domingo, 22 octubre 2017
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COLUMNA: ALMAS MUDAS, México Tour: Aquí están, estos son. Por Jesús Royo Piqueras

23:09h. Martes 24 de Julio 2012. Vuelo 3221 México DF-Madrid.

Detrás de mí asiento está Miguel. Al lado de éste, separados por el pasillo, veo a David. Pedro se ha acurrucado en una ventanilla de la cola del avión y por delante, con sus guitarras y sus pelos revueltos, veo que se han quedado Simon y Alberto. Cada uno se ha acomodado cómo y dónde ha querido. Parece que vayan por separado pero vuelven de presentar y promocionar en México su primer trabajo. Vuelven en realidad, de cumplir juntos uno de sus sueños como grupo musical: cruzar el charco y girar por tierras americanas.

La gira mexicana de Almas Mudas comenzó hace unos meses cuando Antonio (y Marian) Estación y el quinteto zaragozano empezaron a trazar un plan de acción conjunto para afrontar el verano en el DF. Juntos consiguieron planificar una gira de presentación envidiable para cualquier grupo nacional emergente que haya puesto sus miras en México. Tanto que creo que ni Warner Music, su disquera, lo hubiera hecho mejor.

Llegaron a México con cierto retraso, pero se corrió -lo justo- para llegar in extremis a la primera aparición en los medios. Fue en el programa radiofónico Backstage40  de Alejandro Franco, quién conectó con ellos en directo desde el Festival de Benicassim (tela!). A partir de ese momento concedieron más de 30 entrevistas con diferentes medios especializados, blogs, webs, magacines, clubs de fans, radios, televisiones, etc. Medios de lo más diversos pero de una repercusión incontestable, unos más y otros menos evidentemente, pero todos ellos gozosos de un prestigio contrastado. Todos ellos atendidos con el mismo cariño y profesionalidad por parte de Almas Mudas. Destaco, por su innegable importancia, las apariciones en los programas televisivos “Ahí va el agua” y “Villamelones” emitidos en franjas horarias de prime time, y como no, los metaprogramas de emisión radiofónica nacional de la cadena 40 principales. Concretamente el del ya nombrado Backstage40 y del matutino YaParate40 lideres indiscutibles de audiencia en el país norteamericano.

Pero hablamos de música y, si bien es cierto que la promoción es importantísima, si no hay música no hay nada. Almas Mudas tienen música. Su música. La música de mucha gente. ¡Y cómo la viven! Con una energía y pasión desbordantes. Cada minuto, cada día: música, música, música. El acústico es un formato en el que se desenvuelven de maravilla dadas las características de su pop-rock. Coros y guitarras cuidadas para los shows de una forma exquisita y delicada, dónde la mano de Kim Fanlo ha engrandecido la sonoridad de las canciones de forma sorprendente. Y en eléctrico la cosa se multiplica, se convierten en nervio puro, que trasmite y hace vibrar. Su primer enchufado lo hicieron en Enebro, una preciosa sala del no menos bonito Valle de Bravo. Una localidad sureña que linda con el Estado de México, sita en un paraje natural indescriptible. Allí, pasadas apenas las primeras 24h de su llegada, dieron la primera lección de profesionalidad y saber estar. Los chicos que esperaban un local “a la europea” se encontraron un anfiteatro de espectadores que sentados, y al más puro estilo sixties, esperaban la actuación de los nuestros. Ni cortos ni perezosos apretaron los dientes y fieles a su discurso comenzaron a desgranar los temas de su disco. Empezaron a hacer lo que habían ido a hacer: música. La sala se lo agradeció y rompió a bailar… Los primeros aplausos en vivo de un país que no es el tuyo, suenan a gloria. Máxime con  un inicio tan desconcertante por su formato.

Poco a poco con el paso de los días, los acústicos y las entrevistas  se alternaban hasta llegar a Satéllite. Una “pedanía” del Distrito Federal con tradición rockera. Era el turno de la Boomers, una sala completamente diferente a la de Valle de Bravo. Algarabía popular, rock & roll como condición y un público entregado desde el minuto 1 a la fiesta de la música en directo (jamás ví nada parecido en España). El grupo local de turno amparó a los nuestros que, contagiados por el ambiente, volvieron adaptarse de forma inteligentísima, y a presumir de casta y actitud, alternando algunas versiones (condición del publico por esos lares) con sus mejores cortes. Ya saben: Estilo Bowie, Big Bang, etc. Fue una noche memorable, dónde Almas Mudas tuvo el primer contacto directo con sus fans mejicanos y dónde todos intuimos que la cosa iba por muy buen camino.

Y así, casi sin darnos cuenta llegamos a la presentación en el Centro Cultural de España y lo más destacado del viaje, la actuación en la sala Caradura. Lo del Caradura fue algo inolvidable para todos. Nos contaron que los últimos españoles que habían pasado por allí habían sido Vetusta Morla y El Columpio Asesino y que no habían tenido toda la suerte deseada… Aquello acojonó un poco, tan poco como nada, todo sea dicho. Y es que también nos dijeron que se había colgado el cartel de “no hay boletos”, hecho que embravece mucho más que el balance de los últimos compatriotas en pasar por allá.

Abrían escenario ante un público que hacía cola en la entrada del local una hora antes de comenzar, compartían escenario con otras dos bandas mejicanas, una de ellas Bengala, la sensación nacional del momento. Muchos iban a ver sólo a Almas Mudas y por eso cuando abrieron puertas corrieron despavoridos a ocupar las primeras filas del recinto, el publico del Distrito Federal se entregaba a los nuestros de forma definitiva antes de comenzar. Y Almas Mudas lo bordó. Superaron las dificultades técnicas de la prueba de sonido y las diferencias de sistemas de electricidad in extremis, para afinar su sonido de manera casi perfecta. Y sin más empezó a sonar Pura Velocidad aún con el telón rojo de terciopelo cerrado. Jamás olvidaré el bullicio y los aplausos de sus fans cuando éste se abrió a los pocos segundos de comenzar el tema, fue épico. El resto se lo pueden imaginar… Torpedos submarinos que atinaban uno tras otro en los corazones de los presentes. Efluvios de amor y pasión que inundaron la sala Caradura de la esencia de los Almas Mudas que, desde ese momento y con Estilo Bowie a modo de estandarte, clavaban la bandera de su rock en tierras mexicanas como señal de conquista. Entonces y no antes recordé aquello de “Aquí están, estos son, los cojones de Aragón”. Y no pude evitar sentirme orgulloso ya que, ese mismo publico, esa misma noche, había echado del escenario a un artista local por no complacer con su música (algo duro de presenciar, siempre).

Evidentemente, los dos representantes de Warner Music México que habían ido a ver que era eso de “Almas Mudas”, que tanto mal estaba dando por la ciudad esos días, dieron buena cuenta de los sucedido y en ese mismo instante se acercaron a la banda con una buena botella de tequila reposado como presente y les comunicaron su decisión de publicar su primer disco Pura Velocidad en tierras americanas. La botella, por muy exclusiva que fuera, acabó vacía al poco tiempo.

Personalmente me importan un bledo los eternos debates sobre la situación actual de la música, los grupos aragoneses y toda esa oratoria autocomplaciente en la que nos zambullimos casi todos habitualmente. Allá cada cual con su tiempo y oración. Pero si que tengo claro que tanto en la música como en cualquier aspecto de la vida, el que quiere, puede. Es todo cuestión de apasionarse con lo que uno hace, saber decidir y trabajar mucho. Almas Mudas trabaja mucho por la música, por su música. Muchísimo. Por encima de cualquier otra cosa la defienden y miman diariamente a capa y espada allá dónde van. Ganaron el concurso de Talentos Puro Cuatro, ficharon por Warner Music Spain y ahora editarán en México su primer disco “Pura Velocidad” con la misma discográfica. Y que me perdonen los mas fieles, pero eso es algo que ni (nuestros queridísimos) Héroes del Silencio consiguieron con su primer trabajo. Ya saben, cuando aún se vendían discos y la Romareda se llenaba para ver a tres grupos locales y tal… Cierto es que las comparaciones son odiosas, que nada tienen que ver los unos, con los otros y que eran otros tiempos pero… ahí queda el dato. Dato que, aunque este no garantice nada a la banda -cosa que saben de sobras estos- anima a seguir luchando y trabajando (aunque sea sin apoyos económicos, de forma independiente, como ha sido el caso en esta ocasión). Sin límites, sin más expectativas que las que ahora tienen estos cinco valientes: disfrutar de lo que hacen.

Los sueños son tan bonitos como la realidad.

Por Jesús Royo Piqueras / Ver  noticia relacionada

 

 

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