jueves, 19 octubre 2017
Inicio / Contenidos / CRÓNICA: QUEEN SYMPHONIC RHAPSODY (Teatro Principal, 15/11/2012) y DIOS SALVE A LA REINA (Sala Oasis, 17/11/2012). Por Stabilito, D.

CRÓNICA: QUEEN SYMPHONIC RHAPSODY (Teatro Principal, 15/11/2012) y DIOS SALVE A LA REINA (Sala Oasis, 17/11/2012). Por Stabilito, D.

Es curioso como algunos productos siguen funcionando a lo largo de años y años de explotación. Claro, el formato cambia pero el contenido sigue siendo el mismo. La obra de Freddie Mercury (y de Taylor, May y también de Deacon aunque se haya bajado del carro) se empeña en resistir el ataque de los nuevos tiempos. Les vemos en multitud de saraos, en giras con gente de la clase de Paul Rodgers, en musicales, en tazas, en discos de nanas para bebés…y esas canciones siguen generando optimismo y melancolía. Y llegar a esos puntos sin cansar es muy loable. En esas que nos encontramos con la semana “Queen” en Zaragoza. Por un lado el espectáculo Queen Symphonic Rhapsody volvía, esta vez en el Teatro Principal y habiendo tenido que suspender el año pasado por enfermedad de algunos de los integrantes (las malas lenguas hablan de pocas entradas vendidas pero visto el ambientazo del Principal lo pongo en duda); por otro los argentinos Dios Salve a la Reina que presumen de ser el grupo tributo número uno de los ingleses en todo el planeta.

El espectáculo que ofreció Queen Symphonic Rhapsody el pasado Jueves fue grato, de aplauso fácil y de emociones encontradas. Es conocido el amor que sentía Mercury por la ópera, de allí que canciones como Bohemian Rhapsody sean piezas que calan en los teatros. Sin embargo el binomio orquesta-banda de rock no llegó a funcionar al 100%. Quizás fuera cuestión de la mezcla final o tal vez del planteamiento pero en alguna canción el rock eléctrico se merendó a la música clásica, y fue una auténtica pena. Los intérpretes, todos, más que correctos en sus distintos estilos, desde el heavy de Thomas Vikström, hasta el soul de Michelle McCain (espectacular en todo momento), pasando por la soprano Lori Lewis y el rockero Pablo Perea. Todos ellos contaron con su momento de gloria para la algarabía general. Lo mejor del espectáculo: la recuperación de temas desconocidos para el público general como Death on two Legs, I was born to love you, Too much love will kill you o Breakthru y la revisión de los covers de rock and roll que realizaban Queen (Tutti Frutti, Baby I don’t care). Lo peor: la excesiva dramatización de los cantantes y los momentos orquesta verbenera (baile de disfraces, gesticulaciones, guiños, clap your hands and say rock…).

El sábado Dios Salve a la Reina reventaron la Sala Oasis, no sólo por su explosiva puesta en escena (vestuario, repertorio, equipo y actitud idéntica a la que Queen desplegó en Wembley en los míticos conciertos de 1986) sino porque hacía tiempo que el recinto de la Calle Boggiero no presentaba un aspecto similar, lleno hasta la bandera, quizás demasiado para poder disfrutar de lo que estaba ocurriendo en el escenario ya que más de uno tenía en mente la tragedia del Arena de Madrid (los medios y el miedo, el miedo y los medios). No obstante los argentinos estuvieron impecables ante un público heterogéneo a más no poder (desde ancianos hasta maquineros mascabolsas pasando por los más rockeros de la ciudad y seguramente con más de una celebridad abarrotando la zona VIP).

La presencia escénica de Pablo Padín fue apabullante, un calco de Freddie Mercury, un actor totalmente metido en un papel excesivo y de dificultad extrema copiando cada gesto, cada impresión y cada tono (aunque con agobio en los más altos) de uno de los mejores frontmans de la historia de la música contemporánea. El resto de la banda de notable alto (pese a alguna peluca más que evidente) en su ejercicio de rock and roll. Temas como Hammer to Fall, Now I’m Here, One Vision o las más coreadas We will rock you, We are the Champions y Bohemian Rhapsody deleitaron al personal y dejaron constancia de la máquina de crear hits que fueron Queen.

Salvando las distancias y teniendo en cuenta que es una banda tributo, el seguidor más acérrimo de los ingleses debería de estar más que feliz al presenciar un show de Dios Salve a la Reina. Volverán porque la ciudad es uno de sus lugares talismán (recordemos las más de 250.000 personas que les vieron en los Pilares del 2006) y nosotros, freaks y no freaks estaremos encantados de corear cada palabra, de aplaudir arrítmicamente y de rockear hasta la muerte porque ¿quién quiere vivir para siempre?

Texto: Stabilito, D. / Foto de archivo.
[email protected]
http://diegostabilito.blogspot.com

Te podría interesar

Lady Banana. Conciertos Imposibles, o casi. Voces de Mujer. 2017, foto de Ángel Burbano

FOTOS: Conciertos Imposibles (o casi) con Voces de Mujer

Voces de Mujer, en los Conciertos Imposibles (o casi): las imágenes. Resumen en imágenes de …