Martes, 22 Agosto 2017
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CRÓNICA: RECTA FINAL DE PIRINEOS SUR 2011. Pirineos Sur. Por Jaime Oriz. Julio, 2011

Después de un decepcionante 2010 en cuanto a público se refiere, el festival Pirineos Sur saca pecho en tiempos de crisis y en su última edición ha incrementado la asistencia en un 25%. En total, por el recinto de Lanuza han pasado 20.000 personas y, según estimaciones de la organización, 40.000 por las actividades paralelas y el escenario ubicado en Sallent de Gállego, durante tres semanas. En total 60.000. En una edición marcada por un ajuste de presupuesto, se apostó desde el principio por nombres más o menos consolidados de la península con interés cultural (de ahí el nombre de Tribus Ibéricas) y por varios artistas con el suficiente empuje para garantizar la rentabilidad del evento. La fórmula, lejos de ser revolucionaria, garantizará la supervivencia del festival y por lo menos ha supuesto una renovación en su propuesta.

El último fin de semana, en el que se acumuló la mayor parte de público, fue un buen ejemplo de la línea del festival: nombres con fuerte tirón (Ojos de Brujo, Kiko Veneno), nuevas propuestas de calidad consolidadas en el mainstream (Russian Red), revolucionarios del género (El Guincho) y bandas muy afines al espectador potencial (D’Callaos, Blasted Mechanism).

El anunció de que Russian Red estaría en el escenario flotante de Lanuza fue una sorpresa. No suele ser el tipo de artista que se acerca a este festival. Pero no hay que olvidar que la presencia de la joven madrileña asegura una buena asistencia de público y su música ha trascendido más allá de los circuitos minoritarios sin perder su calidad. Bienvenida sea. Y es que sirve tanto como para un festival de indies como para uno de jazz. La pequeña Lourdes Hernández llegó con un nuevo trabajo, Fuerteventura, con el que ha demostrado que su éxito no fue flor de un día. Tan segura está de su obra que apenas obsequio al respetable con dos temas de su laureado debut (Cigarettes y Take home). Acompañada con una magnífica banda hizo un completo repaso a sus nuevas composiciones y despejó cualquier duda que quedaba sobre ella: lo suyo va muy en serio. Every day every night, I hate you but I love you o Loving Strangers (con un ligero lavado de cara) brillaron de manera muy especial. Su preciosa y voz y magnetismo personal hicieron el resto. Para completar la noche recurrió a unas inesperadas versiones de Robert Palmer (Johnny and Mary) y de los Magnetic Fields (curiosamente, en castellano).

Russian Red

Gonzalo de la Figuera tuvo mucha razón en la presentación de los grupos de esa noche: nadie habla de mal de Kiko Veneno. Con más de 30 años de carrera un tanto irregular pero con picos difícilmente superables (Veneno, Échate un cantecito) ya es una leyenda de la música de este país por su revolución del flamenco y la música pop. No necesita vivir de rentas ni recurrir a los clichés más trillados del género y el concierto se centró en la presentación nuevo disco, Dice la gente. Cadena de oro, Dice la gente, La rama de Barcelona y Pájaro en el cable demostraron que sigue por el buen camino. Rumba, flamenco y pop mezclados de manera intachable. Para el final dejó sus grandes éxitos y con ellos se llevó los mayores aplausos. Pocas pegas se pueden poner a una media hora en la que sonaron Los delincuentes, Joselito y Volando voy. La profesionalidad, el carisma y la humildad no las perdió en toda la actuación.

La actuación del viernes de El Guincho fue recibida con expectación. No hay duda que Pablo Díaz-Reixa ha revolucionado el panorama musical con su original mezcla de ritmos caribeños y africanos con los sonidos y manera de producir más modernos (con Animal Collective  como referente más nombrado). Sin embargo, el público de este festival no está acostumbrado a propuestas desde un prisma más arriesgado: se le sigue viendo como un tipo popero, una moda pasajera de gafapastas. Acompañado de su caja de ritmos, de dónde salían todo tipo de ritmos exóticos, de un bajista y un guitarrista ofreció un recital cercano a una especie de grandes éxitos. Incontestables hits como Palmitos Park, Bombay o Soca del eclipse sonaron con potencia, con graves y bajos superlativos pero la ejecución en general peco de fría. No hubo comunión con la  mayor parte del público y dio la sensación que no se puso toda la carne en el asador. Justo cuando comenzaba a calentarse el ambiente con una pletórica Antillas, el autor de Pop negro dio por finalizada su actuación. No hubo bises.

El Guincho

Cuando Blasted Mechanism salieron al escenario, el recinto registraba un público mucho más numeroso del que había tenido anteriormente el músico canario. Este grupo portugués tiene sus mejores bazas en su peculiar vestuario (entre futurista y tribal), un directo más o menos efectivo y muchos ritmos resultones. Pero no hay nada más, no hay canciones. Su escasa originalidad quedó patente ya en su ter tema. Debajo de toda esa parafernalia no había nada provechoso. Se podrían definir como unos Asian Dub Foundation descafeinados y light pero disfrazados.

El sábado resultó ser el día que batió records de asistencia este festival. La gira de despedida de Ojos de brujo, con invitados de lujo (aunque Amaral y Manolo García no pudieron estar presentes en la cita), era un reclamo muy atractivo: han tocado en cuatro ocasiones ya y siempre con gran éxito, con un público siempre dispuesto a entregarse. Es algo así como cuando juega el Real Madrid en el Bernabeu. Pero primero pisaron el escenario los catalanes D’Callaos, perfectos para el comienzo de la velada, por sus parecidos planteamientos con Ojos de Brujo. Es decir, mucha rumba mezclada con flamenco, pero con una importante presencia de guitarras eléctricas. Nada que no se haya visto ya en repetidas ocasiones en Lanuza. A pesar de su previsibilidad, la banda liderada por su cantante, “La canija”, aprovechó su oportunidad de actuar ante un público tan numeroso y ofrecieron, seguramente, el mejor de los conciertos que podían dar. Resultaron efectistas pero efectivos. Más de uno ya se habrá aprendido su nombre.

Ojos de Brujo

Con Ojos de Brujo pasó un poco al revés. Los creadores de Bari llevan años mezclando de una manera convincente, aunque a veces un tanto forzada, géneros tan dispares como el flamenco, la rumba, el hip hop o el rai y han conseguido erigirse como un grupo referencial, alguien con los que se compara el sonido de otros grupos (como los propios D’Callaos o los aragoneses China Chana). Era su noche pero el resultado fue frio y poca espontáneo, quizás sonaron demasiado profesionales; les faltó garra. Su cantante, “La canillas” estuvo comunicativa todo el concierto y las colaboraciones (con Rolda, de Orishas, y el rapero Kumar) fueron solventes pero algo falló cuando el público no se puso de pie y se emocionó hasta que Peret salió en escena ya pasada la mitad de la actuación. Con tan sólo unas pocas palabras (en referencia a la rica cultura que tenemos en nuestro país) ya se llevó el aplauso, pero cuando enlazó Canta y se feliz (él sólo con su guitarra) y El muerto vivo (con el resto de la banda) se llevó una sonora ovación. La recta final resultó más dinámica, sobre todo con la estupenda El ventilador rumba-80, pero ya era tarde. Ojos de Brujo salieron victoriosos, sí, pero de penalti, cuando todo el mundo esperaba un gol por toda la escuadra.

Texto y fotos: Jaime Oriz

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