martes, 26 septiembre 2017
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FESTIVAL GET ELECTRIFIRED: SED + LOS LÜGERS + KARHE. (Por Jaime Lasaosa)

Gran ambiente el pasado sábado en un local – Reset Club – que se perfila como alternativa menos elitista al inexpugnable reducto de La Casa del Loco gracias a una excelente ambientación de luces y a un sonido más que aceptable. Cerveza fría, camareras calientes y las copas – como dicen coloquialmente en mi pueblo – a choricientas, lo que no impidió que los ejércitos de la oscuridad pisaran terreno discotequero ansiosos por paladear tres suculentos platos de rock local.


SED se encargó de los entrantes con su sonido grueso ajustado a los cánones numetaleros de gente como Sôber o Tool. Guitarras a la altura de los tobillos, voz afectada, claroscuros y perillas hasta el suelo que desembocaron en una insólita versión de Anabel Lee de Radio Futura que hizo frotarse los ojos a más de uno. No lo hicieron nada mal estos chicos, si bien se echa de menos un poco más de originalidad, algo que por otra parte es habitual en los grupos nacionales e internacionales que se decantan por este género (nada que objetar por otra parte).


LOS LÜGERS, además de ser la palabra con la que se denomina a los pilotos de ese extraño deporte llamado streetluge  (descenso de velocidad en el que los deportistas van tendidos boca arriba sobre una especie de monopatín), es la banda de Paquito, más conocido en el mundillo como “Slash el de Bosco”.


El cuarteto nos obsequió con una sesión de death-punk que degeneró en una orgía de rock trepidante en forma de disparos sónicos como Noche de acción o Círculo vicioso. Un ciclón sonoro que nos dejó letras que hablan de sexo explícito y desenfreno, voces distorsionadas, actitud de roqueros sucios y el sabor agridulce de una gran duda: tras ese murallón sonoro, ¿dónde queda la melodía?.


Y es que el death-punk (y, en general, cualquier estilo que lleve la coletilla death) tiene sus riesgos, y el principal de ellos es la sensación de estar escuchando todo el tiempo la misma canción, por muy bien que se toque… Vamos, que es una música ininteligible para la mayoría de los mortales, incluso para las mentes más abiertas. Una lástima porque Los Lügers albergan un gran potencial musical y escénico como se pudo comprobar en la versión del mítico I want rock n’ roll to satisfy my soul de Motörhead que interpretaron con Carlos Valledor (vocalista de Karhe) en la voz y Paquito desatado exprimiendo, como debe ser, su Gibson Flying.


A los postres, KARHE nos sirvió en bandeja su hard rock teñido de aires metaleros y siniestros. Aún flotando después de la exhibición en acústico realizada tan sólo unas horas antes en Fnac, me dispuse a disfrutar del concierto desde las primeras filas. Ingenuo que es uno, pues con codazos, pisotones y todo tipo de malas artes fui expulsado de allí por turgentes damas de negro cámara en ristre. Es lo que tiene la pasión creciente que desata el quinteto y que, precisamente, lo sitúa un peldaño por encima del resto de bandas zaragozanas.


Lo cierto es que, sin llegar ni mucho menos a defraudar, la puesta en escena en eléctrico de Karhe no resultó tan brillante como en otras ocasiones. A pesar de ello, derrocharon garra y contundencia durante una hora en la que repasaron temas de su nuevo álbum Tuyo y también viejos hits de su anterior Sad words.


En definitiva, un gran menú de rock local apto para los paladares más exigentes el que pudimos catar los allí congregados. Larga vida al rock and roll.



Texto: Jaime Lasaosa
[email protected]

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