martes, 17 octubre 2017
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Crónicas de ZarAGOTA. Noviembre 2005 (IV Parte).

“Chema no comprendió el asunto Depeche Mode del todo, pero le invité a poner unas canciones conmigo y la verdad que, entre el bourbon que nos bebíamos de los vasos a medio llenar y el buen ambiente, al final creo que incluso puso a los B52´S y me pareció hasta que estaba bailando… bueno, quizá no era él, quizá era su novia, o quizá más bien  fui yo el que lo puse y  una amiga de su novia la que lo estaba bailando. De todos modos ya es bastante”.


Antes de comenzar con la columna me gustaría disculparme con la gente que son OBLIGADOS por la redacción de www.aragonmusical.com  a leer estos humildes fragmentos novelados de mi vida. Estoy tratando de solucionarlo. Mientras tanto cerrad muy fuerte los ojos.


¿No funciona?


Es muy fácil, simplemente hace como cuando os ponen el Mondo Sonoro delante.


¿Nada?


De verdad que lo siento. Estoy en ello, estoy en ello.


Imagen DEPECHE MODE


El martes, el primer ensayo de Eternautas al completo, sin bases programadas, con mucha actitud y dos tipos de cinco que no saben tocar ningún instrumento ni cantar. Es el nuevo futuro, todo por el rockandroll sin el rockandroll, despotismo ilustrado aplicado al 4×4. Dicen también que vuelve el EP, las cuatro canciones, las distancias cortas. Si no que se lo pregunten a Zarápolis y su Al desnudo. ¿Cuánto caso te hacen ahora que no llevas banda? La próxima la montamos entre todos con unos monos en la cara, para llamar la atención. Recuerdo una tira cómica que leí en un Zona de Obras de hace un puñado de años, de cuando todavía era en formato pequeño y las cosas que ponían me resultaban interesantes (ahora sólo lo leo, bueno, sólo lo compro, por no dejar de hacerme la colección… y es una pena. Aunque me gustó el artículo de Beatriz Pitarch sobre el panorama femenino en el rock aragonés): unos tipos estaban desayunando, un rollo norteamericano, muy en la onda de Reservoir Dogs, con huevos y tortitas. Hablaban de cientos de asuntos cruzados pero uno de los mejores era el de la moda. Decía más o menos así: Lo de la moda es la leche, si mañana a todo el mundo le diera por ponerse gallinas muertas en la solapa a los tres días habría ostias en las pollerías. Como decían en una peli de Woody Allen: eso es como todo lo demás.


El viernes en vez de pasarme por el concierto de Staff en El Páramo me quedé en casa disfrutando de mi calefacción apagada y aproveché para buscar gente para un nuevo proyecto que ando mascando. Si paro noto las arrugas en del tiempo en mi cuerpo y no me gusta. Prefiero estar en continuo movimiento mientras pueda. Jaime StereAnt, Jafi Infravioleta, Al Fuxedo y Nacho de Lana Lee parecen bastante interesados. Lo querría llamar La Otra Poesía pero suena demasiado evidente. Quizá me lance a recuperar ese viejo lema -opción-propuesta, ése que tanto gustaba: Quise ser experimental y acabé siendo errático -Nota: como estas columnas estás siendo escritas con un poco de retraso, he de comentar que hay más gente que se va apuntado a la historia. Pablo Malatesta quiere coordinarlo desde Zaragoza y Jafi Infravioleta desde Barcelona. También Javier Dos Lunas y Luis Zarápolis han prometido escuchar mi llamada. Ya iré contando. Sólo música mántrica y textos, sin melodía-.


A mitad de noche me lancé para la calle. Necesitaba echar un trago y me fui encontrando a los Bronski a diversas alturas de Bretón. Yo camino o de vuelta del Malasombra. Ellos no quise preguntar. Estaba pinchando el Rey Mugre.  Con sus cosicas así de bailar y sufrir. En el rato que yo estuve cayeron, como siempre, un par de temazos: Velocidad absurda de DA y Cómprate un arma, la original de El Hombre Burbuja. Y bueno, me pasó el disco nuevo de Julio De la Rosa y ahora lo estoy escuchándolo. Da un poco de miedo. Raspa como sólo tienen que raspar las cosas bien hechas, un puñado de canciones de belleza intensa. Pero que, como esa canción de Leonard Cohen, sólo se deberían escuchar en situaciones de extrema alegría.  Me iba a pedir otro vodka con zumo de naranja aunque después de pagar 6 euros por el primero me lo pensé mejor. También me encontré con Marcos, el dueño del TNT y del Cádillac, auténtica referencia del rockandroll zaragozano. Hacía mucho que no lo veía. Se le ve buen aspecto y eso que cada tiene un buen puñado de correrías que… mejor me callo.


El sábado tenía una fiesta en mi casa y me quedé sin pinchadiscos a mitad de mañana… un saludo para López Pérez desde acá, que sabe que le quiero mucho -Otra nota: el día 15 de diciembre en la Morrissey hay fiesta conmemorativa de la pasada edición de Fusitrónica. Estarán pinchando el colectivo Manzanas Traigo. Pasad un rato.- Me limpié mis gafas de pasta, miré a ver qué recomendaba el Mondo Sonoro este mes para pasarme algún día por el Fnac y comprarme el disco de Arctic Monkeys y empecé a recibir a la gente. Me alegró un montón ver a Rafa Domínguez y a Santi Rex. Espero que les diera tiempo para departir sobre quizá unos proyectos juntos -Última nota: hay que convencer a Santi Rex para que grabe uno disco en solitario. Productores, bandas soporte, canciones. Rex se encargará de la actitud, la voz y las letras-. Cuando apagábamos la luz aparecieron Pablo Malatesta y Ed Sullivan, con sus botellas de vino y el vodka y el cardú, limpios y guapos desde el festival de jazz de la ciudad. No hubo ni un momento de descanso. Es más, los perdimos camino del Páramo. Se fueron para la Morrissey que debe ser donde están las chicas calientes y las cervezas frías.


Es que en el Páramo estaba pinchando Jose Lapuente. El vocalista de Dos Lunas era el encargado de poner las canciones que sonaban en la celebración del aniversario del bar. Javi y Carlos, el uno guitarra de Dos Lunas y el otro batería de Staff son los dueños del garito y este año habían traído ni más ni menos que a Josele, el ex vocalista de Los Enemigos, para celebrarlo. A Lapuente lo vi en forma, mucho groove, mucho ritmo, poca melodía. Pero eran muchas horas y ¡oh, casualidad! yo llevaba un puñado de cd´s en el bolsillo de la americana.  Me metí tras los platos y empecé fuerte: Mozambique de Dylan, y luego unas cuantas versiones marcianas, Sunday Bloody Sunday en versión chachachá y una de Rock in the Cabash de Rachid Taha, con unos aires y unas cuerdas de inspiración arábiga muy chulas. Todo va bien (de momento), porque encadené la vieja canción de Los Sencillos con Just Can´t Get Enough de Depeche Mode y eso fue la revolución. De acuerdo con que estaba un poquito juguetón, no lo niego, pero de pronto vi la cara de Chema Fernández, el jefe de Antípodas, ex cabecilla de los INK, con mirada medio asesina. Me espetó: Tío, esto es el Páramo. ¿Qué coño haces poniendo a los DepecheMode? Yo, que ya llevaba unos tragos encima pues no acababa de verlo claro. Así que lo único que se me ocurrió para zanjar el asunto fue pedirle que entrara en la cabina a pinchar conmigo.


Igual no viene mucho al caso, pero últimamente escucho un montón Desire. El disco de Dylan de mediados de los setenta. Me gusta Mozambique… me gusta mucho Sara, me gustan todas. Es un disco realmente  bello. Las guitarras, los violines, la segunda voz femenina… (Emmylou Harris, palabras mayores, como me comentó una vez Jose Lapuente) no es que sea un experto en Dylan, pero si hizo un disco mejor que éste  no sé qué coño hacéis ahí parados y no me lo estáis ya regalando. No, en serio, es que las cosas hermosas hay que compartirlas. Y One more cup of Coffe lo es.
 
Chema no comprendió el asunto Depeche Mode del todo, pero le invité a poner unas canciones conmigo y la verdad que, entre el bourbon que nos bebíamos de los vasos a medio llenar y el buen ambiente, al final creo que incluso puso a los B52´S y me pareció hasta que estaba bailando… bueno, quizá no era él, quizá era su novia, o quizá más bien  fui yo el que lo puse y  una amiga de su novia la que lo estaba bailando. De todos modos ya es bastante. Espero compartir alguna vez más los platos con él. Y de paso tratar de convencerle para que traiga a Miqui Puig a tocar en la Casa del Loco. Mira, Chema, ya sé que no fue muy bien la última visita de Los Sencillos, pero es que ahora todo es distinto.  No digo  que sus canciones no sigan acabando mal, pero hace una versión de Segundo Premio de Los Planetas en plan medio country, con unas violines… ale Chema, que yo sé que tú sí que me lees y además no te da vergüenza admitirlo.


Al final de noche, ahora que lo pienso, tuve dos gorros de Jack Danields en mis manos. Había perdido uno unas semanas antes. Pero esa noche, esa madrugada más bien, me lo pensé mejor y se los regalé a Reyes y Marimar, que les sentaban mucho mejor. Yo tengo ganas de irme a Barcelona y comprarme uno mano a mano con Jafi.


Vuelta y vuelta, como una tortilla poco hecha. Era tarde ya cuando llegué a casa. No notaba el frío, no notaba nada, sólo la sensación. Esa sensación.


Al día siguiente, la casa vacía, el suelo todavía un poco mojado tras fregarlo dos veces, con las páginas de la mondo sonoro de septiembre por el suelo, la casa vacía. Entonces sí que se notaba el frío.


Octavio Gómez Milián
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