domingo, 22 octubre 2017
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CRÓNICA: IVÁN FERREIRO. Sala López, Zaragoza 12/10/12. Por Stabilito, D.

El mundo continúa haciéndose añicos mientras nosotros, dentro de nuestra lógica preocupación, seguimos buscando cosas que nos hagan sentir mejor. Y en ese camino en el que el espíritu se emancipa del cuerpo damos con la solución, con lo que nos distingue de las rocas y de los que todavía miran la vida desde la tozuda miopía europea. Las canciones queridos míos, ellas son las que nos transportan a futuros optimistas, pesimistas, llenos de luz y de oscuridad, de palabras que no dicen nada o que dicen demasiado. Y en eso de las canciones, Iván Ferreiro es el docente perfecto. La gota de agua pura en la pésima programación oficial de los Pilares 2012 (suerte que nos queda la escena “underground”).

El gallego se presentó en una Sala López llena de almas sedientas de canciones, de hecho más de uno se quedó en la puerta por no ser precavido pues ya se anunciaba el fuerte ritmo de la venta de anticipadas. Esta vez no hubo más banda acompañante que su hermano, Amaro, a las seis cuerdas; el resto: un piano y una voz, rota, experta, desgastada pero llena de verdad. Y es que en una carrera de más de veinte años se agradece sobremanera la sinceridad de canciones como Me toca tirar, Jet Lag, Extrema Pobreza o Ciudadano R (no se tiren de los pelos, la errata ha sido a propósito).

En las dos horas de concierto íntimo y personal (dentro de la intimidad que pueda ofrecer el tener a cientos de personas coreando cada verso) los Ferreiro recorrieron parte de su discografía dejando momentos estelares con NYC, Turnedo, Toda la Verdad o, la bipolar, Tristeza; y acordándose de pasados, presentes y futuros. Sí, sonaron temas de Los Piratas (Inerte, El equilibrio es imposible, M, Años 80) y sí, sonaron versiones (Destruye de Ilegales, Tierra de Xoel López, Insurrección de El último de la Fila) y todas ellas lograron cautivar al público asistente en el día grande de las fiestas.

Sin embargo el poso que dejó la actuación fue más allá de las frases cantados, de la pose chulesca y de esa voz que solamente dice verdades. Dentro de la incertidumbre que provoca la situación uno se acuerda de los buenos momentos, de las buenas compañías y de las mejores conversaciones. Y es entonces cuando se apaga la televisión y se reinicia la vida. Nuestros cocos están preparados a la espera del clic definitivo. Disfruten de la festividad pero no se olviden de quien les está dando la espalda.

Texto y fotos: Stabilito, D.
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http://diegostabilito.blogspot.com

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