jueves Luis Zarápolis en el Zorro. El viernes Polyzones en el StaPatrick, después Volador en el CC Delicias. El sábado los Eternautas en directo, Lata de Bombillas. Sólo lowfi, sólo sufrimiento de oferta y convenientemente embotellado.


ETERNAUTAS


Octavio Gómez Milián
[email protected]

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