Sábado, 19 Agosto 2017
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Foto: LOQUILLO

CRÓNICA: El Ánchel se va de Pilares 2013. Cap.8. Los viejos rockeros nunca mueren. Por Ánchel Cortés.

Así lo cantaba mi admirado Miguel Ríos en su homónimo disco de 1979, octavo larga duración de su extensa carrera musical, y así quedó demostrado en el magnífico festival “Enrocka2” del que pudimos disfrutar el jueves pilarista, con tres estupendas actuaciones, Lapido, Secretos y Loquillo.

Por cuestiones de edad y familia, algunos afortunados hemos tenido el privilegio social y cultural de vivir la infancia escuchando la emisora de la base americana, mucho más moderna y rockera que las nacionales y con un hermano mayor músico y / o fan de la música que nos ha permitido enriquecer nuestras orejas y su conexión con el cerebro con singles de grandes como Elvis, Beatles, Rollings, Doors o Led Zeppelin, y en el panorama patrio Relámpagos, Pekenikes, Brincos, Barrabás, Bruno Lomas, el paisano Rocky Kan o el mentado Miguel Ríos.

Pero si un rockero nacional ha marcado la pauta del gusto de nuestra generación ha sido José Mª Sanz Beltrán, más conocido como Loquillo, bien con Intocables al principio de los 80, con Trogloditas del 83 al 2008 y en solitario, aunque siempre rodeado de excelentes músicos hasta la actualidad.

Por fin el Loco nos dio un excelente concierto, que por desgracia últimamente había más arena que cal en sus recitales, hasta el punto que en más de una tertulia musical me había atrevido yo a aseverar que Loquillo era historia, que actualmente sólo existía el cantautor José Mª Sanz, pero he de reconocer que con el festival del jueves, este grande de la música española me arreó un uppercut en toda la mandíbula, un zas en toda la boca, que me hizo ver las estrellas, eso sí unas hermosas y refulgentes rock & roll stars.

No las tenía yo todas conmigo, no y de hecho mi primera intención era acompañar a mi querido amigo y gran músico zaragozano Salvatore Stars que se volvió a salir en la Carpa del Ternasco, según me confirmó mi brou Paco Gil Sorolla que sí estuvo allí y en todo caso acercarme a posteriori a ver a The Shimm a la Plaza del Justicia, pero la vida son opciones, yo opté por los enrockados y a fe que acerté, pues las tres formaciones que subieron al escenario de la Sala Multiusos estuvieron francamente muy bien.

Foto: LOQUILLO
Foto: LOQUILLO

Como cantaban los Burning, esta es la noche de que te hablé, pues si por ánimo y espíritu cada noche pilarista vale la pena, la del jueves fue especial y rejuvenecedora a saco y transmisora, pues aunque en general la media de edad del público asistente giraba en torno al medio siglo de vida y de hecho fue punto de encuentro con viejos amigos como ese gran zaragozista y mejor pediatra que es Rafa Ruiz, Martín Llanas alcalde del pueblo de mi señora, siempre acompañado por su segundo de a bordo Jesús Bazán, la alegría de encontrarme con Valentín Gil y por supuesto la presencia cercana de mi querido “not guilty twin” César Gómez, también se pudo ver en las primeras filas un pequeño relevo generacional amante del rock & roll, representada por mi hija Isabela, su íntima amiga Bea Gil, rotunda fan de Loquillo y más personal joven como Ánchel Bizén López de Peta Zeltas.

Abrió fuego el tan excelente como maldito músico granadino José Ignacio Lapido, quien fuera compositor y guitarra de la exitosa banda 091 que se mantuvo viva entre 1982 y 1996, inte en el que nuestro protagonista inició una fluctuante carrera en solitario con luces de calidad y sombras de escaso éxito pero en la que ha mantenido hasta la fecha una línea musical en la que mezcla el rock crítico y con garra con el carácter intelectual y literario típico de la capital nazarí. Muy bien, talentoso y con temas que sonaron perfectos.

Continuaron la fiesta los Secretos (o lo que queda de ellos), bien liderados con el único Urquijo superviviente a tantos años de carretera, y excesos con el sexo y sobre todo las drogas, que sin duda forman parte de las patas del trébede en el que se guisa el Rock and Roll, pero son esos años de experiencia los que sin duda les hacen ejecutar impecablemente su extenso repertorio lleno de grandes éxitos de antaño perfectamente reconocibles por el público como “Déjame” u “Ojos de perdida”, el show iba in crescendo.

Pausa para cambiar el backline que muchos aprovechamos para tomarnos un minuto de silencio en los alrededores con el intríngulis de qué Loco nos encontraríamos, el gran rockero con el que crecimos o el intelectual musitador de versos que en ocasiones nos había aburrido de traza soberana.

Y la respuesta, a pesar del gran Bob, no estuvo en el viento, estuvo en un cantante genial, rodeado de excelentes músicos, que disfrutó y nos hizo disfrutar, que se gustó e hizo que nos gustara, que nos insufló una bocanada de rock and roll en estado puro que nos puso las pilas a todos los asistentes.

Madre de Dios, que barbaridad como se lo curró y como nos lo pasamos, con su voz y con su pose que incluso en algunos tramos se saltó a la torera la prohibición de fumar en recintos cerrados, ja, ja, cuando Loquillo está en forma encima de un escenario es el puto amo my friend, el rey del rock nacional, un rock contundente, sin tapujos, de gran calibre y alta graduación, por sí mismo y por los estupendos músicos de los que se rodea, vaya como marcó el ritmo la batería del medio maño Laurent Castagnet lo que sumado a las teclas del zaragozano Santi Comet y de manera especial a esas guitarras que sonaron bien potentes, empuñadas con enorme profesionalidad por tres enormes guitarreros que podrían tocar en cualquier banda de ámbito mundial; Jaime Stinus, Igor Pascual y Yosu García, no veas que tralla metían.

Comentábamos entre tema y tema que hay canciones con tanta solera que su calidad y el tiempo transcurrido las convierten en auténticos himnos, pues un jueves maravilloso en el ecuador de las fiestas del Pilar sonaron unos cuantos himnos en la Sala Multiusos; emoción con la memoria de jóvenes airados, homenaje a Johnny Cash con el hombre de negro y delirio general con el Cadillac Solitario, la Rock and Roll Star o el frenético Ritmo del Garaje. Desde luego ha habido conciertos buenos pero para Loquillo reclamo en estas líneas que le otorguen la gold medal de las Fiestas. Larga Vida al RNR!

Texto: Ánchel Cortés. Productor y Académico de Televisión y de la Música Aragonesa.

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