Viernes, 28 Julio 2017
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FIZ. Sala Multiusos de Zaragoza, 01/10/11

Ya era una tradición el arranque de las Fiestas del Pilar con el Festival Internacional de Zaragoza (FIZ), el único oasis dentro de una programación musical que en el mejor de los casos podemos denominar vulgar (y lo de este año ya no tiene ni nombre). A pesar de algunas incoherencias de su cartel, lleva más de una década regalándonos algunos de los mejores conciertos que se pueden ver en esta ciudad (Massive Attack, !!!, Spiritualized, Mogwai…) a lo largo del año y esta edición tampoco ha sido una excepción. Sin embargo, ha habido dos cambios muy significativos: se ha adelantado un fin de semana a las fiestas y sólo hay un día de conciertos (ay, la crisis).

En su undécimo año, los organizadores han logrado uno de los carteles más coherentes toda su historia, si no el más, con algunos de los grupos más importantes del panorama indie español (Delorean, Standstill, Triángulo de Amor Bizarro), promesas locales (The Faith Keepers), estrellas internacionales (James) e imperativos de la moda (Vetuta Morla). El resultado, como era de esperar, ha sido un éxito absoluto: unas 5.000 personas se acercaron el sábado desde primeras horas de la noche a la Sala Multiusos.

“¿Y estos tíos son de aquí?” Creo que fue la pregunta que más escuche durante y al finalizar la actuación de The Faith Keepers. Abrir el escenario de un festival es un ingrato trabajo que a nadie le gusta oficiar, pero que muchas bandas venderían a su madre para conseguirlo. Los zaragozanos lo hicieron y lejos de amedrentarse ante una gran oportunidad como ésta, ofrecieron su tradicional espectáculo rítmico rescatando lo mejor del funky y del soul, inyectándole pasión y energía. Con un espectáculo (así se pueden llamar a sus actuaciones, en parte a la entrega y voz de su cantante) que tan sólo duró unos cuarenta minutos sorprendió al ya numeroso público que había en la sala y cuando llegaron al final con Don’t worry ‘bout later, la sensación de ser los vencedores morales del FIZ ya era patente. Si llegan a tocar más tarde, convierten la Multiusos en una auténtica fiesta. Lo mejor de todo es que no han hecho más que empezar.

Los que ya no tienen nada que demostrar son Standstill. A pocos les sorprenderá que ofrecieran una actuación impecable con un repertorio centrado en sus dos últimos álbumes, que se pueden considerar ya cásicos modernos. Es imposible asistir sin inmutarse a sus inesperados cambios de ritmo, sus controladas explosiones de ruido y a sus pegadizas, pero no obvias, melodías. ¿Por qué me llamas a estas horas, Todos de pie, 1 2 3 sombra, Adelante Bonaparte I, Moriréis todos los jóvenes… con un repertorio así es imposible fallar. Toda una experiencia que puedo prometer que no pienso perderme en próximas visitas. Aún estoy deseando verlos en un concierto con sus propias proyecciones, para hacer la experiencia aún más intensa. Ah, y para acabar regalaron esa joya llamada Adelante Bonaparte II.

Y a continuación, el expediente Vetusta Morla. Tenía ganas de verlos en directo para ver si me despejaban las dudas. Me sigo quedando igual. Hay que reconocerles un buen directo, muy solvente y profesional, pero no me quitan la sensación de que su propuesta está muy trillada y no me aportan nada. Tampoco hay que quitarles mérito; con sus dos discos han logrado algún acierto (Maldita dulzura, Valiente…).

Lo de James también tiene algo de misterio. Poseen algunas de las mejores canciones de pop británico de los últimos 20 años, muchas muy conocidas, pero el gran público español aún se les resiste. Aún así, fue junto con Vetusta Morla el gran reclamo del festival. Los mancunianos siempre han podido presumir de un gran directo y del carisma de su cantante, Tim Booth, y en su primera visita a la capital aragonesa no defraudaron. Con un arranque ya espectacular, con Booth entre el público camino al escenario entonando Lose control, no les costó mucho meterse al respetable en el bolsillo. Y es que de algo van sobrados son de hits: ya nada más comenzar soltaron Waltzing along, Ring the bell o Born of frustration, sabiendo que les queda munición hasta el final. Y así fue. Después de un pequeño tramo en que dieron rienda suelta a canciones  menos inspiradas, aunque saben sacarles brillo gracias a su buen hacer, afrontaron la gran recta final con temas infalibles como son Tomorrow, Gettin away with it o Sit down. Para los bises dejaron Laid, con la que invitaron a varios espontáneos del público. La ovación fue mayúscula, y eso que se dejaron algunas piezas no menos míticas. Deberé esperar a otra ocasión para volver a escuchar Sometimes. Lo hacen tan bien que parece que componer piezas de pop tan perfectas como las suyas parezca fácil. No lo es.

El sonido no estuvo de parte de los grupos en ningún momento, pero más o menos todos pudieron salir airosos. No fue el caso de Triángulo de Amor Bizarro. Sus guitarras saturadas y demoledora batería perdieron muchos enteros por la mala acústica. Además hay que sumar que salieron mas punkis que nunca, sin concesiones cara a la galería. El muro de sonido que levantaron fue de órdago. Su propuesta no es fácil de seguir pero se mostraron como unos dignísimos herederos del espíritu de The Jesus Mary Chain. No tocaron de espaldas al público, pero casi. Por el camino dejaron caer trallazos del calibre de La monarquía a la criptocracia, El himno de la bala, El fantasma de la transición o El crimen: cómo ocurre como remediarlo. La actitud sobre un escenario es algo fundamental, y ellos van sobrados. Pop envenenado que lo llaman algunos.

El concierto de Delorean también fue atípico, la complicada acústica les acercó más a unos Animal Collective que a unos New Order (dos de las bandas que más les han podido influir). Los creadores de Subiza crearon un mantra musical lleno de capas y capas de sonidos electrónicos sustentados por unos irresistibles ritmos bailables. Los que esperaban encontrar en su directo la orgía rítmica de antaño tal vez se pudieron sentir defraudados, pero fue una gozada dejarse llevar por las melodías de Deli, Seasun o Stay close con un lavado de cara. Otros que están a otro nivel.

Para cerrar la noche, se puso a los platos Kele Okereke, el carismático cantante de Bloc Party, pero el aquí firmante ya puso final a la esta exitosa edición del FIZ, que acabo de la mejor manera posible.

 

Texto: Jaime Oriz
Fotos: Lara Albuixech (Gustaff Room)

 

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FIZ. Sala Multiusos de Zaragoza, 01/10/11

Cada año, como el turrón, el Festival Independiente de Zaragoza (a.k.a. FIZ) vuelve a las agendas de miles (y miles y miles) de almas cuya preocupación en la vida es la música (¡ah! Y la laca para los flequillos). Así pues más de cinco mil personas dieron con sus oídos en la Sala Multiusos de Zaragoza, quizás uno de los escenarios con peor acústica de la ciudad pero a ver en qué otro sitio se puede meter a tanta gente sin que sea el Pabellón Príncipe Felipe (punto crítico nº1). No obstante el sonido no fue del todo malo (a pesar del caos en los momentos de más intensidad), quizás la noticia del FIZ del 2011 sea la gran masa social que movilizó. Y culpa de esto es el gran cartel que ofrece el festival (y ya van unos añitos…): The Faith Keepers como apuesta local; Standstill, Vetusta Morla, Delorean y Triángulo de Amor Bizarro a nivel nacional y la presencia de los grandes (no, mejor inmensos) James como gran figura internacional. Lástima que esta crónica no sea la de un vividor con aguante en el cuerpo para esto y mucho más, con lo que únicamente les “deleitaré” con las sensaciones de los primeros cuatro grupos (en la música como en la política el perdón va siempre por delante).

The Faith Keepers en el FIZ

The Faith Keepers son EL GRUPO, así con mayúsculas. Tirones de orejas merecidos por no acudir antes a la cita de los blancos más negros de la ciudad, y es que EL GRUPO dejaron con una sonrisa en la boca (y seguramente agujetas en las caderas) a las más de mil personas que empezaban a abarrotar la Multiusos. Canciones como Last Call, Kezka o la latinizada Dont’t worry about later hicieron las delicias de los presentes que a ritmo de Funk, Soul y Boogaloo desvirgaron el FIZ de este año. Y es que el grupo zaragozano merece un espacio en otro nivel superior; su sonido, su quietud y la fuerza que desprenden no tuvo nada que envidiar al resto del cartel. Y el público comprendió la nueva fe.

Seguidamente fue el turno de Standstill, quizás el grupo más esperado por un servidor, y es que los catalanes llevan tres discos que rozan la perfección. Creo que fue hace dos o tres años de su última actuación en la ciudad (¿en la extinguida Bass Space?) y ya había ganas de escuchar los trallazos del grupo “ex hardcore”. Canciones como 1, 2, 3 Sol, Todos en pie (prefacio) o Adelante Bonaparte (I y II) sonaron con fuerza y consiguieron que los gestos en la audiencia se mostraran amables y satisfechos, pero fue, sin lugar a dudas con Poema nº3 y con ¿Por qué me llamas a estas horas? cuando el show alcanzó su climax.

Y llegó el turno del debate, ¿están Vetusta Morla sobrevalorados? Sinceramente me importa un bledo y perdonen la expresión. Los de Tres Cantos están por encima de cualquier valoración positiva o negativa, tienen canciones, se divierten haciendo música y por supuesto tienen una fiel legión de seguidores que se saben de pe a pa sus canciones (y lo demuestran berreando como si de los BackStreet Boys se tratara). Todo ello puede doler en el alma del indie más indie, de los típicos (y tópicos) que atacan con el famoso “el libro era mejor que la película” o con el “desde su primer disco solamente hacen mierda” y ya ni hablemos del “se han vendido”. Vetusta Morla dieron una lección de cómo afrontar un festival (ojo, que todos los grupos rozaron el sobresaliente), yendo al grano con canciones como Los días raros, Copenaghe, Un día en el Mundo, Lo que te hace grande…dejando tan sólo dos momentos de calma en su espectáculo con Maldita Dulzura y Baldosas Amarillas. Lo peor de su actuación el peinado de Pucho, así que imaginen el resto.

VETUSTA MORLA EN EL FIZ

Por último y sin desmerecer a la carpa de djs, a Triángulo de Amor Bizarro y a Delorean, (a los dos últimos les pude ver en el Sonorama de este año y dieron un gran recital) James pusieron la guinda al pastel con su pop perfecto. Y es que los de Manchester entran dentro de la colección de grupos como Wilco, Ocean Colour Scene o Teenage Fanclub que entienden el Pop como la forma de alcanzar la perfección musical, muestra de ello son canciones como Laid o Born of Frustation. Tim Booth con sus extravagantes danzas fue el principal culpable de las sonrisas de los más de cinco mil congregados.

Llegan los Pilares, tengan un paraguas a mano y escojan la mejor oferta pero recuerden que siempre tendrán algún amigo que les lleve por el camino y tal vez den con sus huesos en conciertos como el de las Nancys Rubias o peor, en un after con Paquirrín (sic). Sean malos pero recuerden que el Gran Hermano lo ve todo.

 

Texto: Stabilito, D.
[email protected]
http://diegostabilito.blogspot.com

Fotos: Lara Albuixech (Gustaff Room)

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