Amaral. Pabellón Príncipe Felipe. Zaragoza 17/12/12. Foto, Ángel Burbano
Amaral. Pabellón Príncipe Felipe. Zaragoza 17/12/12. Foto, Ángel Burbano

CRÓNICAS: Amaral + Eva McBel. Pabellón Príncipe Felipe. Zaragoza 17/12/21. Por Alejandro Elías y Ángel Burbano

Eva y Juan. Juan y Eva. Se conocieron en los 90 en el pequeño estudio de grabación del bar Central, cuya salida daba a la que ahora es la calle Héroes del Silencio. Aún se puede ver el local y esa puerta de salida, que tantas historias guardará. Era una Zaragoza (y un mundo) sin internet y sin Covid, en donde para que ocurrieran las cosas había que juntarse, tocarse, charlar cara a cara, apoyar la cerveza en la barra,… había que VIVIR. 25 años después de ese encuentro, Amaral cerró ayer su reciente gira “Salto al Color” en el Pabellón Príncipe Felipe. En todos esos años muchas cosas han pasado, muchos discos, muchas giras, muchas canciones. Enormes canciones, que es al fin y al cabo de lo que siempre se trata, canciones que la gente hace suyas, las canta, las baila, las ríe y las llora. Y la pasada noche de viernes en una Zaragoza helada, sonaron un buen puñado de ellas como colofón a una gira accidentada -como todas en estos últimos dos años- que llegó a su fin en su ciudad natal. Para tan especial acontecimiento la puesta en escena fue espectacular, con una enorme pantalla trasera simulando pedazos rotos de cristal donde se proyectan durante todo el show imágenes en vivo del concierto junto a otras más evocadoras y exclusivas. El dúo protagonista se acompaña esta vez de una banda muy joven, músicos que saben imprimir en el sonido del grupo un aire nuevo, texturas actuales que sin duda hacen sonar a Amaral muy renovados y -aunque todos odiemos esta palabra- modernos. Con un batería sublime, de lo mejor que se ha visto y oído en años, todo funciona solo. Alex Moreno es absolutamente el motor de la banda y ha puesto a Amaral en otro plano -como decía- muy diferente. Las más recientes canciones como “Señales”, “Bien alta la mirada” o “Nuestro tiempo” tienen ese pellizco electrónico actual que sin duda rejuvenece su propuesta. Pero es en las canciones clásicas de su repertorio donde realmente se percibe la emoción que siempre les ha caracterizado, cuando se apaga por un momento su querencia electrónica y resurge el rock, cuando se oyen claras y nítidas las guitarras de Juan -uno de los guitarristas más identificativos de los últimos 25 años en España- y la voz de Eva se mece sobre su guitarra acústica. Hablo de “Como hablar”, “Revolución”, “Cuando suba la marea” o “Moriría por vos”, la cual sigue siendo -esta última- la más emocionante y querida de su repertorio. Mención especial también a “Hacia lo salvaje”, gloriosa y elevada, que unieron al final con el estribillo de la popular “A galopar”. Y la sorpresa de la noche, Mikel Erentxun salió al escenario como invitado a cantar “Entre salitre y sudor” de Duncan Dhu junto una Eva visiblemente emocionada. Se despidieron con un último bis en el que de nuevo dieron rienda suelta a su faceta más visual -vestidos y máscaras mediante- para invitar finalmente al escenario a todo el personal de la gira, la gran familia que hace posible la función de cada noche. Abrió la cita Eva McBel, joven cantante zaragozana con una voz muy personal y unas canciones entre el folk más actual y el pop clásico, a la que habrá que seguir muy de cerca y que consiguió ganarse al público con estribillos como los de su canción más conocida “Goodbye”. Acompañada por un cuarteto de músicos solventes, es el piano el que tiene el protagonismo en composiciones como “The top” o “Agua dulce”, único tema en español de un repertorio notable y refrescante.

Texto: Alejandro Elías / Fotos, Ángel Burbano. / Ver álbum completo de fotos

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