Lunes, 29 Mayo 2017
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DANIEL HIGIÉNICO. Sala Reset, Zaragoza, 20/04/07

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Volvió Daniel Higiénico a Zaragoza, y lo hizo con disco nuevo bajo el brazo. Lejos quedan ya los años del Hombre Cucaracha y la “Quartet del baño band”. En los tiempos que corren, Daniel alterna dos facetas: por un lado la más teatral, con el espectáculo “Mentiras podridas”, que le ha llevado por los escenarios de media España (hace poco pudimos disfrutarlo en la Campana de los perdidos), y por otro la más musical, donde nos encontramos dos inspirados trabajos: “El hombre del tiempo” (2004) y “La rebelión de los niños con problemas emocionales” (2007).

Como suele ocurrir en estos casos, la primera parte del concierto se centró en el material nuevo, de hecho las tres primeras canciones correspondieron a los primeros cortes del disco: “Un minuto antes de partir”, “Cuantas cosas quedan por hacer” y “Brilla el billar (por su ausencia)”. Son temas frescos, que entran a la primera escucha del disco, y en directo sucede igual, ya que supieron poner a bailar a la gente a pie de escenario. Después vinieron la balada “Me duele el cuello de tanto mirar las estrellas” y la animada “Como no llueva”, de su anterior trabajo.

Para quienes venían a escuchar los temas “de la Quartet” la espera se hizo amena, gracias al saber hacer de Daniel que logra que canciones como “¿Qué coño le digo a mi hijo?”, ambientada en su paternidad (el disco está lleno de guiños a ésta) o “Humo en el cielo”, donde construye las oraciones con títulos de clásicos del rock, lleguen directamente a la audiencia, aunque no haya tenido contacto anterior con su obra. En otras recurre al arte del disfraz, como en “Mucho look y pocas nueces” para dar más fuerza si cabe a su interpretación.

Y así, una hora después del inicio, el mallorquín anunció: “ahora comienza el otro concierto”, momento en que sonaron los acordes de “Como un árbol”, la cual empalmó con “Buscando raíces”, teatralizadas al máximo por un Daniel que se retorcía por el suelo como una raíz buscando agua. Le siguieron la vacilona “La humedad” y “El diablo en persona”, con un Daniel caracterizado de glamouroso demonio. La frenética “Ya no estoy seguro”, ambientada en un psiquiátrico que bien podría ser aquel de “Alguien voló sobre el nido del cuco”, con el cantante amordazado por una camisa de fuerza, tuvo su contrapartida en “Relájate” que lejos de pretenderlo puso a la sala a saltar. 

La recta final se inició con “La balada de turno”, una genial reflexión sobre lo que supone enfrentarse a un folio en blanco, que dio paso a dos de sus primeros éxitos: “El bar de moda” y “Esta ronda la pago yo”, que vinieron fundidas en un medley. Con la canción que da nombre al nuevo disco se retiraron a bambalinas. Y como es natural tuvieron que volver, para interpretar “Exceso de bienestar” (una de las más aplaudidas de la noche, pese a ser de las nuevas, lo cual apoya lo dicho anteriormente sobre la capacidad del artista para llegar al público) y “Puto corazón” que puso el colofón a la noche y una sonrisa de satisfacción en nuestros rostros, porque “al fin y al cabo lo que cuenta es un polvo bien pegao”.

Un concierto sobresaliente sólo empañado por la escasa afluencia de público, menos de cien personas, entendible por la multitud de ofertas que ese día teníamos en la ciudad (eso es bueno) y la ayuda que nos prestó algún medio anunciándonos para el día siguiente (eso ya jode). En cualquier caso, para los que nos citamos en la Reset fue una velada inolvidable. Del telonero que hable otro, que es muy triste hacerse una crónica a sí mismo…

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Texto y fotos: Juako Malavirgen
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