martes, 26 septiembre 2017
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PIRINEOS SUR. Escenario flotante de Lanuza. 16 y 17 de julio de 2010

Ya son casi 20 las ediciones del Festival Pirineos Sur, un evento que ha sabido consolidarse en el panorama estatal gracias a una atrevida programación caracterizada por su coherencia y el equilibrio entre estrellas consagradas y nuevas promesas de las músicas más exóticas del mundo. La edición de este año ha querido hacer especial hincapié en los sonidos latinoamericanos, como homenaje al Bicentenario de la Independencia latinoamericana.

Sin embargo, para el segundo fin de semana (16 y 17 de julio) la organización se alejó de esas latitudes y reservó para estas fechas dos de los conciertos, a priori, más interesantes del festival: Howe Gelb & A Band of Gypsies (con Raimundo Amador al frente) y Rachid Taha. A pesar del interesante cartel, la crisis y la fuerte competencia en el ámbito de los festivales (en estas mismas fechas también se celebró, entre otros, el Monegros Desert Festival) el público que se acercó al escenario flotante de Lanuza fue más escaso que en otras ediciones.

El viernes, los primeros en subirse al escenario fueron los mexicanos La Mojarra Eléctrica. La banda, formada Bogotá, desplegó en el escenario una mezcla de funk, música cubana, salsa y reggae, que si bien consiguió animar a los espectadores de las primeras filas, no pudo evitar que su propuesta no se diferenciase mucho de otras ya escuchadas en numerosas ocasiones en este mismo festival.

Todo lo contrario a lo que hicieron el inquieto Howe Gelb y Raimundo Amador. Los sonidos de la frontera americana con México y el flamenco se dieron la mano de una manera inédita, fluida y muy original en un concierto capitaneado por el americano. Después de aparcar su grupo Giant Sand, sacar un disco con un coro de gospel y de versionar en directo a Johnny Cash, Howe Gelb se ha atrevido con el flamenco, una idea que ya le rendaba por la cabeza desde hace varios años. El resultado ha quedado plasmado en Alegrías, un excelente disco que fue trasladado fielmente al directo. Sin embargo, la mezcla no resultó completa ya que cuando uno de los líderes del proyecto tomaba las riendas, el otro se limitaba a seguirle, sin grandes intromisiones. El concierto se cerró con Helb y Amador mano a mano, los auténticos protagonistas de la noche, a pesar de la gran aportación del resto de músicos.

La jornada del sábado, con más público que el día anterior, inició con la actuación de la marroquí Oum, que entusiasmó con su hermosa voz con la que acompañó a los ritmos soul, funk, jazz o reggae que inundan su primer disco, Lik’Oum.

Una de las asignaturas pendientes del festival siempre ha sido dar relevancia a los nuevos sonidos que han surgido de las tierras aragonesas, pero este año se ha hecho un considerable esfuerzo y se dio la oportunidad a Alejandro Montserrat. Para la ocasión, se presentó un nuevo espectáculo en el que el zaragozano acompañado de un nuevo grupo llamado Al Baida (integrado por músicos españoles y marroquíes), ha fusionado el flamenco con los sonidos árabes. Lejos de caer en los tópicos de estos proyectos (ya se sabe, el buen rollismo), el concierto fue una muestra de la proximidad de estas músicas, de una manera natural y sin artificios: los dos cantantes del grupo se solapaban con tal facilidad que a veces se confundían las melodías. Montserrat a la guitarra flamenca, en medio del escenario y secundado por su fiel guitarrista Nacho Estevez “El Niño”, controló cada movimiento de los músicos y mostró su alegría de poder tocar por primera vez en ese escenario Un concierto para recordar.

Rachid Taha, una de las figuras clave de la música árabe de los últimos años venía a Lanuza para presentar su último disco, Bonjour, que sirvió como excusa para hacer un repaso de su ya extensa y exitosa carrera. El argelino mostró tanto su faceta costumbrista (como gran defensor del raï) como transgresora (por medio del rock). Una mezcla que le sigue funcionando a las mil maravillas. Comenzó con algunos de sus nuevos temas pero con los que consiguió levantar a la ya multitudinaria audiencia fueron sus clásicos en la recta final del concierto: Ya Rayah, Barra, barra (que sonó mucho mas rockera que la original) y con esa grandiosa versión de The Clash de Rock el Kasbah. Su trono sigue a salvo.

Texto: Jaime Oríz

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