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Llorente. Campana Underground. 16/2/2019. Por Simón Aranda

CRÓNICAS: Llorente. Campana Underground. Zaragoza, 16/2/19. Por Alejandro Elías y Simón Aranda

Óscar Llorente es un músico y cantante cántabro que se trasladó hace años a la ciudad de Zaragoza. Y es aquí, a orillas del Ebro, donde despertó su canción interior. Reunió el valor y el ímpetu necesarios y compuso una docena de canciones desde su “4º sin ascensor” del barrio de El Gancho, en pleno corazón de la ciudad. Tiempo después, ese ímpetu y esas canciones se materializaron en “Gente corriente”, su primer y autoeditado disco. Una colección de canciones que, sin esperarlo ni pretenderlo, le están llevando muy lejos. Lleva ya más de 20 conciertos por casi toda la geografía española y unos cuantos en Zaragoza, el último de ellos este pasado sábado en La Campana Underground, un local que parece ideado a imagen y semejanza para el músico de Reinosa. Solo con su guitarra acústica y rodeado de un atrezzo muy atractivo para la ocasión, comenzó Óscar su concierto con la versión de Coque Malla “Me dejó marchar”, para después meterse en harina con sus propios temas hasta casi desengranar por completo su reciente disco. De él recuperó sus más bellos pasajes, como “Reinosa”, “Corazón coraza”, “Desde el 20 de abril” o “Arrugas”, intercalándolas con nuevas canciones que verán la luz muy pronto y también con alguna otra versión muy apropiada para el contexto. “Lluvia en soledad” de Celtas Cortos –grupo con el que ha colaborado- o “Las 4 y 10” de Aute – dejando claras parte de sus influencias- fueron las perlas que el músico incluyó para disfrute de sus más fieles seguidores. Llorente cuenta con una excelente banda de músicos maños y, tal y como explicó, no podía dejar pasar la ocasión de invitar a algunos de ellos a subir al escenario. Jaime Lapeña al violín y Carlos Páramo a los “golpes” fueron los encargados de darle ese toque de color y de excelencia sonora a un show que hubiera resultado incompleto sin ellos. La maestría de ambos músicos puso en el ambiente un toque que resultó de lo más estimulante, aportando naturalidad y elegancia al recital. Antes de los bises, Llorente cantó emocionado la que probablemente sea su canción más conocida “La camiseta del 92” ante un público totalmente entregando y cantando con él. Y para terminar, nos regaló tres canciones más entre las que se encontraba “Una canción de despedida”, una de sus más bonitas composiciones. Seguiremos la pista de Llorente allá donde vaya, pues se trata de un cantautor con toda la carrera por delante.

Texto: Alejandro Elías / Foto, Simón Aranda.

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