Joe Invierno - El bosque oscuro

GRABACIONES: Joe Invierno – El Bosque oscuro (Autoproducido, 2022). Por Stabilito, D.

La canción como antibiótico, la melodía como ansiolítico, los versos como preservativos para el dolor; todos, alguna vez, hemos estado ahí. La oscuridad del desconocimiento de un sendero entumecido con el enemigo acechando en cada paso, cada esquina es una estocada mortal y nuestros escuderos unos cobardes traidores. La canción es la respuesta. De sufrir y salir del pozo, Joe Invierno sabe un rato y ha plasmado en El bosque oscuro toda su odisea emocional.

Porque es morir o matar pero hay miles de grises de por medio. Mediante diez canciones de larga y nada agradable digestión, el turolense José M. Bugarín recorre un infierno dantesco en el que las sombras parecen las vencedoras del envite. Con ecos sintéticos ataca ritmos de acordes menores llenos de sufrimiento y de vencimiento pero con sonoridades luminosas como en el caso de Polilla, quizás el corte más pop (enciéndanme bien) del disco.

La voz de Joe Invierno sube y baja a su antojo, suena preciosa y preciosista cuando la canción lo requiere, Polvo es un ejemplo claro de ello. Y sí, las comparaciones con Chino de Supersubmarina son inevitables por la forma y por el contenido pero quiénes somos nosotros para quedarnos en las migajas cuando tenemos un pan de hogaza gobernando el mantel. Una instrumentación lúgubre que, en ocasiones, pide un plus de desenfreno pero que se queda aparcada para que la sensación de tristeza no caiga en el olvido, porque el sentido del álbum es empatizar con el bando vencido y esperar al amanecer, que no es poco.

Obvio que Invierno pertenece a la generación de artistas que necesitan cavar profundo para encontrar las raíces sin pensar en acogidas o aplausos fáciles, y eso en estos tiempos de pulgares hacia arriba y sonrisas Profident es plausible cuanto menos. Como si se hubiera alineado con el Nick Cave de Ghosteen o con el último Damon Albarn, Joe Invierno sale victorioso en los cuarenta minutos de veneno emocional. El bosque oscuro termina como comienza, con una nana que da respiro al oyente que a estas alturas estará terminando su paquete de Kleenex con las últimas notas de El naufragio. Háganme caso, si tienen un buen día no escuchen esta magnífica obra, desvíen su atención hacia ritmos coloridos y alegrías de vivir, si necesitan llorar acompañados, no encuentro mejor opción que la compañía de Joe Invierno como guía de su bosque oscuro. Llórenlo, siéntanlo y nunca olviden que solamente los vivos sufren.

Stabilito, D.
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