viernes, 22 septiembre 2017
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ENTREVISTA A JUAN CABALLERO (Por Beatriz Pitarch)









Se dice pronto, pero veinte años de música a las espaldas pesan. Es un tipo de peso agradecido porque lo que transportas en tu memoria son experiencias acumuladas, letras imaginarias y millones de situaciones dispuestas a convertirse en canción en el instante menos esperado. Y tras mucho tiempo de espera, el que fuera vocalista de REO, se quita el peso de encima y nos enseña su lado más luminoso, un disco que resume y a la vez inaugura una etapa sin melena heavy y sin muñequera de pinchos. Ahora sólo es Juan Caballero, cantautor  listo para resumir sus diferentes etapas como compositor en once canciones inéditas. “Todo este tiempo desde que acabé con los REO ha sido una especie de deambular artístico por distintos proyectos, me fui a Barcelona, estuve por allí en grupos y así hasta que finalmente volví a Zaragoza y me encontré con un proyecto que podía tener cierta forma. Todos estos temas son como la selección de todas las canciones que han ido saliendo en momentos diferentes de mi vida”. Vida que incluye un viaje a la ciudad argentina de Salta que termina apoderándose del arranque del disco, con flautas andinas y luminosidad a raudales. Pero Tantas luces termina sin un ápice de luz. Una canción fantasma aparece por sorpresa para dejarnos a oscuras bajo el grito de No queda aliento. “He de decir que esa canción la escribí después de leer el libro La lluvia amarilla de Julio Llamazares, y coincidió con una temporada en la que salí bastante por zonas muy despobladas del Pirineo, me encontré con sitios donde parecía que no hubiera habido nunca un alma, con la sensación de soledad más absoluta, y mezclado con el relato del libro, que es de dos personas mayores, la última pareja que queda en un pueblo… en semejante estado de ánimo no puede salir nada más positivo, pero siempre trato de darle un poso de que ahí hay algo que gritar, un poco como en el No nos moverán“.


Y es que la literatura, y ciertos autores como Noam Chomski o Eduardo Galeano han influido de forma directa y concisa sobre muchas de las canciones de Juan Caballero. “Yo soy una persona que lee temáticamente por impulsos. Puedo pasar un tiempo leyendo cosas relacionadas con la manipulación de la información, el mundo globalizado… y entonces entro en un estado de paranoia continua con esos temas y me salen 25 canciones todas iguales”. ¿Todas iguales? “Vaya… sí (risas), humildemente tengo que decir que no tengo la capacidad para hacer 25 canciones distintas sobre el mismo tema. Pero esto es como el pintor, que pinta toda una serie de cuadros y a lo mejor sólo expone uno. En mis cajones aparecen decenas de canciones con temas similares”.


 



 


En el disco sin embargo, no aparecen similitudes en exceso. Sobre todo en el plano musical, donde por ejemplo la chulería despreocupada de Tweety se mezcla con la nostalgia afilada de Niños otra vez. “Eso forma parte de la característica de resumen que tiene el disco. La unidad sonora no se ha conseguido porque era imposible, entonces, desestimando de antemano esa posibilidad, cada canción aparece con su forma y su personalidad. Igual en un segundo disco sí que voy a ir en busca de esa unidad temática o sonora”.


Pero antes de partir en esa búsqueda, nos queda el directo. Tras la presentación en el C.C. Delicias el pasado mes de noviembre, tendremos nuevas oportunidades de ver en concierto a Juan Caballero el 23 y 24 de febrero en La Campana de los Perdidos, escenario amable por méritos propios, donde el enfoque será radicalmente opuesto al de la presentación.  “Tocar en La Campana es como tocar en casa, es un escenario muy cercano, lleno de amigos y con un ambiente que se presta a alargar mucho en bises o en el mismo concierto. No es como en una presentación donde tú lo que tienes que tratar es de crear un impacto concentrado y desaparecer, no resultar pesado, que estás de prueba. Uno no puede salir a un escenario muy grande como si estuviera entre amigos, y al revés, si tú estás en un escenario muy chiquitín en Barcelona y de repente dices ¡¡¡Buenaaas noches Barceloooonaaaa!!! quedas como un imbécil, porque le pegas un susto al que tienes justo debajo de ti… Así que en realidad cada concierto puede resultar un reto, primero para no parecer un imbécil o un timorato, lo cual es relativamente fácil, y segundo para saber mover el escenario y llenarlo emocionalmente“. Por emociones será, con que se transmitan la décima parte de las que aparecen en el disco, ya será un concierto desbordante en ese sentido. Y para los que se queden con ganas de más, el 13 de abril repite en Graus. 


Texto: Beatriz Pitarch

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