lunes, 18 diciembre 2017
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ANGEL PETISME. Río Ebrio. Tranvia verde-Factoría Autor, 2009

El disco comienza con Dos Bicicletas, sobre un colchón de guitarras acústicas, Petisme juega con la poesía de lo diario para enhebrar una miniatura de amor sencillo. Miedo se abre con guitarras eléctricas su apasionado discurso confesional que continúa con Más claro agua donde Petisme juega al apocalíptico meteorológico con el ritmo cansino del rockabilly al más puro estilo JJ. Cale. El Pozo de San Lázaro es la versión urbana de Donde muere la carretera, casi una década después, con la crónica de la infancia del poeta picoteada a base de lugares y momentos. Yo qué sé es una reflexión inmediata de lo cotidiano y Rachel Corrie responde a la estancia de Petisme en Palestina. El músico bilbilitano alcanza uno de los momentos más logrados con La Rosa de Jericó, con unos aires fronterizos que le acercan a algunos de registros más salmódicos de Cohen. Petisme recupera un texto de uno de sus últimos libros, Demolición del Arco Iris, que publico la insular Baile del Sol y utiliza el recitado y el piano para Hay temporal esta noche en la tierra. Los dos siguientes temas utilizan palabras ajenas: La ciudad con letra de Kavafis, una reflexión sobre la unión entre las calles y el corazón de las personas, y José Martín, con su Para Aragón, un tema que, en su versión primeriza y maquetera había aparecido en el recopilatorio Mauricio, levántate y zamba que acompañaba el número 12 del fanzine Confesiones de Margot. El Atasco se deja atrapar por la narración capitalina de lo cotidiano mientras que Todo fluye recupera los motivos acuíferos de Petisme, que puso a la venta un adelanto de este disco en las tiendas de la Expo 2008 de Zaragoza. El final es para Tierra Roja, un arrebato memorístico de Petisme, con el sampler de su madre a modo de cierre, mientras el actor Ricardo Joven desmenuza lo rojizo de la vida en una épica despedida.

Después del parcialmente fallido Metaphora, Ángel Petisme vuelve a incidir en algunas de sus obsesiones: la infancia, el recuerdo, el posicionamiento político y la sensualidad incontenible. Un letrista sobresaliente para unas canciones que pecan a veces de una producción excesivamente plana y una instrumentación excesivamente conservadora.

Texto: Octavio Gómez Milián
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