miércoles, 30 septiembre 2020
Bunbury - Posible
Bunbury - Posible

GRABACIONES: Bunbury – Posible (Ocesa, 2020). Por Stabilito, D.

Como Pulgarcito desmigando el trozo de pan, Enrique Bunbury ha ido mostrando mes a mes, y con su correspondiente videoclip, parte fundamental de su nueva obra. Este hecho hace que el impacto inicial se haya escondido bajo el reposo de los paladares sedientos y, teniendo en cuenta que  vivimos en tiempos apocalípticos y que  las bestias de Lovecraft y el mismísimo humo negro están siempre al acecho deseando dejar las sombras, nos tenemos que maravillar con cualquier atisbo de luz. Posible es la continuación lógica de Expectativas (Ocesa, 2017), sigue su mismo esqueleto e intercambia derechazos con alguna que otra zurda directa al mentón como es el caso de la eléctrica Hombre de acción que deja olor a clásico desde que el rabioso sintetizador la introduce como si los Depeche Mode vivieran en los Monegros. Los Santos Inocentes han conseguido su propia marca cogiendo un poco de aquí y otro de allá y siempre dejándose llevar por la batuta del internacional aragonés. Es curioso como Posible huele a añejo teniendo un envoltorio tan moderno. Cualquiera en su sano juicio (se habría vuelto loco por ti) inicia la senda y marca la tendencia que seguirá el que, quizás, es el álbum más homogéneo de un Bunbury que no se cansa de acertar tirada tras tirada.

Podría tratarse de un Radical Sonora 2.0 por el concepto electrónico pero no vemos la necesidad de retroceder tanto en el tiempo y perdernos en la vagancia del discurso manido. Deseos de usar y tirar es más Lynchiana que el propio David (Ave César) cuando sueña y decide revolucionar otra vez la televisión. Invita al vals, al aliento cercano y al susurro que roza el lóbulo y electrifica toda la piel. Lo sabe Nick Cave, obviamente, ¿y qué no va a saber el bueno de Nick? Las arrugas de Bunbury son atractivas, envolventes e hipnóticas como su discurso, fruto de mil batallas y de poseer unos oídos siempre en alerta como un zorro ávido de presa. Enrique caza en el 2020 teniendo un bagaje que asista al alumno el día de su primera clase.

Mis posibilidades retoma el pulso que ya rozó en Lugares comunes, frases hechas, un sonido que choca en la primera escucha pero que crecerá en las posteriores. Las Palabras recupera al Bowie de los 90, el mismo que le chupaba la sangre a Trent Reznor y se colaba en los antros metaleros ante el asombro del gótico más clasista. Arte de Vanguardia avanza a golpe de sintetizador camuflado bajo las eternas capas sonoras que ofrecen Los Santos Inocentes y es quizás una de la canciones que puedan despertar a más almas ojipláticas cuando puedan defenderla en directo (de momento nos espera un largo año de noticiarios viles y sangrientos). Mariachi sin cabeza es bella en su discurso sin llegar a adolecer del sonido del conjunto, en su final termina arrancando y se incorpora a tiempo a la primera plana del cancionero. Una vez más el trabajo de Santi del Campo en el saxo es como el fichaje estrella que llega en el mercado de invierno para ganar la Champions en Primavera.

Como un millón de dólares es la canción que necesitaba Bunbury después de su prolongada estancia en California, hacía falta esa revisión del hogar del alma errante con el ritmo juguetón de unos Doors que sobrevivieron al funk marcándose un estribillo más que reconocible. Destaca la sobria voz de Bunbury, directa y sin perderse en los arabescos engolados de antaño. Indeciso o no posee una intro que alerta al corazón y que anhela los tiempos heroicos pero que va progresando a lo largo del discurso del compositor que repasa sus años en la carretera auto-referenciándose con acierto y es, sin ninguna duda, uno de los clímax de Posible, un disco que tardará en dejar poso, ya que requiere muchas escuchas y está muy lejano del megahit.

Los términos de mi rendición sobresale para finalizar el disco con una producción de bandera. Una canción que redime cualquier pecado del pasado. Bunbury ha encontrado el equilibrio entre su mano y la pluma, sigue siendo más que reconocible pero no cae en su caricatura, lo cual, después de tantos discos, es más que loable. Posible llega a nuestros oídos asustando pero con la firme creencia de que terminará ocupando un lugar de lujo dentro de su discografía, démosle tiempo al tiempo aunque se nos esfume de un momento a otro.

Stabilito, D.
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