Miércoles, 16 Agosto 2017
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Shuarma - Elefantes

CRÓNICAS: ELEFANTES. Teatro de las esquinas, 22/4/16. Por Stabilito, D.

Hay vueltas y revueltas, hay, incluso revoluciones y suicidios. Lo de Elefantes fue un retorno meditado, pausado. Un acto fabricado con la mente y pensado con el corazón. Tras El Rinoceronte, un disco de tránsito, Shuarma, Jordi, Hugo y Julio regresan al primer orden musical con una de sus mejores creaciones Nueve canciones de amor y una de esperanza. Una compilación de piezas que detalla las pretensiones del grupo catalán, odas a Cupido y a los bichos que atormentan al estómago mientras la cara se transforma en un gesto de pasmo estúpido.

Ayer se la jugaban en Zaragoza, la que es su segunda casa y con un lleno total en el Teatro de las Esquinas (cuando las cosas se programan con tacto y profesionalidad da gusto). El éxito fue rotundo, bastaba con ver los rostros de todos y cada uno de los asistentes al finalizar el espectáculo. Y es que la actitud del grupo fue la de un huracán, la de arrasar la Zona Cero con un tornado de sentimientos. Canciones como Lo más pequeño, con la que abrieron la velada, se han transformado en clásicos inmediatos de la banda. Duele, Que todo el Mundo sepa que te quiero o Volvió la luz, dejaron claro que Elefantes están en plena forma compositiva e interpretativa. El directo fue siempre uno de los grandes puntos fuertes del grupo.

Un Shuarma enamorado hasta las trancas repartió frases de ingenio y picardía para presentar canciones mayúsculas como Aún más alto, Descargas eléctricas, Por verte pasar, Abre más ancho el camino o Se me escapa el tiempo. Como un mimo que conoce y reconoce sus actos, el catalán se movió como un lince a su antojo por las tablas del Teatro. Hubo espacio para versiones de Perales (Te quiero), José Alfredo Jiménez (No me amenaces), y un recuerdo a Triana, principal fuente de saber de Elefantes con la magistral Oigo sus pasos. Hasta recordaron al recientemente fallecido Prince (¿qué está pasando este año maldito?) con un Purple Rain que derivó en Piedad, uno de los momentos álgidos de la noche.

Y, por supuesto, las voces reunidas pudieron corear Azul, Que yo no lo sabía, Se me va, Somos nubes blancas (con la que cerraron la primera parte) y Cuéntame, que sirvió de cierre y de karaoke público. Una sesión de amor necesaria en estos tiempos de trinchera. Elefantes han vuelto para engatusarnos y llevarnos a sus lechos en un acto de amor hacia su profesión. Y solamente podemos dar las Gracias.

Texto y Fotos, Stabilito, D.
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Elefantes
Elefantes
Shuarma - Elefantes
Shuarma – Elefantes

 

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