lunes, 18 diciembre 2017
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CRÓNICA: THE FRACTAL SOUND. Versionando “Wish you were here” de Pink Floyd. Sala López, 22/11/2012. Por Alejandro Elías y Juan Jiménez.

La sala López continúa imparable en su empeño de elaborar una programación a medida del público zaragozano más exigente. Es en la actualidad la sala de conciertos más activa de la ciudad y, por qué no decirlo, la que ha logrado posicionarse en primer lugar del ranking en cuanto a cantidad y calidad de sus propuestas. También es una de las más eclécticas, pues satisface a los espectadores de casi todos los géneros musicales, con especial predilección por el underground. Desde hace algo más de un año, sus programadores se inventaron un ciclo de conciertos llamados “Deversiones” en los cuales una banda aragonesa interpreta íntegro uno de sus discos favoritos y, al finalizar, termina la actuación con temas propios de su cancionero. La cosa ha funcionado tan bien y ha tenido tal aceptación popular que a día de hoy el invento sigue a pleno rendimiento y con propuestas tan interesantes como la que nos ocupa: los zaragozanos The Fractal Sound deversionando el “Wish you were here” de Pink Floyd.

The Fractal Sound saltaron a la palestra hace unos años con una fórmula fuera de lo común. Sus cuatro integrantes son músicos profesionales, de formación clásica y reputados instrumentistas. Pese a su juventud, el grupo formado por Mauro, Tomás, Juan y Jesús comenzó exhibiendo un poderío escénico tan sólo apoyado por cuatro instrumentos: teclados, bajo, guitarra y batería. La voz quedaba en un segundo plano, y lo cierto es que nunca se echó en falta. Es tal el poderío sónico que demuestran sobre las tablas que el espectador sabe a lo que va. La elección de interpretar el álbum clásico de Pink Floyd “Wish you were here” resultó obvia e interesantísima, puesto que el grupo de Waters y Gilmour figura, quizás, entre sus más reconocidas influencias.

El concierto siguió el orden exacto del disco en cuestión y, como no podía ser de otra manera, se abrió con la mayúscula composición “Shine on you crazy diamond”. Los sonidos del piano producidos por Tomás Virgós hicieron enmudecer a todos los espectadores de la sala, muy expectantes y a su vez confiados, puesto que intuían que la revisión de ese disco en directo les iba a transportar a otro lugar y a otro tiempo. Acompañados por unas proyecciones visuales de enorme belleza que evocaban el universo pinkfloydiano, los sonidos de teclado dieron paso al solo de guitarra al que se unieron después in crescendo todos y cada uno de los instrumentos, completados por un saxofonista aparecido de la nada. Desde ese preciso instante, todas y cada una de las personas que estábamos dentro de la sala viajamos a otra dimensión. El sonido que el grupo estaba concibiendo era de una perfección tal que más de uno se quedó con la boca abierta. No es exagerado decir que cerrando los ojos te trasladabas a un concierto de Pink Floyd en plenos años 70, quizá la mejor época del cuarteto inglés. Así se sucedieron una tras otra los cinco cortes que contiene el álbum. “Welcome to the machine” magistral en los teclados, “Have a cigar” con unas guitarras hard rock que parecían estar tocadas por Jimmy Hendrix y “Wish you were here” con una templanza y maestría sólo capaz de ser efectuada por músicos de esta talla. Los cuatro componentes de The Fractal Sound reían sobre el escenario, disfrutaban, improvisaban, flotaban sobre una sonoridad absolutamente impresionante mientras abajo la gente agitaba sus cabezas y aplaudía sin descanso. Rara vez, muy rara vez, se consigue ese matiz de sonidos en una sala de conciertos; esa perfección. Tras cerrar con la última parte del “Shine on”, la banda interpretó algunas canciones propias e incluso se atrevieron a estrenar alguna composición. La gente lo agradeció y terminó aplaudiendo a los músicos de forma prolongada, más de lo habitual. No era para menos, acabábamos de presenciar un espectáculo musical mayúsculo, de esos que no se compran con dinero. De esos que recuerdas durante toda la semana, durante todo el mes, quizá durante todo el año.

Texto: Alejandro Elías. /  Fotos:  Juan Jiménez

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