Movilización 'Alerta Roja' en Zaragoza. Por Aragón Musical.
Movilización 'Alerta Roja' en Zaragoza. Por Aragón Musical.

Hablamos con la Plataforma de la Música: «La indignación es mayúscula»

El pasado viernes Sara Fernández, Vicealcaldesa del Ayuntamiento de Zaragoza y responsable del área de cultura del consistorio, relacionaba en unas declaraciones la música en directo con el botellón. Publicamos noticia al respecto en este portal. Hay tópicos como el nombrado que las personas conocedoras del mundo cultural llevan años intentando desmitificar. En un momento de especial gravedad para el sector musical debido a la covid-19 estas palabras de Fernández han sentado especialmente mal y gente implicada en la cultura ha llegado, incluso, a pedir la dimisión de la edil. Quien firma este texto lleva presenciando música en vivo desde hace más de tres décadas y nunca ha participado en botellón alguno. La pregunta es inevitable: ¿a qué tipo de conciertos acude esta señora?

A este hecho se suma que la Plataforma Intersectorial de la música y los eventos en vivo de Aragón, quien representa a una importantísima mayoría de su sector, a pesar de haber iniciado conversaciones con el concejo, no ha llegado aún a materializar ningún tipo de ayuda para los profesionales a los que representa.

Hemos querido hablar con las dos partes para hacernos una idea global lo más aproximada posible de la realidad de la situación. El Ayuntamiento no descarta conversar con nosotros, aunque, en cualquier caso, después de la próxima reunión que, al parecer, tienen fijada las dos partes. Una respuesta que da optimismo al proceso. La otra trinchera no ha tenido ningún problema en hablar con total sinceridad y sin pelos en la lengua sobre la situación actual de un sector que nunca lo ha tenido fácil y que hoy está viviendo el posible principio de su fin.

José Manuel Glaria, profesional de amplia trayectoria y portavoz de la nombrada plataforma, responde a nuestras preguntas.

 ¿En qué situación está el sector y qué necesitáis para que el estrangulamiento económico no llegue a la muerte?  
Pues la situación es sencillamente dramática, con muchas empresas al borde del cierre definitivo y profesionales valiosísimos abandonando el barco para ganarse el pan en otras actividades. Respecto a las soluciones, decirte que para esa parte del sector que tuvimos alguna opción de trabajar, lo primero que reclamábamos al comenzar la desescalada fue tener una legislación frente a nuestra actividad, más acorde a la realidad y las medidas que rápidamente se tomaron para la protección frente al COVID, pues se demostró que la actividad cultural era segura, y que nos permitiera trabajar unos mínimos para sobrevivir. Esto nunca llegó, y por eso hoy, la única opción para evitar la quiebra del sector y en consecuencia, la destrucción del tejido cultural de la comunidad, es la aportación de ayudas directas desde las administraciones. Empecé hablando de solución “para esa parte del sector con opciones de trabajar” porque, por otro lado, algunas empresas y profesionales, así como nuestros compañeros de Aragón en Vivo, responsables de las Salas de Aragón, nunca tuvieron siquiera esa opción, ni mucho ni poco. Son ya casi nueve meses con el candado puesto en la persiana, y ahí solo hay una medida para evitar el cierre definitivo, que es la de esas ayudas directas de forma muy urgente.

«Esto son mensajes que calan en una sociedad que poco conoce de nuestra profesión».

 

Además de ser un técnico de sonido muy conocido de nuestra ciudad, eres gerente de la empresa de Backline Covah S.L., conocida coloquialmente como Covah. En concreto cómo es tu situación.
A estas alturas de la crisis, la situación es prácticamente tan dramática como la de todas las empresas y profesionales del sector, pero para ser honestos, he de matizar que nosotros al menos tuvimos la fortuna de que, dadas las características de nuestro trabajo, desarrollado también fuera de nuestra comunidad, donde en la temporada de verano en la que la pandemia dio un poco de tregua hubo muchas ciudades que sí que hicieron grandes esfuerzos para mantener la actividad, y por ello pudimos realizar algo de trabajo. Sobre todo gracias a los servicios que prestábamos a la gira de León Benavente, quienes con gran esfuerzo, salvaron parte de sus conciertos por el resto de España terminando precisamente cerca de casa, en el Festival El Bosque Sonoro de Mozota, donde también tuvimos la fortuna de trabajar. Todo eso y algún pequeño servicio que pudimos atender, hizo que tuviéramos casi dos meses algo activos del que otros compañeros no pudieran siquiera disfrutar. Con ello, nuestra facturación del año a estas alturas, arroja igualmente una reducción del 80% respecto a la del año pasado, pero me consta de muchos compañeros que andan entre el 90 y 95% de perdida de facturación.

¿Cómo nace la Plataforma de Servicios Profesionales y Espacios Escénicos del Sector de Eventos de Aragón?
Esto es una acertada secuela de la mesa de trabajo que organizamos casi, casi, espontáneamente un grupo de profesionales del sector para organizar las actividades reivindicativas del pasado 17 de septiembre bajo la convocatoria del colectivo Make Events-Alerta Roja, tras la cual, visto el éxito de nuestra movilización, vimos que teníamos una herramienta de lucha y trabajo muy interesante. Una vez sentados a una mesa profesionales de diferentes sectores, todos vinculados estrechamente al sector de la música y los eventos en directo, y viendo que no era tan difícil dejar a un lado los intereses particulares de cada uno, decidimos dar a esa mesa estabilidad para el futuro, invitando a sumarse a otros colectivos para trabajar en conjunto por corregir y cambiar todo lo que entendemos se está haciendo mal, o sencillamente no se está haciendo, y que nos afecta a todos por igual, ya seamos técnicos, empresas de alquiler, producción, promotores, salas, o como es el caso de la asociación que se une inminentemente a la plataforma (SOMA) los músicos de la comunidad de Aragón.

«Son ya casi nueve meses con el candado puesto en la persiana, y ahí solo hay una medida para evitar el cierre definitivo, que es la de esas ayudas directas de forma muy urgente».

 

Queda claro que la actual unión del sector que supone esta plataforma trabaja a la altura de las circunstancias. Supongo que si el sector no está unido no habría nada que hacer ¿no?
Creo sinceramente que sí, por dos motivos. El primero, porque la situación es tan sumamente grave, que no podíamos seguir haciendo cada uno la guerra por nuestra cuenta, como sin mala ni buena intención hacíamos hasta hace unos meses… era la rutina… Ahora, estar todos trabajando y remando en la misma dirección, aun cuando a veces tenemos que hacer pedagogía interna para conocernos y comprendernos mejor entre nosotros, supone un éxito y un ejercicio de responsabilidad imprescindible para superar esta situación. El segundo motivo para creer que sí que estamos a la altura, es el importantísimo grado de representatividad que ofrecemos ante cualquier interlocutor, pues en cada una de las asociaciones que integramos la plataforma, el nivel de representatividad es muy muy grande.

José Manuel Glaria durante los 16º Premios de la Música Aragonesa Aragón Musical
José Manuel Glaria durante los 16º Premios de la Música Aragonesa Aragón Musical

El pasado viernes la persona que coordina la cultura en el Ayuntamiento de Zaragoza, Sara Fernández, relacionó la realización de conciertos con el botellón ¿Cuál es la reacción oficial de la plataforma?
Creo que lo habéis podido comprobar ya por diferentes declaraciones y respuesta en prensa y redes sociales. La indignación es mayúscula, tanto por el contenido de las declaraciones completamente inaceptable, pues no tenemos claro a qué conciertos ha acudido esta persona en los últimos años (me gustaría que mandara una relación de los conciertos de los últimos diez años realizados en la Plaza del Pilar que atrajeran un botellón) así como también por el momento concreto en el que llega, apenas cuatro días después de haber tenido la primera jornada de una mesa de trabajo estable entre nuestra plataforma y la Sociedad Municipal Zaragoza Cultural. Nos hemos cansado de explicar, de aclarar, y de informar de cómo y de qué manera se está desarrollando nuestro trabajo cada vez que nos han dado una oportunidad, y parece que es predicar en el desierto.

«Nos hemos cansado de explicar, de aclarar, y de informar de cómo y de qué manera se está desarrollando nuestro trabajo cada vez que nos han dado una oportunidad, y parece que es predicar en el desierto».

 

Hay una serie de tópicos que escuchamos de la gente ajena a la cultura y que desde el sector intentamos desenterrar siempre que tenemos la oportunidad. Uno de ellos es que los conciertos conllevan botellón ¿Me podrías decir alguno más para tomarnos un chupito cada vez que lo escuchemos? Un, dos, tres, responda otra vez.
Se nos haría de noche con esto… A lo largo de mi vida como profesional, he asumido muchos tópicos de todos los colores, pero quizá los que ahora más daño nos están haciendo en este momento, son algunos como que nuestro trabajo es estar siempre de fiesta (obviamente pocos ven todo el trabajo que hay antes, durante y después de un evento o concierto) o seguir relacionando esta actividad con una especie de hobbie o afición paralela a otra actividad como si esto no fuera una PROFESIÓN con mayúsculas tanto a nivel empresarial como por parte de los trabajadores y profesionales que la llevan a cabo (solo decir que aportamos casi el 4% del PIB). Ahora, lo que nos faltaba en estos momentos, es que se establezcan nuevos tópicos que nos criminalicen de esta manera: a veces, culpándonos de manera velada de ser focos de contagio al sufrir restricciones injustificadas de aforos en los diferentes espacios escénicos, después de haber demostrado como hacemos las cosas y haber garantizado que el acceso la cultura es seguro. Y ya, para rematar, ahora también se nos señala impunemente y de forma generalizada, de ser un foco de atracción de botellones. Lo gravísimo de todo esto es que no lo dice “mi vecina del sexto” sino la máxima responsable de velar por la cultura de nuestra ciudad. Esto son mensajes que calan en una sociedad que poco conoce de nuestra profesión, profesión que, en todos los sectores que integran esta plataforma, durante años ha vivido sumida en una gran invisibilidad, pues al margen de nuestras familias y nuestros clientes, pocos ven el trabajo que hay detrás, más allá de los propios artistas.

Has difundido después de esas declaraciones, a través de tus redes, un vídeo en el que se ve a gente realizar un botellón este fin de semana en plena calle Alfonso de Zaragoza ¿Qué lectura sale de esas imágenes?
Cierto es. A veces, la ansiedad por el durísimo momento que estamos viviendo por todo lo que estamos hablando, hace que todo esto te indigne mas si cabe, y claro, aguantar hace dos días que te digan que los conciertos no se pueden hacer porque atraen botellones (sin entrar también en las comparaciones como hecho cultural entre un concierto y un belén…) y luego ver estas imágenes, te llenan de rabia y compartes estas cosas con el ingenuo deseo de que la gente entienda y comprenda el disparate que estamos viviendo en nuestro sector. Opinar sobre el hecho en sí de que una parte de la sociedad se comporte así, mejor me lo callo. Como dije en otras entrevistas, esta obcecación de limitar hasta el límite la posibilidad de actividades culturales con público, controladas y vigiladas por los propios promotores, es cerrar las puertas del ocio controlado a una sociedad que sin justificar jamás acciones como un botellón o descontroles puntuales que hemos ido conociendo, necesita una válvula de escape a un año que está siendo terrible para toda la sociedad; y no solo como válvula de escape, sino también como un derecha a acceder a la cultura en todas sus expresiones. Como digo, si cierras las puertas de las actividades controladas, abres las del descontrol de par en par.

«Si cierras las puertas de las actividades controladas, abres las del descontrol de par en par».

 

Hasta ahora ¿Qué contactos habéis mantenido con qué instituciones y cómo avanzan vuestras reivindicaciones?
Comenzaba comentando que desde el pasado martes 17 de noviembre se inició una mesa de trabajo con la Sociedad Municipal Zaragoza Cultural, sentando las bases para que fuera una mesa estable, y con visión de futuro, algo que celebramos en su momento. Por otro lado, en los últimos meses hemos tenido diversos encuentros con Gobierno de Aragón desde las distintas asociaciones, logrando algunos pequeños objetivos como que por primera vez en la historia, las ayudas estructurales que aporta el Gobierno de Aragón, acogen esta vez y dada la situación extraordinaria que sufrimos, a todas las empresas y profesionales que dan servicio técnico a las artes escénicas. Y esta misma semana, llegamos a un acuerdo también con Victor Lucéa, Director General de Cultura, para iniciar también una mesa de trabajo conjunta que aporte nuestra experiencia y conocimiento del sector para planificar un 2021 que se dibuja con un primer semestre al menos, muy, pero que muy, complicado para todos nosotros. Así mismo, hemos sido convocados para alguna otra reunión de trabajo con otros departamentos, y también esta semana tendremos una reunión con el Instituto aragonés de Fomento.

Es importante que aparezca en este portal la opinión de Sara Fernández con su visión del sector y, claro, con cualquier posible aclaración a sus últimas declaraciones. Lamentablemente el gabinete de comunicación del consistorio nos ha contestado que la Vicealcaldesa no va a decir nada y nos ha emplazado a que volvamos a intentarlo después del siguiente encuentro que el Área de Cultura del Ayuntamiento va a celebrar con representantes del sector. Vamos, que va a haber una próxima reunión entonces. No está todo perdido pues ¿No?
Nuestra vocación es la de trabajar y trabajar. Por supuesto que sin abandonar nuestro derecho a defendernos con todos los recursos legítimos posibles de afirmaciones como las del pasado viernes, que tanto daño nos hacen, profesional y personalmente. A la vez nosotros seguimos trabajando en pos de nuestro único objetivo final, que es rescatar a nuestro sector, salvar a nuestros compañeros, profesionales, salas y empresas, y proteger de esta manera a todo el tejido cultural de la comunidad. Por eso, nunca vamos a dar nada por perdido. Veremos cómo afrontamos los próximos días, pero desde luego, nosotros ni nos hemos levantado de ninguna mesa ni damos nada por perdido.

Por Sergio Falces

Apoyo con tu aportación a este portal de noticias

Te podría interesar

The Kleejoss Band en el Rock & Blues con la gente sentada antes de la fase 1. Foto de Jaime Oriz.

¿Volvemos a la normalidad? Se lo preguntamos a 7 salas de conciertos

En unas horas, la hostelería en general y las salas de conciertos privadas de Aragón …