lunes, 26 septiembre 2022
Wilco. Jardín de Invierno, Zaragoza. Foto, Ángel Burbano

CRÓNICAS: Wilco. jardín de Invierno, Zaragoza 21/06/2022. Por Alejandro Elías

Zaragoza siempre ha resultado un lugar inexplicable para la música en directo. Es una frase que se les lleva oyendo a los promotores de conciertos de esta ciudad desde tiempos inmemoriales. Y no les falta razón, pues ellos son los que sufren las consecuencias de la imprevisibilidad del público maño. Ayer se volvió a confirmar, por enésima vez, en el concierto de Wilco en el Jardín de Invierno. Y es que aproximadamente 2.500 personas acudieron en masa al Parque Jose Antonio Labordeta a NO ver a la banda americana. Y digo “no ver” porque así fue en la gran mayoría del público que abarrotaba el precioso recinto al aire libre: se dedicaron a hablar, beber, comer bocadillos, reír y posturear. Era el sitio “donde había que estar” y eso obviamente mató el concierto desde el primer minuto hasta el último, al menos para los que no estaban en las primeras filas escuchando realmente al quinteto. Es un fenómeno, como digo, inexplicable, porque en ningún otro caso tal número de espectadores acudiría pagando a un recital de este tipo en Zaragoza. ¿Quizá el bajo coste de las entradas? Puede ser una razón; en San Sebastián costaban más del doble. ¿Quizá la veneración provinciana ante todo lo que huele a banda-famosa-americana? Posiblemente. En cualquier caso, la banda de Jeff Tweedy tampoco se lo puso fácil al público, pues apostaron por un repertorio no apto para un escenario al aire libre y en “modo festival”. Es cierto que la baja por Covid a última hora de su guitarrista estrella Nels Cline ha resultado un bache casi insalvable para continuar con la gira y les ha obligado a replantear el set list y, por consiguiente, el show. Pero aun así, toda la primera mitad del concierto fue absolutamente aburrida y escasa de garra y chispa. Con un sonido pobre y bajo de volumen, a algún espectador se le escapó un “¡mete distorsión!” ante la falta de estímulos provenientes del escenario. Ni siquiera canciones como “I am trying to break your heart”, “War on war” o “Poor places” consiguieron que el público más alejado entrase de lleno en el concierto hasta bien pasado su ecuador. Concretamente hasta que sonó “Jesus, etc.”, quizá la canción más reconocible de la noche y de todo el repertorio de la banda de Chicago. A partir de ahí, Tweedy comenzó a sustituir su habitual guitarra acústica por guitarras eléctricas que otorgaban algo de brío y energía al sonido global, y el resto de componentes entraron en calor definitivamente. Temas como “California stars” o “Heavy metal drummer” lograron levantar el concierto, aunque nunca hasta llegar al clímax, que no se alcanzó en toda la noche. Con los bises ‘I’m a wheel’ y ‘The late greats’ se despidieron de Zaragoza deseando volver pronto. Esperemos que esa próxima vez sea, por ejemplo, en la sala Oasis, donde tocaron en dos ocasiones en el pasado para un público que sí deseaba verlos y con unas condiciones óptimas para ello. 

Texto: Alejandro Elías / Foto, Ángel Burbano 

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