Viernes, 23 Junio 2017
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LLUIS LLACH. Sala Mozart. 28/10/06. Media entrada.

 UN ADIOS A LA MUSICA Y A LA PALABRA EN ZARAGOZA

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El pasado sábado el cantautor Lluis Llach se presentaba en la Sala Mozart del Auditorio, proclamando que seria su último concierto en la capital maña. Y así fue puntual a su cita salió solitario al escenario diciendo que “cuarenta años cantando es un lujo” y dando las gracias al público que allí se congregaba. Poco a poco fue apareciendo su banda, que por cierto como siempre el nivel musical de todos ellos era altísimo y con una seguridad en sus ejecuciones pasmosa. Lluis salio al escenario algo alicaído y más delgado que otras veces, con aspecto cansado, imaginamos que por su tristeza de que no volverá a ver desde un escenario a los grandes amigos que deja en Zaragoza. Pero esto solo fue un reflejo ya que poco a poco con temas como Geografía o Maremar, se veía al cantante de siempre derrochando fuerza en sus letras y disfrutando de los pasajes musicales de su compañero saxofonista que tenia junto a el.

Entre tema y tema Lluis como nos tiene acostumbrados daba sus particulares clases con la palabra, contando anécdotas de su niñez o proclamando a los cuatro vientos sus pensamientos izquierdistas, que su publico y una y otra vez apoyaba con efusivos aplausos. También hubo unos minutos donde el cantante hizo estremecer al público, recordando al desaparecido Salvador Puig Antich ya que Lluis ha compuesto varios temas para la película  “Salvador”, que rinde tributo al anarquista catalán. Y poco a poco la velada iba concluyendo tras más de noventa minutos de música y sentimientos, con un sonido espectacular, pero donde también se puede reseñar que la puesta en escena no era demasiado “elegante”.

Pero los fans aplaudieron a rabiar cuando llegaba su temible despedida, en los bises su famosísima canción del viaje a “Itaca”, dejaba un sentimiento agridulce. Pero Lluis Llach el cantautor que hizo que una generación revindicara la libertad a través de su música y su palabra, tras cuarenta años, decía adiós mientras las luces de la sala se apagaban poco a poco. Un grupo de cincuenta personas siguieron más de quince minutos aplaudiendo y ovacionando a Lluis. Y es que como me dijo un seguidor del cantante, “este hombre nunca se podrá retirar, si se retira el, se acabara la libertad”. Un “recital” (como denomina Lluis), de lujo y donde yo pude intuir (pese a mi juventud), que se unían unos sentimientos que durante muchos años sufrieron una injusticia que felizmente hoy se ha acabado.

                                                                      

                                                                     GUZMAN RAMIRO SOLER 
                                                                      
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