jueves, 19 octubre 2017
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FIN DE TEMPORADA (Por Juako Malavirgen)













Juako Malavirgen se acompañó con la guitarra de Nacho


 


Viernes siete de julio de 2006. Terminaba la temporada 2005/2006 en La Campana de los Perdidos. La asociación cultural encargada de la programación de local, “A.C. La Cueva del Tuno”, como cada año nos invitó a los artistas que durante el año actuamos entre sus paredes a la fiesta de despedida del presente curso.


Durante toda la noche se fueron sucediendo las actuaciones de la variopinta fauna que se congrega en ese local. Tras la pertinente cena, el pistoletazo lo dio Rodicio que, tras hacer balance del año y recitarnos un poema, pasó el testigo al presentador de la noche, el inefable Jaime Ocaña, que arrancó las primeras risas y fue dando paso a las primeras actuaciones.


Allí estuvieron Almagato, el grupo que fundara el añorado Mauricio Aznar, maravillándonos con zambas y chacareras. Carmen al natural nos ofreció su poesía, nos hizo estremecer y nos hizo reír. Vinos Chueca, se encargó del lado canalla, cantando a sus muchos vicios (los cuales nos contagiaron a los que nos arrimamos a su vera).


 


Juako Malavirgen, Riki López y Sabino Méndez


 


Le tocó el turno a Riki López, uno de los mejores humoristas que tenemos en España, que nos hizo carcajear con sus canciones llenas de situaciones cotidianas interpretadas con su habitual maestría (pese a que le pedí que lo hiciera un poco mal, que después me tocaba a mi). Tras nuestra pequeña aportación dimos el relevo a Tuco Requena, que con sus rumbitas nos tuvo cantando y tocando palmas a los que resistíamos (eran las tantas de la madrugada ya).


Mientras el incansable Jaime Ocaña seguía desatando sus absurdas y desternillantes improvisaciones, pudimos disfrutar de un adelanto de la actuación que cerrará la temporada, el argentino-israelí David Wapner. Rodicio volvió a recitar un poema a su querida parroquia que escuchaba silenciosa y dio paso a Joaquín Carbonell, que nos cantó El gorila de Georges Brassens acompañado de Sabino Méndez, el que fuera guitarrista de Los Trogloditas y autor de la práctica totalidad de los clásicos de Loquillo, que andaba estos días por Zaragoza presentando libro y no quiso perderse la fiesta.


Sería el propio Sabino quien pusiera el punto final a la velada con una versión del Walk on the wild side (que degeneró en la versión de su paisano Albert Plael lado mas bestia de la vida“) y, a petición popular, con el Jim Dinamita de Burning.


Y como eran las tantas de la mañana y la mayoría íbamos ya como cubas, nuestros queridos anfitriones nos sacaron una recena y allí juntos nos sentimos felices de pertenecer a esa hermandad que es La Campana de los Perdidos y La Cueva del Tuno. Si tan solo hubiera unos poquitos lugares como este en Zaragoza, otro gallo nos cantaría.


Texto: Juako Malavirgen
[email protected]
Fotos: Joaquín Carbonell


 


Imagen del público que asistió a la fiesta fin de temporada

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