Domingo, 25 Junio 2017
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ALFAMA + DIEGO STABILITO. Pub Interferencias. 13/02/09

No sabría decir la edad de Cristian, el vocalista de Alfama, pero no aparentaba tener más de 20. Puede que sus rasgos físicos no tengan nada que ver con su edad real, pero sin embargo, escuchando las letras de sus canciones, daba la impresión de ser un compositor cansado de la vida, con décadas de desengaños amorosos a sus espaldas –eso es matemáticamente imposible- y con una notable influencia de Cohen, Johhny Cash o Wild Oldham, aunque con un desarrollo lírico bastante más precario (démosle tiempo). Seguro que la vida le ha dado bandazos –o tienen un espíritu tremendamente pesimista- pero no dejaba de resultarme extraño que esas canciones las cantara un chico tan joven. Qué cantará cuando llegue a los cincuenta. 

Alfama salió al escenario del Interferencias con dos guitarras acústicas y una armónica, para ofrecer un directo intimista donde abundó la tristeza. Con decir que la canción más alegre fue una de Nacho Vegas…  Había tanto silencio en sus canciones, tanto susurro, pesadumbre, rencor y melancolía que se perdían detalles del concierto por el rumor constante del público, más pendiente de las bonitas fotografías que se proyectaban en la pantalla trasera –realizadas en su mayoría por el cantante de Alfama–  que de la actuación en sí misma.

Posteriormente salió Diego Stabilito acompañado de Guille Esteban a la guitarra, y se cambió el “qué vida más dura” por un “estoy enamorado”. Apareció el sentido del humor y las sonrisas. Aparecieron letras poetizadas, chistes entre canción y canción, y dedicatorias varias para los allí presentes: la chica que cumplía años, la pareja que se iba a ir con él de viaje a París, los miembros de sus antiguos grupos… Abrió el repertorio con la versión de una versión, el Be my husband de Nina Simone, pasado por el tamiz del cover que hizo Jeff Buckley y traducido como Be your husband. A sus letras les añadía guitarra, pandereta o un pequeño huevo de percusión, y mientras tanto, Guille Esteban (de Sultans) relamía con los dedos el mástil de una guitarra que parecía dos tallas más grande en sus manos. Impresiona ver a un chico de diecinueve años con tanta soltura en las seis cuerdas. No es que vaya de virtuoso, es que derrocha una personalidad abrumadora. Y además, consigue hacer filigranas que a mí se me antojan complicadísimas, con una facilidad pasmosa.

El concierto siguió con temas como De todo esto, Muñeco de trapo o Lo que no te di y se complementó con algunas versiones más. De Jairo Zabala y sus DePedro rescató Como el viento, y finalizó recordando los grupos por donde habían pasado Guille y él. Es decir, que hubo versión de Sultans (Hey Mama en acústico) y hubo versión de Blue Joke (Dark City), el grupo con el que Diego comenzó a patearse los escenarios de la ciudad. Y los que le quedan (espero!)

Texto: Beatriz Pitarch
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