Jueves, 29 Junio 2017
Inicio / Crónicas / TRAVIS. Pabellón Valdespartera, Zaragoza, 06/10/07

TRAVIS. Pabellón Valdespartera, Zaragoza, 06/10/07

Tengo que decir abiertamente que esta crónica no va a ser objetiva. Podría intentarlo, de hecho es lo que suelo hacer, pero Travis son Travis, y es uno de esos grupos a los que he seguido a pies juntillas desde el primer día, cosa que dificulta la tarea de escribir de forma imparcial. Así que partiendo de la base de que me gustan todas sus canciones, obviamente me gustó su actuación en el FIZ. Y eso que haciendo un esfuerzo periodístico, tenemos que decir en honor a la verdad, que no fue el mejor de los conciertos que ha dado el grupo escocés. Que el sonido se amontonaba en unas partes y dejaba la voz desligada del resto de instrumentos, que incluso se colaron algunos acoples, y que, en definitiva, han tenido días mejores.

Pero esos detalles carecen de importancia cuando lo que ves sobre el escenario es un grupo compenetrado, con ganas de contagiar arte, disfrutando y haciendo disfrutar, y vistiendo las canciones con traje de rock, por aquello de no convertir el festival en un concierto intimista. Y es que, si su baza en los discos es esa habilidad para ponerte triste mientras se te escapa una sonrisa, su baza en los directos es la fuerza. El quinteto –en realidad cuarteto, pero llevan un teclista de apoyo- no permite que llegue el aburrimiento, alternan baladas con canciones más enérgicas, y por momentos te piensas que no estás viendo a Travis, si no a un grupo de versiones de Travis.

Para dejar claras sus intenciones, abrieron con Selfish Jean, una de las canciones más poderosas de su quinto álbum de estudio “The boy with no name”. Repasaron otros temas de este último trabajo, como My eyes, o el que fue primer single, Closer, una joyita de canción dedicada al bebé de Healy, vocalista de la banda. Y claro, también se acordaron de sus éxitos. Driftwood, The Beautiful Occupation o As you are fueron especialmente aplaudidas, pero nada comparado con Sing o Side, ambas de su disco The Invisible Band, donde casi se oía más al público que al grupo.

Momentos a destacar, unos cuantos. Por ejemplo cuando están tocando All I want to do is rock, de su primerísimo disco (aquel Good Feeling del 97, que pasó sin pena ni gloria por nuestro país) y Andy Dunlop, guitarrista, comienza a trepar amplificadores arriba hasta el punto de tener que pensarse como bajar. Al final lo hizo de un salto, pero era para verlo. Yo no me hubiera atrevido.

Turn también marcó un momento especial, por la canción en sí, por la conexión con el público, y por la voz de Dougie Payne, bajista, que hizo las veces de cantante en una estrofa con un resultado digno de mención. Era la recta final del concierto, todos los músicos abandonan sus instrumentos y se sitúan junto a Healy, que es el único que conserva la guitarra. Y así, en acústico y a coro, comienzan Flowers in the window, con un momento en el que Fran levanta las manos, y los que están a su lado se encargan uno de los acordes y otro del rasgueo de las cuerdas. No sale muy allá, porque las risas interrumpen, pero desde luego la imagen es de las que tampoco se olvida.

Como postre, Why does it always rain on me?, canción emblema de su aclamado disco The Man Who, y tema que utilizaron para despedir el concierto, con el público haciendo pogos, que en un directo de Travis también se pueden hacer. Qué te creías.

Travis Fiz07 

Texto: Beatriz Pitarch
Fotos: Ángel Burbano
[email protected]

Te podría interesar

CRÓNICAS: Rufus Wainwright. Teatro Principal de Zaragoza, 6/6/17. Por Stabilito, D. y Ángel Burbano

Hay noches mágicas por los acontecimientos que ocurren por casualidad, otras, sin embargo, vienen programadas …