Miércoles, 24 Mayo 2017
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Crónicas de ZarAGOTA. Noviembre 2005 (III Parte).

“Si alguien me pregunta qué quiero ser de mayor le contestaré que, sin ninguna duda, el Bez oficial de los Sullivans: presentar los bolos, bailar y tocar las maracas durante el concierto y, si me dejan, coros en la revisión que los muchachos hacen de Vicente del Bosque”.


En mitad del mar estamos en familia
Estamos en familia
Estamos en familia.
¿Cuánto tiempo? Cuarenta días al mes.


Al Fuxedo, creo.


Imagen de ANTONIO ESTACIÓN vistiendo elegantemente una camiseta de la publicación CONFESIONES DE MARGOT


Uno de estos miércoles pasados en la ciudad de Zaragoza  tras mis horas de trabajo continuado: fábrica, clases impartidas y recibidas, acabé en el Bacharach. Para tomar unas copas, claro. Esta vez no llegué demasiado tarde, creo. Es más,  pensándolo bien no debía ser miércoles, creo que era martes… Fernando Monzón, el jefe de 3lemon, me estaba esperando para, Coca Cola Light en mano, contarme proyectos, batallitas y diversas degeneraciones morales de las que voy aprendiendo. Un consejo, y más si habéis llegado a alguna edad difícil, llevad siempre un cuaderno y algo de escribir a mano, las buenas ideas siempre se te ocurren en los lugares más inverosímiles  y al tercer gintónic es normal tener problemas para encontrarles un hueco en tu memoria. Practicad, practicad…. dicen que lo mejor del proceso creativo se produce en el autobús y en las salas del café. No sé lo que pasará cuando prohíban fumar allí… las tormentas de ideas se verán eclipsadas por los ataques de ansiedad de los adictos. ¿A qué venía todo esto? Sí, la situación opuesta entre la charla Coca Cola Light y la charla Ginebra con Tónica. Cuando Fernando se tuvo que ir me incorporé al único grupo que en ese momento hubiera estado dispuesto a admitirme: Sergio Algora, Rafa Domínguez y Cristina Járbores que andaba por allí. Sergio preparaba la logística y los suministros para la batalla de los éxitos que se iba a celebrar el jueves siguiente en el bar. Así que entre discos y palos (¿palos para qué? Eso no se puede explicar en una simple columna, tendría que veros cara a cara para poder contarlo) y vino y limón la conversación se centró en temas tan poco mundanos como la valía de Leopoldo María Panero como escritor y/o  mono de feria y la posible divinidad de Rodrigo Fresán, el único hombre, que yo conozca, que posee un volcán. Aunque, según me contó Sergio, que había comido con él y con Ignacio Martínez Pisón, invitado por Félix Romeo, está bastante dispuesto a desprenderse de él. De todos modos es curioso, nunca me ha preocupado la posibilidad de poseer o no un volcán, pero tengo claro que si lo tuviera no querría desprenderme de él tan fácilmente.


El jueves tenía entradas para ver a Sidonie en el Centro Cívico Delicias. Me fui con mi hermana Salu, más que nada porque le gustan a ella. Yo, que ya no voy con mente abierta ni libre de prejuicios a ningún sitio, esperaba que fuera decepcionante. Y vaya si lo fue. Sé que es una comparación mala pero prefiero mil millones de veces ver bailar a las camareras de la Morrissey (que sé que no están leyendo esto) unos días después, de medio madrugada, el single Fascinado, que soportar a los tipos esos haciendo de aprendices de los NewYorkDolls. Tristemente, como dijo mi hermana, parecen una híbrido entre Pereza y Circodelia (nota: batallita de abuelo cebolleta: yo vi a los Babylon Chat a mediados de los noventa en la Morrissey, con Igor Paskual cantando… eso sí que era actitud, coño). De todos modos había mucho público…vi a un puñado de músicos y gente de postbohemia aragonesa pululando por allí: Dani Garuz, Antílope y Anazul de Volador, los StereAnt, Sebas Puente de Tachenko…. lo dicho, aunque el disco merece una segunda escucha más detenida el directo estuvo un poco por debajo de las posibilidades que se les suponen, como si se hubiesen cansado un poco de hacer lo mismo. Pero vamos el primero que se va a cansar de ir a verlos es el menda. Por cierto, Jaime StereAnt escribió una crónica muy buena de este concierto… está en esta misma web… picad aquí y leedla, él es menos cáustico.


Lo mejor, las aventuras de Aitana Muñoz camino de Huesca con la artista Susana Vacas, el incombustible rapsoda Puritani y Mr. Falces, en el autoloco de La Muñoz para ver jugar a Pascal Comelade con sus pianos de juguete. No dejen que la señorita se les escape sin una somera descripción del incidente.


Dejé a mi hermana yendo para casa en un taxi y me abrí hacia la batalla de los éxitos en el Bacharach. En realidad quería ver a Rafa Domínguez, que junto a Gabi, Pedro Vizcaíno (jefe de Grabaciones en el Mar) y un par de personas más que no conocía, estaba de jurado en el concurso. Lo quería ver porque por fin había grabado un tema de Guisante para el nuevo cd de Confesiones de Margot. En la puerta del bar abarrotado estaba Liborio, el bajista de Picore, que anda metido también el proyecto de la resurrección de Guisante. Estaba muy contento con el resultado y la verdad que cuando, un par de horas más tarde volví a mi casa y puse la canción, me emocioné bastante. Es una versión del Famous blue raincoat de Leonard Cohen en castellano. Cuando pase toda la marea del final de año quiero escribir un artículo sobre la trayectoria de Rafa. Es un fiera. 


En la batalla de los éxitos se mandó a tomar por el culo (¿se puede decir esto en una columna?) de entre lo que recuerdo, a Radiohead, Krafwert, Gabinete Caligari y los Smiths, además de cualquier versión de The Beatles o los Ramones presentada. Yo llevaba un buen equipo: 1. Hansel y Gretel de Golpes Bajos 2. The Israelies por Desmond Dekker and the Aces  y 3. Pregheró de Adriano Celentano. No sé en qué baja posición acabé colocado. En mi opinión injusto a todas luces. 


Imagen del grupo musical SIDONIE


El viernes por la noche dos citas ineludibles: tras un intenso chantaje emocional por parte de Antonio Estación, me personé en el Linacero Café, donde Copi, bebé y piano en mano, presentaba su libro de poesías. Me encontré a mi amigo Luis Díez, otro de los habituales y nos bebimos unos vinos en honor a todos los conciertos maravillosos que nos hemos perdido y cuyos carteles colgaban de la pared del local, y también, por qué no decirlo, otro par de brindis por los buenos conciertos que habíamos visto y por los que aún nos quedan por presenciar. Antonio Estación me contó que Javier Losilla es la nueva incorporación al club de la lírica imprevisible, con una propuesta de personas y lugares cada vez más heterogénea. También estaban las dos chicas que se van a incorporar al catálogo. Si todo va bien yo escribiré el prólogo al libro de una de ellas. Y hablando de presentaciones, libros y Estación del Silencio: el día de Navidad (o sea 25 de diciembre para los no católicos) presento mi segundo libro en la Estación del Silencio. ¿Por qué no nos hicimos todo el daño de una sola vez? Publicado con la editorial madrileña Devenir. Estarán hablando de él Aitana, Merche y Sergio y luego habrá tortillas, vino y un mundial de pinchadiscos con la participación de Santi Rex, Jafi Marvel, Sergio Algora y Alberto Sullivan. Podéis faltar con toda confianza.


Sin solución de continuidad, o más bien con un taxi que me costó seis espléndidos euros, me fui al concierto de los Sullivans en la StPatrick. El sitio está alojando a un buen número de bandas para que hagan directos… está por Paseo Calanda, y, que yo sepa, han tocado Volador, Los Sullis y Polyzones (pero de este concierto hablaré otro día). No demasiado grande y se supone que es para rollos acústicos o de cantautor… pero la tormenta eléctrica de los muchachos dejó con la boca abierta a dueños, camareras y parejitas enamoradas que huyeron del local en cuanto cruzaron ligeramente el umbral de la puerta.


Si alguien me pregunta qué quiero ser de mayor le contestaré que, sin ninguna duda, el Bez oficial de los Sullivans: presentar los bolos, bailar y tocar las maracas durante el concierto y, si me dejan, coros en la revisión que los muchachos hacen de Vicente del Bosque. Las nuevas canciones suenan como un tiro, la actitud sobra y el nuevo orden mundial debería dejar un hueco para ellos. Y esa versión escalofriante de Mis horas perfectas con el piano que toca Malatesta… gracias por seguir poblando mis sueños y acallando mis esperanzas.


El sábado estuve en el aniversario de la Casa del Loco, viendo a los Hacienda Brothers. Puro rockandroll. Con steel guitarra y todo. Había gente de los Vibrants, Staff y Dos Lunas entre el público. Los habituales a este tipo de marcianadas. También estaba Juanjo Javierre, exultante por el éxito mayúsculos que ha supuesto esta edición del festival Periferias en la capital oscense. Incluido José Lapuente, con rostro de por fin voy a poder descansar que me prometió que esta vez sí, que esta vez seguro que Dos Lunas van a grabar un tema para Confesiones de Margot. Una versión de Neil Young, creo que me dijo Roll another number. Un tema del Weld, pero tampoco me hagáis mucho caso. Hicimos una parada técnica en el Bacharach… la cosa se está poniendo realmente imposible para entrar, aunque bueno, yo soy parte responsable… por empeñarme siempre en ir para allí. Un poco de Páramo y bueno… las molestias de la edad  y los escozores del tiempo me hicieron volverme para mi casa. Me senté frente al teclado y escribí:  Es hora de volver, Totó; aunque tenemos un problema: se nos han acabado las pastillas amarillas. Luego, como no me podía quitar la sensación de la capital del peor país del mundo me fui a la cama, mientras todo mi pasillo se iluminaba con rayos que caían de cielos con un buen puñado de marcas registradas.


Octavio Gómez Milián
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