martes, 22 noviembre 2022
Abraham Boba. Centro Cívico Universidad, 9/11/2. Foto, Luis Lorente
Abraham Boba. Centro Cívico Universidad, 9/11/2. Foto, Luis Lorente

CRÓNICAS: Abraham Boba. Centro Cívico Universidad, 09/11/2022. Por Alejandro Elías

Abraham Boba es una de esas figuras rara avis dentro del panorama musical español, uno de esos compositores outsiders que, a base de confianza, talento y paciencia, han conseguido el objetivo por tantos añorado: que sus canciones penetren en el oído -y el corazón- de una inmensa minoría de aficionados a la música rock y, de esta manera, poder vivir de ello. Lo intentó hace ya muchos años con sus discos en solitario, editados por Limbo Starr, pero lo consiguió -y con creces- cuando junto a varios compañeros puso en marcha el súper grupo León Benavente. Pero al fin y al cabo son us canciones las que han estado siempre detrás, y es que nada, nada, nada en la industria musical existiría sin un compositor en soledad sentado a su piano o en el borde de la cama con su guitarra de palo. Abraham vino a mostrarnos a Zaragoza esas composiciones dentro del ciclo Piano-Piano totalmente desnudas, tal y como fueron compuestas, a piano y voz. Y es que el músico gallego es, también, un gran instrumentista. Así lo certificó durante largos años acompañando a Nacho Vegas en sus giras y discos, pero también sin duda al frente de sus proyectos en solitario. Sentado en la banqueta y en una penumbra tan solo rota por unos pocos focos de color azul, comenzó a desgranar tema por tema sus mejores canciones, explicando una a una cómo y por qué fueron compuestas. Sonaron las mejores de sus discos en solitario como “Podría haber sido peor”, “Cosas que duelen”, “Como en Hollywood” o “Así se vive aquí”, pero también hubo tiempo para tocar inéditas y, por supuesto, revisar el cancionero de la banda que le ha aupado al éxito: León Benavente. “Estado provisional” sonó fantástica tan solo acompañada por las teclas negras y blancas, desnudando una letra que aún hace estragos en el oyente que la escucha por primera vez. Pero es sin duda “Tu vida en directo” la que se lleva la palma, pues se trata -en opinión muy personal-, de la mejor canción del repertorio de la banda. “La cámara de ecos” también es digna de mención, en palabras del propio autor, quizá su letra más autobiográfica. Entre aplausos se marchó el pequeño gran artista de pelo blanco de plata madeja, afirmando que se va con ganas de repetir. Sin duda, Zaragoza siempre le estará esperando, tras su piano o al frente de esa apisonadora apellidada Benavente.

Texto: Alejandro Elías / Fotos, Luis Lorente

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