Lunes, 27 Marzo 2017
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MONSTERS OF ROCK 2007. Feria de Muestras de Zaragoza, 22 y 23/06/07

Camiseta negra, cinturón de cadenas, pañuelo pirata a la cabeza, muñequera de pinchos y botas. Ya estoy lista. Soy una más en una marea de gente con el mismo atuendo, con variantes que incluyen chalecos vaqueros o camisetas de grupos del género. Se ven muchas de Motörhead, de Megadeth o de Ozzy Osbourne, cabezas de cartel del festival, pero también abundan las de Iron Maiden y demás iconos del heavy metal.

Mis obligaciones laborales me impiden acercarme a primera hora al festival lo que me obliga a perderme a Black Label Society, cosa que me fastidia considerablemente, y a Mago de Oz, cosa que no me importa demasiado, puesto que era el único grupo del cartel del que hubiese prescindido. La ventaja es que al llegar más tarde, pudimos evitar los interminables atascos en la carretera y las consecuentes colas a la entrada al recinto, que obligaron a muchos a perderse a los primeros grupos, y a los más desesperados a saltarse las vallas al grito de “hijos de puta”. En eso tuvimos suerte, llegamos y entramos. En el escenario Megadeth.

Megadeth

La banda de Dave Mustaine –único miembro permanente en la formación – descargó su particular dosis de trash metal a lo largo de los 60 minutos que duró el concierto donde se centraron en su último disco United Abominations. El sonido variaba mucho dependiendo del punto en el que te situabas, y a veces parecía que el viento se llevaba muchos matices de las guitarras, empobreciendo el resultado final. Aún así, con canciones como el aclamado Symphony of destruction, demostraron con creces porqué están considerados como uno de los Cuatro grandes del Thrash (The Big Four O' Thrash), junto a Metallica (de quienes Mustaine formó parte en sus comienzos), Anthrax y Slayer, a quienes veríamos al día siguiente.

Precisamente a Slayer, les rindieron tributo en su día los finlandeses Children of Bodom, siguientes en ocupar el escenario del Monsters. Alexi Laiho, voz, guitarra y persona capaz de decir 7 jodidos tacos en una frase de 10 palabras, tocó con una técnica y soltura apabullantes, repasando éxitos como In your face, Downfall o Needled 24/7, mientras cogía del hombro al teclista, Janne Warman, otro virtuoso que tocaba con una sola mano y con la otra apuraba un trago de cerveza.

Y eso es lo que fuimos a hacer después nosotros, disfrutar de los precios económicos de la bebida (la cerveza estaba mucho más barata que el año pasado) y de los puestos de comida, donde había desde kebabs hasta bocatas de longaniza, oferta variada y posibilidad de echarte unos futbolines o pasarte por el tren de lavado heavy, que a media tarde estaba abarrotado,

Ozzy Osbourne puso el punto final a la noche. Se nota su edad, se nota su salud y también se nota su voluntad de salvar el concierto. Es un mito, y como tal, es adorado por las masas, pero lo cierto es que ni su voz ni su estado físico le permitieron hacer un concierto memorable. Alentando al público como si estuviese en un partido de fútbol a base de oeoeoeoes, lo más destacable fue el solo de guitarra de más de 10 minutos que se marcó Zakk Wylde, no sabemos si para demostrar sus dotes técnicas o para hacer tiempo mientras Ozzy se recuperaba.

Ozzy Osbourne

La odisea con los autobuses daría para un capítulo aparte, servidora esperó dos horas para vivir una histeria colectiva cada vez que aparecía uno de los tres autobuses que hacían el trayecto de la Feria hasta Zaragoza. Pisotones, codazos, puñetazos en el estómago y tirones del pelo, fue parte de lo vivido antes de conseguir el codiciado puesto en el bus. Apuntamos para el día siguiente ir en vehículo propio.

Así lo hicimos, llegando pasadas las 20 horas. Oímos buenos comentarios de Kamelot, pero no pudimos llegar a tiempo al escenario. Cuando aparecimos estaban tocando Blind Guardian. Los alemanes estuvieron especialmente comunicativos con el público zaragozano, mezclando distorsión metalera y melodía vocal, con canciones como Welcome to dying o Mirror, mirror coreadas por las casi 20.000 personas que acudieron en esta segunda jornada del festival. Al terminar su actuación los miembros del programa televisivo Caiga Quien Caiga consiguieron colarse en el escenario y hacerse con un micrófono para preguntar al público del Monsters si el metal estaba muerto. Imagina el delirio. La intervención terminó cantando todos a coro insignias como cqc o caiga quien caiga.

Para el siguiente concierto nos pusimos más cerca. No quería perderme detalle del virtuosismo de cada uno de los componentes de Dream Theater, especialmente de su batería Mike Portnoy, que empezó tocando de pie y que se entretenía tirando las baquetas al aire, de Jordan Rudess y su espectacular teclado giratorio, la velocidad al bajo de John Myung, la nitidez de los agudos vocales de James Labrie y por supuesto de John Petrucci, el vertiginoso guitarrista que acompañó a Steve Vai y a Joe Satriani en la gira del G3. Dream Theater son tan buenos músicos por separado que el verlos todos juntos resulta emocionante. Sobre una base de metal progresivo iban desarrollando escalas árabes o momentos de jazz, dando como resultado una música compleja y elaborada donde todo era posible. Bueno, todo menos la interpretación de Metrópolis, que algunos echamos de menos. A cambio nos regalaron un impagable Pull me Under acelerado en la parte final que para muchos fue el momento cumbre del concierto. Para mí fue lo mejor del festival.

Dream Theater

Nos damos un paseo por la amplia zona de merchadising, donde encontrabas desde chapas heavys a un euro hasta cinturones de balas por 90 euros, aunque el producto estrella eran las camisetas. Varios las llevaban de Slayer, otro de los grandes nombres del trash, que fueron los siguientes en actuar. Polémicos en sus letras –centradas en satanismo, asesinatos en serie y violencia- y literalmente brutales en sus directos, los californianos sonaron con menos volumen del esperado en un concierto de estas características, pero el suficiente como para dejar el listón del festival muy alto.

Y más alto lo dejó Motörhead, encargados de cerrar el Monsters of Rock 07. Todavía cuesta creer que el vocalista Lemmy Kilmister ronde los 60 años. En directo se entregó como si tuviese 40 menos, repasando una extensa discografía que han desarrollado a lo largo de los últimos 32 años. Cuando aún faltaban un par de canciones tratamos de ir saliendo para evitar las filas, que por entonces ya eran descomunalmente largas si tratabas de coger el bus. Como habíamos aprendido la lección el día anterior, cogimos el coche, y aunque también había retención, sobre todo porque la policía paraba al 90% de los conductores para hacerles soplar, pudimos salir sin demasiado problema. Y los hay que ya estamos esperando volver a entrar en el 2008.

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Texto: Beatriz Pitarch
[email protected]
Fotos: Angel Burbano / Sonia Lapena

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