miércoles, 13 diciembre 2017
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Van Morrison en Zaragoza
Van Morrison en Zaragoza

CRÓNICA: VAN MORRISON. Sala Multiusos, Zaragoza. 17/11/06

Seguramente le pasará a más de uno. Cuando alguien nombra a Van Morrison, una imagen y solo una me viene directa a la cabeza. En la imagen se distinguen claramente sus gafas ahumadas, su traje oscuro y su sempiterno sombrero. Y en la imagen sopla el saxofón. Podría estar tocando la guitarra, o la armónica, o el piano, instrumentos que también domina el susodicho, o podría imaginármelo solo con el micro, pero lo cierto es que ésa es la imagen que se me repite. Y era la que esperaba ver el viernes en la Sala Multiusos de Zaragoza. No defraudó. Salió Van the Man enfundado en sus tópicos, y también cumplió rigurosamente con el resto de rumores que le avalan, buenos y malos, como son su extremista puntualidad (salió a menos dos minutos!), su personal y penetrante voz, su escasa comunicación con el público, y también su brillante directo.

 

Porque vale, puede que “el león de Belfast” sea arisco, o esa fama arrastre, cierto es que no se dispersó en saludar en demasía –por no decir en absoluto- a sus fieles seguidores zaragozanos. Pero también es cierto que lo que emociona al final son las canciones. Y cuatro décadas escribiendo la historia de la música dan para enormes canciones.

Canciones que paseaban a sus anchas por terrenos blues, soul e incluso ciertos guiños al country, la música de raíz americana o el rock’n’roll. Lo que más me sorprendió fue la acusada falta de metales, habituales en la mayoría de sus giras, y que aquí se quedó reducida a la presencia de un solo saxo, el que aparece en mi imagen de siempre, que fue el que el propio Morrison hizo sonar de forma ocasional. Así que la mayoría de solos de viento, eran realizados con sonidos de violín o piano. Diferente.

A lo largo de los 90 minutos exactos que duró el concierto, Van y los suyos repasaron temas de toda la vida unidos a otros de creación más reciente, dando pie a que cada músico –y eran nueve- se recreara en continuos solos, arrancando aplausos constantes del personal. Lo hicieron jugando con la intensidad, con susurros de música en ocasiones y efecto big band en otras, o incluso en la misma, dotando de vida propia canciones y emociones. Guiños a clásicos como el You Send me de Sam Cooke o canciones inolvidables como Brown Eyed Girl no faltaron en el repertorio que dio por finalizado con la aplaudida Gloria, compuesta con su anterior formación, Them, y coreada hasta el exceso. Los últimos gritos los lanzó entre bambalinas, y dejó a los músicos el papel de despedirse de un público que, como dictan las normas, se levantó de sus asientos para aplaudir uno de los mejores conciertos del año.

Opiniones:

Luis Linacero, de Daily Price y Linacero Café: “Excesivamente correcto. Ha tenido pocos rasgos apasionados, eso sí, la banda como es de esperar en un artista de estas características.”

Mayul, del programa Clic! De Aragón Tv: “Yo soy de las que se cambiaría los ojos a marrones sólo por la canción de Brown Eyed Girl”

Manu, bajista del grupo Big Sur: “Van Morrison es Dios.”

Texto: Beatriz Pitarch
[email protected]
Fotos: Ángel Burbano

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