Sábado, 19 Agosto 2017
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Juan Pellín Navarro. Por: Javier Cebollada en Las Armas con Hada Quimica.

Fallece Juan Pellín Navarro

Músico multi-instrumentista, arreglista, técnico de sonido… Juan se ha ido a los 46 años dejando un gran hueco en el corazón de mucha gente de la música de Zaragoza.

Juan Pellín Navarro. Por: Javier Cebollada en Las Armas con Hada Quimica.
Juan Pellín Navarro actuando en Las Armas con el proyecto Hada Química. Por: Javier Cebollada.

Juan Pellín Navarro ha fallecido a los 46 años de edad. Aunque de origen alicantino, de la localidad de Novelda, ha pasado muchos años en Zaragoza tocando en distintas formaciones, de técnico de sonido en el desaparecido estudio Noise Zone -desde la calle María Moliner- así como de director y arreglista en orquestas. En lo personal deja grandes amigos maños. Desde Aragón Musical le hemos pedido a Cuca Moreno, que con su proyecto personal Hada Química trabajó con él, escribir unos párrafos sobre Pellín. Ella es una de las personas más cercanas al artista.

“Considero que todo el ensalce que se hace de las personas a toro pasado es superfluo y muy banal en la mayoría de las ocasiones. La gente necesita escuchar cosas bonitas mientras están vivos. Sin embargo, en este caso, agradezco enormemente el poder hacer esto. Porque Juan se lo merece y porque no hay una coma en este escrito que no le hubiera dicho personalmente durante todas las horas de trabajo y conversaciones que compartimos juntos en los últimos quince años.

Juan Pellín Navarro era alicantino, de Novelda más concretamente, y desde la adolescencia tuvo muy claro que lo suyo era la música. Bajista, Pianista, Multi-instrumentista, tocaba con igual soltura una guitarra, una batería y hasta la flauta que fue su primer instrumento en la infancia. Y todo lo tocaba bién, sin despeinarse. Un crack.

Éxodo, Por Triplicado, Klaxon, Que+Da, allá en su tierra, fueron sus primeros grupos. Mucho Rock&Roll y Rocabillie poblaron sus primeros proyectos. Ecléctico y poliédrico, comenzó entonces a trabajar en orquestas: Solana en Alicante y ya en Zaragoza, Vendeta y la Guagua, donde estuvo más de 11 años como Director y Arreglista coordinando el directo de un equipo de más de quince personas.

A su vez, y junto su gran amigo de la infancia Ramón Rampa, comenzó a trabajar en el estudio que este abrió en Zaragoza: Noise Zone. Uno de los estudios más potentes e interesantes que ha tenido Zaragoza. Un lugar donde la música electrónica tuvo su casa y una expansión vigorosa hace ya más de una década en nuestra ciudad. Allí en María Moliner realizó trabajos de producción y técnico de sonido con grupos como Los Monos de Teresa Auserón o la grabación del disco de Juan Valdivia “Trigonometralla”. También trabajó con muchos djs como Fer Chinestra- Eferdisc, Dj Positive, Nino Rios, Jesús del Cerro, Frank Coliseum, Iñigo Oruezabal o Toni Magen. Ya perdonaréis si olvido alguno. He recopilado toda la info que he podido en estos momentos tan difíciles para mí y el tiempo apremia. La lista es interminable.

También realizó trabajos para spots publicitarios de Antena Aragón, entre ellos un trabajo con Pepín Banzo. Juan y yo nos conocimos precisamente en este estudio. Allí trabajamos algunos de los primeros temas de Hada Química con Pedro Andreu. Y allí surgió una amistad y un flechazo musical que ha durado hasta hoy. Nos entendimos a la perfección. El suplía con creces mi desconocimiento técnico en aquellos momentos y sabía traducir mis ideas a las máquinas con la maestría de la que hacía gala.

Como técnico era audaz, arriesgado, le gustaba lo novedoso, la experimentación. Tenía una mente ‘deconstructivista’ como la mía. Conocía las reglas para saltarselas. Era un espíritu libre. No tenía límites formales ni de estilo, y jamás me dijo, ‘esto no se puede hacer’. Hiperactivo musical, podía pasar días enteros sin dormir hasta terminar un tema a la perfección. La música era su vida y su forma de vivir.

Grabamos entonces con Ken Stringfellow ‘El Espejo’ allí en el estudio, y poco a poco fue pasándome el testigo de mis producciones, dándome la confianza necesaria para que yo, con su ayuda como técnico, comenzara a producir mis propios temas. ‘Karma’ fue el primero. Confió en mí y en mi talento plenamente, y gracias a él y a su apoyo a nivel musical y personal logré terminar mi disco “TierrAmor”.

Tras esto, yo marche a vivir a Alemania y el después de un tiempo en Zaragoza viviendo con su amigo Xabiman, de la Orquesta Calle Mayor, también se marchó. El mundo de la música es complicado y más vivir de ello. Ya sabemos. Así que marchó a San Sebastián, donde trabajó en una tienda de instrumentos y estuvo muy relacionado con el mundo del Jazz de Donosti.

Hace unos años, volvió a su Novelda natal, para cuidar de sus padres aunque siempre con Zaragoza en el corazón y un acento maño que sorprendía en su pueblo. Allí ha estado en estos últimos tiempos realizando trabajos de producción y directos con diferentes bandas alicantinas: Susana Juan, Agustico, Elvis 56… A pesar de la distancia, siempre continuamos conectados, trabajando en numerosas grabaciones y conciertos a lo largo de todos estos años. Los dos últimos en Las Armas en Zaragoza y en Espai Xocolat en Palma hace menos de un año. Teníamos planes, y hace unas semanas hablamos de quedar en junio para grabar mis nuevos temas.

Juan Pellín era un genio. Un genio con una inteligencia musical fuera de lo común, de esas personas únicas que vienen con un don a esta tierra para transmitir y enseñar sabiduría musical y personal. Porque además era un genio muy humano, en todo el amplio sentido de la palabra. Sensible, empático y muy buena persona. Demasiado bueno para esta jungla que es el mundo de la música, a veces tan llena de lobos. Nunca tuvo el reconocimiento que merecía. Pienso que fue por eso, por ser un genio, por saber demasiado, por despertar alguna que otra envidia y por no tener ego ninguno. Era un ser humano maravilloso, y el ‘buenísimo’ en la música no vende.

Por mi parte, doy gracias a la vida por haberme dado la oportunidad de conocerlo, de que fuera mi amigo y de trabajar con él hasta el día de hoy. Le voy a echar tremendamente de menos, pero sé que deja en mí mucho de él. Tanto bueno, y tanto hermoso que lo único que puedo decir es: ¡Gracias mil Juan! Ha sido un honor para mí compartir vida y música contigo. Siempre conmigo. Siempre en mi corazón.

‘No me apena dejaros, con vosotros queda mi esperanza’.
Otto René Castillo

Agradezco a Ramón Rampa, Alicia Castillo, Fer Chinestra y Xabiman su ayuda en la compilación de datos de biografia.

Y a Sergio Falces y Aragón Musical, por hacerme este regalo de poder escribir sobre Juan. ¡Muchas gracias de corazón!”.

Por: Cuca Moreno

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