domingo, 22 octubre 2017
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CRÓNICA: KASE O JAZZ MAGNETISM. Anfiteatro de la Expo de Zaragoza. 17 de Julio de 2012. Por Sabilito, D.

Claro, uno que respeta y admira la lírica y la poética como el que más, intenta afrontar una crítica difícil a tenor de lo acontecido en la noche anterior. Y no es que sea difícil porque el concierto no cumpliera las expectativas, que lo hizo y de qué manera; el asunto es complicado al tener que analizar la explosión de palabras sufrida ayer en la cabeza del que ahora escribe y recapacita. Javier Ibarra ha tomado la ciudad, el país, qué demonios, ha tomado el mundo y lo ha hecho suyo, a su imagen y semejanza. El que antaño respiraba versos etílicos ahora continúa con el mismo estilo pero con la variedad que otorgan las canas. Y buceas en Coltraine, en Davis, en Ellington y compañía, y el experimento funciona porque no desechas a Lou Reed ni tan siquiera a Hendrix o a los Deep Purple.

Ayer volvía la maquinaria magnética, porque lo del balneario no cuela, a su ciudad natal, con todo tan rodado que era imposible no dejar el Anfiteatro de la Expo (quizás, junto al impulso de la bicicleta, lo único que ha funcionado de la dichosa Exposición) inundado de flow. Si en disco los temas son creíbles, en directo y con la capacidad lírica de Kase. O se transforma en un espectáculo sin igual, y es que es ardua tarea el vocalizar tan bien y tan deprisa frases con tanto sentido. Desde que el concierto comenzó con Libertad se inició el despliegue de las canciones del mejor disco del año pasado en Aragón (no lo digo yo solo, sus cosechas recogió) y también alguna novedad alcanzando el máximo grado de locura generalizada con las interpretaciones de Tributo a Mr. Scarface, Renacimiento, Como el Sol y, por supuesto, las canciones que han vuelto a pintar de la discografía de Violadores del Verso, es decir, A solas con un ritmo, o el guiño a Máximo Exponente.

Colaboraciones, las hubo, Xhelazz (Billete de ida hacia la tristeza), Kamikaze (Quieres), y por supuesto la de Sho Hai y Lírico en la mítica Haciendo lo nuestro y en la nueva versión (con bases de Voodoo Child, Hush…) de Ballantines. Los magnéticos no suplen a R de Rumba (quien, por cierto, luego emprendería una sesión mítica según me han comentado) simplemente fomentan el amor por los ritmos clásicos, por el soul y el jazz, por la música negra de la que tanto ha mamado el genio de Azuara. Hugo Astudillo en el Saxo puso los momentos más emotivos de la instrumentalización que en todo momento rozó la perfección.

Para finalizar el concierto Kase. O se guardó dos ases en la manga, el primero fue Soy de Aragón, con más de quince años de existencia y que aun así no pierde el valor de cada una de sus letras (y que si no cuela el poner el Canto a la Libertad de himno de la Comunidad ya se podía meditar acerca de éste…). El segundo fue la interpretación del clásico del rap en castellano Fiesta Científica. Caras de felicidad en un público tan heterogéneo que chocaba. El Mc zaragozano ha conseguido en su ciudad lo que pocos han hecho y sin colgarse medallas innecesarias. Tuvimos a Goya, tuvimos a Buñuel y ahora tenemos a Kase. O, disfrutémoslo y hagamos que sea el gran profeta de nuestra tierra. Larga vida a Javier Ibarra.


Texto y foto: Stabilito, D.
[email protected]
http://diegostabilito.blogspot.com

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