Jueves, 29 Junio 2017
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SEBASTIAN BACH + GUNS N` ROSES. Pabellón Príncipe Felipe de Zaragoza, 22/10/10

Lo primero de todo quiero pedir disculpas a todos los talibanes del rock (entre los que según un amigo me encuentro) por lo que van a leer a continuación. A la hora de evaluar la noche de ayer tengo que tirar más por el lado emocional que por el crítico. Guns n`Roses rememora grandes momentos pasados, a mi desaparecido amigo Sergio capaz de evocar tres anécdotas de Axl Rose por minuto, los viajes en el coche de Miki para ensayar con Blue Joke escuchando hasta la saciedad el Appetite for Destruction, algún baile pasado de rosca en el Devizio

El caso es que el concierto de ayer fue especial y el hecho de que los norteamericanos salieran a actuar a las 23:30 (cosa por otro lado bastante predecible conociendo su trayectoria) no empañó lo que fue una noche memorable. Y además en buenísima compañía.

Abrió el show Sebastian Bach, antaño líder de Skid Row, que si bien nunca me han hecho un tilín excesivo he de admitir que he meneado la cabeza alguna vez con sus grandes éxitos. Sebastian Bach hizo un ejercicio de humildad y de profesionalidad perfecto, ganándose al público con sus primeras frases en un español algo raro. No obstante fue una delicia tenerlo durante la tensa espera y volver a escuchar I remember you y 18 and the life entre otras canciones de Skid Row que tocó. Además tiró de repertorio personal y también funcionó: You don’t understand, Love is a Bitchslap…y para qué negarlo, hacer que su esposa le azoté el culo ante un pabellón (casi) lleno no es algo que puedan hacer todos.

Y tras las dos horas de rigor en la espera se apagaron las luces y sonaron los primeros acordes de Chinese Democracy, los silbidos se transformaron en aplausos y gritos súbitamente a pesar de los problemas en el sonido. Tras esto y ya con la voz de Axl Rose en perfecto estado llegaron Welcome to the Jungle, It´s so Easy, Mr. Brownstone, Sorry…la lista de temazos se alargó hasta las dos horas y media de concierto, en las que únicamente hubo dos peros, los petardazos de los fuegos artificiales y las imágenes escogidas para algunas canciones (¿carreras de Fórmula 1?).

El sonido era apabullante y el grupo se desmarcaba del tópico “estos no son los Guns” con las actuaciones de los tres guitarristas estrella Richard Fortus, Ron Thal y sobre todo del recién llegado DJ Ashba. Siguieron con Shackler’s Revenge, This I Love, Rocket Queen, Sweet Child O’Mine, ya saben, público entregado y grupo agradecido. Axl Rose serpenteaba entre el escenario y el backstage cambiando de sombrero y de registro cuando le venía en gana, de voz estuvo perfecto y de actitud bastante profesional (hasta aguantó estoicamente algún vaso lanzado desde el público).

Estos nuevos Guns N’ Roses también se acordaron de las versiones (algo que llevan haciendo desde su creación) y Paul MaCartney, AC/DC o Bob Dylan pueden estar orgullosos de las interpretaciones de los angelinos. Para despedirse Nightrain, Don’t Cry, Madagascar y Paradise City. Todo el mundo contento, padres con orgullo de ver a sus hijos aplaudir a rabiar y parejas dándose el beso de rigor tras el espectáculo vivido. Yo me retiré sin dejar huella, sumergido en todos los recuerdos que me trajeron cada una de las canciones de uno de los grandes nombres de la historia del rock y a día de hoy sigo en estado de shock.

 

Texto: Stabilito, D.
[email protected]
http://diegostabilito.blogspot.com

Fotos (ver más): Ángel Burbano

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