sábado, 16 diciembre 2017
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SIGUEN SIENDO HɉROES

Muy buenas noches Guatemala, teníamos ganas de veros de las caras ya”. La frase fue casi idéntica a la que pronunciaron tal día como hoy once años atrás. El 15 de septiembre del 96 Héroes del Silencio actuaron por última vez en la capital de dicho país, en esa ocasión en la Plaza de Toros. Ahora, lo que para muchos era un imposible ha dejado de serlo, los Héroes han vuelto a los escenarios tras más de una década de silencio y los chapines, nombre con el que se denominan los guatemaltecos, han sido los primeros testigos del regreso.

 

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En las puertas del Estadio del Ejército, la gente se agolpaba desde el día anterior. Afortunadamente, las previsiones de lluvia solo se cumplieron el viernes, y durante todo el concierto la temperatura ha sido especialmente agradable. Más que una fila para entrar al recinto, daba la impresión de estar en un festival temático sobre Héroes del Silencio, puesto que no faltaban los puestos de cerveza, camisetas, comida o merchadising, ni los grupos de seguidores que, radiocasete en mano, ponían una y otra vez las canciones de Héroes para calentar el ambiente.

Una hora más tarde de lo previsto –cosa habitual en Guatemala por lo que nos contaron- se apagan las luces. Suena esa preciosa versión de Song to the Siren original de Tim Buckley en la voz de This Mortal Coil, la misma canción con la que abrían sus shows años atrás. El tiempo retrocede en nuestras mentes y la tranquilidad de esos acordes contrasta con los gritos entusiasmados del público. En el escenario hay dos pantallas gigantes en los laterales, que al ser de un material flexible, hace que las imágenes se vean de forma distorsionada a causa del viento y cuatro más sobre el suelo donde se alternan los momentos de directo con otras imágenes programadas para la ocasión. Arrancan con El estanque. El delirio es contagioso, todos empujan para estar un centímetro más cerca, las pantallas comienzan a subir hasta el techo y aparecen Enrique Bunbury, Joaquín Cardiel, Pedro Andreu, Juan Valdivia y su hermano Gonzalo en el papel de “quinto héroe” en este tour de reunión. Enrique viste pantalón y chaqueta de vinilo. Negro por supuesto, es el color oficial del grupo. En la camiseta de Juan leemos Las líneas del Kaos. Joaquín lleva su característica cinta negra sobre el pelo y el logo de Héroes del Silencio preside la batería de Pedro Andreu, así como miles y miles de camisetas del público. Los había venidos de El Salvador, Nicaragua, Honduras, Costa Rica, España o México. De todos ellos se acordó el grupo cuando dedicaron La Sirena Varada a todos los hermanos centroamericanos.

Enrique se mueve de un lado a otro del escenario, corre, se agacha, se adelanta utilizando el escenario en forma de T que sobresale de la parte principal, se sienta, se pone de rodillas e incluso repta. Está entregado y el público también. Eso contrarresta los pequeños desajustes que se notan en el sonido en las primeras canciones. Algún instrumento fuera de tono, incluso de tiempo, pero nada destacable comparado con la adrenalina que se desprende canción a canción.

Hace veintitantos años –explica Bunbury- éramos 4 chamacos buscando sitios donde tocar… veníamos de grupos diferentes y un día decidimos que cuatro corazones no latían lo suficiente por separado y que era más fuerte uno solo” Esa confesión sirve de precedente a la presentación de la banda, quienes uno a uno se acercan al segundo escenario, el que está ubicado en el cruce de la T, donde interpretan seis temas. Emotiva la de Apuesta por el Rock and Roll, con Bunbury reclamando más atención para este género en las radios guatemaltecas. También hay tiempo para la nostalgia al presentar Héroe de Leyenda y recordar sus comienzos en Zaragoza. No más lágrimas cierra esa parte del show, sin los gritos en falsete que se oían en el disco, y con una interpretación fiel a la original pero más acorde a los tiempos que corren.

 

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La especulación sobre cómo afrontaría la guitarra Juan Valdivia después de sus problemas con la mano y el parón del grupo quedaron despejados en temas como Entre dos tierras (con el público haciendo pogos). Cierto es que el apoyo de su hermano Gonzalo se agradece, y además se le notaba disfrutar tanto del momento, que se contagiaba, pero en algo coincidían casi todos los seguidores: Juan sigue siendo un maestro.

Bunbury vuelve a sacar su armónica, y comienza una introducción diferente e irreconocible que acaba dando paso a los acordes de Maldito Duende. Estamos en la parte fuerte del show, llega Iberia Sumergida y un grito esperado, el de Avalancha, que Enrique ruge a capela antes de dar paso a la canción que dio título a su último disco de estudio como Héroes del Silencio. En el estribillo los efectos pirotécnicos inundan seis puntos distintos en el escenario, cuatro atrás y dos delante. Es la forma de despedirse, pero hay más.

Hoy es un día muy difícil para nosotros, después de tantos años tocamos delante de ustedes… Perdonen todos nuestros problemas… pero para nosotros ha sido un placer hacerlo delante de ustedes. Estamos muy agradecidos”. Bunbury se disculpaba para iniciar el bis, aunque las veinticinco mil personas que abarrotaban el estadio apenas se habían percatado de esas pequeñas dificultades, ellos estaban más pendientes de, por ejemplo, intentar subir al escenario, cosa que consiguieron dos seguidores, aunque eso sí, no les duró mucho la aventura, porque los de seguridad tardaron milésimas de segundo en sacarlos de en medio.

Bendecida marca uno de los momentos álgidos del concierto, aunque la despedida con humo y confeti al final de La Chispa Adecuada nos hace pensar que no se puede mejorar el espectáculo. Pero se podía. En un segundo bis recuerdan El mar no cesa, Tumbas de Sal y En los brazos de la fiebre. Llevan veinticinco canciones, dos horas y veinte minutos de concierto. Enrique ha salido con un cañón de luz enfocando al público, y termina aplaudiendo él a los guatemaltecos. El aplauso es recíproco, el sueño se cumple y como sorpresa final, fuegos artificiales. Como los Rolling Stones, pero en este caso solo han vuelto una vez… de momento.

SET LIST

1. El Estanque
2. Deshacer el Mundo
3. Mar Adentro
4. La Carta
5. Sirena Varada
6. Agosto
7. Opio
8. La Herida
9. Malas Intenciones
10. Apuesta por el Rock and Roll
11. Héroe de Leyenda
12. Con Nombre de Guerra
13. No Más Lágrimas
14. Nuestros Nombres
15. Oración
16. Entre Dos Tierras
17. Maldito Duende
18. Iberia Sumergida
19. Avalancha
20. Tesoro
21. Bendecida
22. La Chispa Adecuada
23. El Mar no Cesa
24. Tumbas de Sal
25. En los Brazos de la Fiebre

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