sábado, 23 septiembre 2017
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Crónicas de ZarAGOTA. Noviembre 2005.

“Todavía me pregunto si Miqui Puig era consciente de que estaba cantando muchos temas sólo para mí…


No sé tú pero yo conozco perfectamente a quién le regalaría Jaime Gil de Biedma una corbata. Un famoso escritor ilerdense, poco antes de caerse redondo.


Imagen MIQUI PUIG y TACHENKO


Lucía me dice que ella siempre que puede lee un weblog de un chico que anda contando su vida en Tokyo. Así se evita los mailings colectivos y sus padres saben que está vivo.


¿qué diferencia hay entre estas columnas y un blog bien llevado? Que muestro mucho más de lo que parece, aunque de manera un tanto soterrada.


El jueves por la mañana agarraba un autobús camino de Barcelona. Estación de Sans, estación del Norte. Comí en un pakistaní un arroz con ternera buenísimo. Allí pensé en pinchar todos los sueños compartidos (y unos días después, mientras se comentaba en la Casa Magnética el trato injusto que se le ha dispensado al Payo Juan Manuel en Crónicas Marcianas, me di cuenta de la suerte que tuve de escapar a una intoxicación colectiva. Pensaba en estas cosas, en vez de opinar, que es más lo mío, pero como hace un año que no veo la televisión me cuesta formarme una opinión en condiciones), pero el arroz y las fotografías hechas con el móvil se transforman en buenos recuerdos. Como cuando tratas de recordar los años en la universidad y sólo te vienen a la cabeza los momentos en los que ibas a ver el listado de las notas de exámenes y habías aprobado. Nada de las horas de estudio, angustia y agobio. Memoria selectiva que nos permite escapar al gran desastre diario. Vitaminas para seguir. Prozac de producción natural.


Había quedado con Jafi y Ainoa para ir al concierto de Miqui Puig,  la  razón principal de mi viaje a Barcelona, Miqui es uno de los grandes, con tanta elegancia que deslumbra a todos los que lo rodean. Le había visto tocar en el Meeting Pop de Graus este verano, y cuando me enteré que se preparaba un concierto en la Paloma barcelonesa hice el petate y me abrí para allá. Para hacer tiempo me pasé por el FNAC de Plaza Cataluña. Pocos discos de bandas aragonesas: El circo Luso de El Niño Gusano y en la sección de destacados el disco solista de Dani Garuz: DA presenta Dormidos en el Zoo. La portada es una auténtica obra de arte. Me gusta más que las últimas de La Costa Brava.


Jafi Marvel me esperaba en mi bar favorito de Barcelona: el Manchester (que tiene una figura buenísima de Bez, el tío que bailaba y tocaba las maracas en los Happy Mondays) con la buena noticia de la semana: había fichado a uno de los miembros de Alice para su proyecto solista. Bowie, Depeche Mode, The Cure. Los nuevos clásicos. He escuchado una demo y suena muy guitarrero y bailable. Jafi aparte de ser el ex líder de The los Nervios, fue miembro de For Vamps, una extraña formación que incluía a los miembros originales de los Niños del Brasil en un experimento sonoro que se guarda celosamente en los fondos de armario de las mentes más avanzadas. Ahora mismo es miembro estable de la banda en directo del argentino Federico Aubelé (neotango mezclado con downtempo a lo Thievery Corporation, demasiado complejo para las conciencias sencillas de las provincias aragonesas), además de encontrar siempre un hueco para acompañar las incursiones del maestro Santi Rex en directo. Ahora recluta músicos de distintos orígenes para su nuevo proyecto solista. Nombre provisional: Infravioleta.


Me contaba Jafi Marvel que cuando se fue a comprar su guitarra eléctrica en Bosco, hace ya unos años, hablando con Liborio, por aquel entonces trabajando allí de dependiente, sobre las distintas posibilidades de compra del instrumento, surgió la duda entre dos guitarras. Liborio le ofreció probarlas para ver cuál iba mejor… pero cuando el bajista de Picore le llevaba a un cuarto insonorizado Jafi le pidió que mejor le trajera un espejo. Para ver cómo me quedaba puesta


Pues eso. Totalmente a favor. Yo elijo las palabras que quedan mejor sobre un papel, las que al ser leídas me dan un mejor aspecto. Creo que esto debiera ser un Fuxedo Concept. Se lo tengo que comentar a Al Fuxedo.


Miqui Puig recitó el estribillo de Amable de Tachenko, Miqui Puig me recordó que los Mods, el Sputnik, Xavier Baró y los demás mitos de Barcelona no son lo mío, que vuelva a territorio conocido, que vuelva a echar de menos el Boomerang y a Nona Rubio.  Todavía me pregunto si Miqui Puig era consciente de que estaba cantando muchos temas sólo para mí… bueno, de eso y de que ya para siempre Drama, la canción de Los Sencillos que recuperó, serán las calles de Barcelona en mi recuerdo. Volvemos al asunto de las canciones, de la banda sonora de una parte de nuestras vidas. Tomaba JB con cola. Miqui taza de té en mano saludaba a la eternidad personal de un puñado de fans para los que su Revival está muy limitado estos días. Sin charcos sobre los que saltar. La bajista de Bviolet, deliciosos huesos de rasgos extraños, siempre será Acid House. Y compraré naranjas por si alguna vez quieres volverte a quedar a desayunar. Siempre tendré naranjas y café. Ahora, mientras escribo esto hace frío en mi casa, las esquinas de siempre, sin procesador de texto, escuchando a Antony and the Johnsons cantando Candy says. Esperando el segundo y el tercer premio… esperando que, como cantó Miqui Puig en una de las últimas canciones Todo vaya bien (de momento).


El viernes estuve en la entrega de premios de Planetaaragon. Vino y tortilla de patata en la Estación del Silencio. Me encontré con Luis Díez, el artista gráfico, compañero en Eternautas, que apuraba su tiempo en Zaragoza antes de marchar camino de Huesca. Este año en el festival Periferias actuaba Antony and the Johnsons y, por lo que sé, hay gente que entrega muchos de sus sentimientos a los pies del muchacho de la película. Dice que toca una de Cohen, eso siempre está bien. Tantas canciones en vidas aparentemente tan cortas. Después de la entrega de premios y un par de llamadas, momento literario de la semana… qué digo de la semana, del mes… acudí, tarde como es habitual, a la presentación del libro de Carlos Marzal. A Carlos lo conocí en el festival de Veruela de este verano, donde los dos estuvimos leyendo algunos de nuestros versos. Carlos Marzal es un escritor serio… vamos, que no quisiera que le buscarais algún parecido conmigo. El libro que había presentado en el FNAC es  de esas novelas con las que corres peligro en caso de tumbarte en la cama a leer y quedarte dormido. Más de ochocientas páginas dispuestas a todo… lo presentaba uno de lo grandes, por lo menos para mí, el señor Manuel Vilas. A su modo una de las rockandroll star de la ciudad. Un escritor que me enseñó a ver Zaragoza de otra manera. Una manera lúgubre y mágica a la vez, donde el desorden interno es más nuestro, de sus habitantes, que de las propia ciudad. Si tenéis tiempo leedlo. La mayor parte de las letras de Eternautas tienen su lugar entre las paredes de Zeta.


El viernes ya no pensaba en pinchar todos mis sueños compartidos, más bien prefería encontrar un sitio para pinchar en Zaragoza. Pienso que si llamo a esa chica desde un móvil desconocido ella será capaz de reconocer mi voz. Me acuesto el viernes a las ocho y media de la mañana del sábado. ¿Por qué?


Mejor  por qué en el Bacharach había un tipo clavado a Fernando Arrabal pinchando… es el mismo que llevaba durante el estío un pantalón de tenis robado a Bjorn Borg. Cuando me quise dar cuenta había importantes escritores cayéndose por el suelo. Hablo de gente que conoció en persona a Jaime Gil de Biedma y sabe a quién y a quién no el gran poeta le hubiera regalado una corbata… No había baile, sólo se contemplaba. Guille Martín y yo discutiendo sobre las opciones que la Bersuit tiene como banda soporte de Andrés Calamaro. Se terminó la sesión pánica en el Bacharach y camino a la Casa Magnética donde a pesar de las horas de la madrugada, o quizá precisamente por eso, se pedían palmeros, se pedía abrir la King Kong, se pedía un salvador para la vida errática… quizá me estoy saltando algo, pero si lo hago es de manera completamente deliberada. Me bebí un último whisky con agua con Sergio Algora en el Van Gogh y por primera vez en un buen puñado de horas no me sentía desoladamente solo. Sin necesidad de hacer preguntas.


A las dos y cuarentaycuatro del mediodía del sábado me despertaba Jafi, que venía a Zaragoza, o que ya estaba aquí. Luego tenía dos llamadas perdidas más de Jaime Stereant. Y una de Santi Rex. Y todo el mundo estaba en Huesca o a punto de volver. La verdad que este año, bueno, en realidad como casi siempre, se lo han currado en el Periferias. Juanjo Javierre, el antiguo líder de Los MestizosNu Tempo es una auténtica referencia. Hace unos meses me comentó la posibilidad de una edición remasterizada de Los Mestizos. Igual no es hace unos meses, más bien hace un año, en la anterior edición de Periferias, cuando subí a pasar el día con Panero y con Silvia. El día que discutí con Víctor Coyote. ¿Ya ha pasado un año? El hecho es que la programación del festival oscense se va superando año tras año. Y cuando no es Periferias también… no habrá que recordar que Françoise Breut no tocó en Cesaragusta y sí lo hizo en el Matadero. En fin, un aplauso.


Y volviendo al asunto de Los Mestizos, Reyes me contó el domingo, a una de esas horas complejas en las que no sabes si has retrasado el reloj correctamente o es el Casio el que me ha adelantado,  me contó que Jesús Trasobares, el guitarrista de Sopeña en Ferrobós y El Frente y su mujer, que no recuerdo su nombre pero Reyes asegura que era batería de Mestizos, andan grabando un disco.


Pero no doy para más y me voy a escuchar música a casa, me sumerjo en Las horas perfectas de Sullivans, en su versión en directo. Ellos saben por qué… me gustan las gotas de pesadumbre mal repartidas. Me cuesta hablar estos días sobre Zaragoza, hace demasiado que no estoy por acá. Aunque prometo quedarme… volveré a pinchar, debutamos Los Eternautas de teloneros de Deneuve. En fin, no suena mal. Pero me cuesta concebirlo sin ti a mí lado. Había construido un buen puñado de torres frágiles a base de cerillas usadas y el pegamento que ya no emite vapores. Quizá me marche con JV una temporada a París, a comprarnos vinilos y pedazos de sensación Jacques Dutronc con los que salir a la calle.


Listado de quince canciones para recoger trozos de oportunidades o para llevar una vida desordenada.


1. Mis horas perfectas. Versión directo (Sullivans)
2. Con qué poco nos conformamos (Eternautas)
3. Tears (Silent)
4. Desastre (La Costa Brava)
5. Famoso impermeable azul (Guisante)
6. Está en el aire (Mestizos)
7. Marianne (Dos Lunas)
8. Otro lugar bajo el sol (El Frente)
9. El charleston de la Serpiente (Tras el Francés)
10. Sueños (Club Eléctrico)
11. Un rayo cae (El Niño Gusano)
12. Enemigos (Días de Vino y Rosas)
13. Inquietudes (StereAnt)
14. Velocidad absurda (DA)
15. Nuevo orden mundial (Sullivans)



Octavio Gómez Milián
[email protected]

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