domingo, 22 octubre 2017
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CRÓNICAS: LOVE OF LESBIAN + NUBOSIDAD VARIABLE. La Casa del loco, 12/5/06. Por Jaime Lasaosa

Tras más de dos años ausente de los escenarios zaragozanos, Love of Lesbian volvió para presentar las canciones de su último disco Maniobras de escapismo. Editado en 2.005 por el sello galés Naïve, este cuarto trabajo en estudio ha supuesto un giro musical importante en la trayectoria de los barceloneses, no sólo por su conversión al castellano, sino también por la apertura de la banda a nuevas texturas sonoras.

Y es que el cambio de idioma le ha sentado francamente bien a Love of Lesbian, pues sin perder un ápice de su personalidad, ha conseguido ganar méritos artísticos con unas letras verdaderamente inteligentes que hablan con sarcasmo y crudeza de la resignación vital, de las crisis, del amor y, en general, de las cosas cotidianas. Ironía, delirio y nostalgia patentes en unos textos inspirados de los que Santi Balmes, vocalista y compositor, es el principal artífice.

Con semejantes coordenadas no es de extrañar que hubiera gran expectación por comprobar cómo se las gastan los lesbianos en directo en esta nueva etapa. Y ciertamente, Love of Lesbian ofreció un recital más distendido y movido de lo previsto, quizá forzado por el alto ritmo impuesto por los teloneros Nubosidad Variable.

Los de Sant Vicenç dels Horts alternaron temas en inglés como Shine it all o Hi to the next times – con el que abrieron el concierto – con sus más recientes composiciones en castellano, conectando con un público que gozó de un amplio abanico de sensaciones que fueron desde la fragilidad y emotividad de Domingo astromántico y Mi primera combustión hasta el humor y la sátira cabaretera de los bises Marlene, la vecina del ático y Los niños del mañana, con Santi Balmes y sus muchachos disfrazados: pelucas, boas de plumas y toda suerte de artilugios verbeneros, Mary Poppins y Kylie Minogue. Ahí es nada.

Precisamente, la grandeza de Love of Lesbian radica en poseer el preciado don de resultar cercanos y accesibles sin caer en la vulgaridad. Los catalanes llevan la sencillez por bandera y la plasman en una obra en la que no caben arreglos inútiles ni florituras innecesarias. Con sólo unas guitarras rítmicas y algún teclado logran armar una música que llena por su contenido y no por su forma. Eso sí, intensidad melódica y pulso emocional a raudales a través de una voz plena de carisma como la de Santi Balmes. A caballo entre Robert Smith y Germán Coppini (y si no escuchad el tema que da título al álbum), me atrevería a decir – aún a riesgo de resultar pretencioso – que es la voz masculina más personal y acogedora del actual panorama español.

Hits como Mi personulidad o ese anti-Space Oddity que es Houston tenemos un poema confirman el talento de Love of Lesbian para facturar canciones redondas de estribillos adhesivos. Que sí que sí, que hay hit. No esa clase de hit que esperaría un fan de OT y que garantizaría la tranquilidad económica del músico y de varias generaciones posteriores de hijos legítimos e ilegítimos, pero sí esa canción que se corea con brazos en alto y pasión, esa canción que llena y que se escucha cinco veces seguidas sin pestañear en tu aparato reproductor (de música).

Como aperitivo al festín lésbico, los zaragozanos Nubosidad Variable excedieron con creces cualquier expectativa que se pueda depositar sobre unos teloneros. Hipermotivados para la ocasión (sabemos de buena tinta que son fans confesos de Love of Lesbian) y más sueltos que nunca, ofrecieron un concierto intenso en el que dieron rienda suelta a su carisma escénico.

Su música está exenta de prejuicios y se alimenta de fuentes diversas como el punk, el pop épico británico de los ochenta o creaciones más recientes como Nacho Vegas o los propios Love of Lesbian.

El cuarteto aragonés aportó buenos temas y sentido del espectáculo con interminables sesiones de feedback guitarrero, guiños a clásicos como los Stones y Queen y referencias a grupos locales como El Niño Gusano o El Polaco. Y es que los nubosos son auténticos animales de escenario, pues ahí es donde demuestran su valía y donde brillan especialmente canciones vibrantes como Órbita, En memoria del esquimal o El final de los tiempos.

Al final, como no podía ser de otra manera, nubosos y lesbianos alcanzaron la perfecta comunión que acabó en cópula musical: Javi Tafalla, guitarrista de Nubosidad Variable, y Santi Balmes cantando a dúo Mi primera combustión. Inolvidable.

Texto: Jaime Lasaosa Novo, lo de Bubba no fui yo.
[email protected]

Love of Lesbian

Luis, de Nubosidad Variable, agachándose

Javi Nuboso y Santi Lesbiano, juntos en Mi primera combustión

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