miércoles, 18 octubre 2017
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CRÓNICAS: BIGOTT. La lata de bombillas, 15/12/2005. Por Jaime L. Novo

La Lata de Bombillas vivió el pasado jueves una sudorosa y humeante velada de música. Apretados como sardinas en lata – nunca un símil fue tan apropiado – numerosos curiosos peregrinamos hasta María Moliner para presenciar la actuación de una de las últimas sensaciones de la música local.

Bigott presentó las canciones de su disco That Sentimental Sandwich, un trabajo grabado en Séptimo Cielo y que no ha visto la luz por deseo expreso del artista, quien en esta aventura se ha visto arropado musicalmente por la presencia de gente como Rafa Domínguez o el propio Andrés Perruca entre otros.

Los informes facilitados por C.M.H. eran muy positivos, pero faltaba comprobar in situ la veracidad de los mismos y, por supuesto, la autenticidad de la propuesta musical de Bigott. Y la verdad es que tras ese mozo fortachón y barbudo con aspecto de hippie bondadoso que es Borja Laudo se debe de esconder un rico mundo interior, porque de otro modo no se explica que alguien sea capaz de alumbrar unas canciones de semejante belleza y envergadura artística.

Bigott se armó con su guitarra acústica y su voz grave a lo Juanito Dinero En Efectivo (más conocido como Johnny Cash) para cabalgar por los lejanos territorios del country y el folk norteamericano más oscuro de gente como Micah P. Hinson. Acompañadas por la original percusión de Andrés Perruca (taza de water y escobillas de baño incluidas) y la ayuda en la mesa de Rafa Domínguez con sus ecos y sus acoples controlados, composiciones como King of the patio o Smile brillan especialmente y caen como una losa en los corazones de los allí presentes. Bigott transmite sensaciones y se deja querer por un público que guarda silencio sepulcral y respetuoso, y el que escribe estas líneas tiene la sensación de que algo grande está pasando cuando escucha la madera del escenario crujir bajo sus pies…

El zaragozano tiene una enorme presencia sobre el escenario y además sabe imprimir la emoción que necesitan unos temas intimistas de atmósferas inquietantes que se alternan también con momentos de desenfado entre canción y canción. Bigott está a la altura de los mejores, hasta el punto de que hace sombra a los músicos que colaboran con él. Tenemos artista para rato.

Jaime L. Novo.
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Bigott durante su actuación. Foto: Jaime L. Novo

Bigott durante su actuación. Foto: Jaime L. Novo

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