Fecha/Hora
Día(s) - domingo, 16/07/2017
Hora: 22:30 h.
Ubicación/Sala
Sallent de Gállego
Sallent de Gállego / Huesca
Entrada Libre
Categorías
Mateo Kingman, antes conocido como Maki, es de origen quiteño, pero creció en Macas (Ecuador) y ese ambiente fue fundamental para entender su propuesta y su concepto sonoro: sonidos salvajes, pájaros o panteras conviven con percusiones tribales. Para crear sus temas, recurretanto a la electrónica, a sintetizadores y a cajas de ritmos, como a los trucos del rap y hip hop. Todo ello se puede saborear en su último disco, publicado el año pasado, “Respira”.
Mateo Kingman es salido del útero rural, allí endureció sus pies con paja de altura y allí buceó los ríos amazónicos buscando sonidos antiguos de los diablos de agua; caminó por estrechas y lodosas rutas, escuchando los gritos de lo salvaje, de las ninfas amazónicas, de lo brutalmente verde. Es éste el carácter universal de su música que ata la nita y pequeña condición humana, llena de pasiones difícil de comprender, con la cósmica, caótica, innita; es su esfuerzo porque los sonidos y las palabras se acerquen a los dioses naturales. Hace parte de la nueva música latinoamericana. Juega con elementos electrónicos, como samples y sintetizadores, y con sonidos orgánicos que él mismo grabó en ríos, bosques y montañas.
Líricamente, compone poesía del campo, criolla, sin cultos, solo con percepciones, metafórica, concreta, directa; conecta al urbano de cemento con el pasado de cuatro millones de años de la vida humana atada al mundo natural, con lo que Mateo nombra: la fuerza de pantera, la lluvia eterna. “Respira” es su ópera prima, es como si el verde brotara de las canciones. Lo electrónico se fusiona con lo orgánico, con lo acústico, creando un oxímoron musical: armonía caótica. Una propuesta ecléctica que estalla.
Mucho de lo que se escucha en el disco vino a Mateo luego de una experiencia iluminadora con remedios de la selva. Sus parajes sonoros están llenos de energía espiritual de la buena, de la que pone a bailar para ahuyentar a los demonios. Su voz altiva siempre va punzando en las melodías y derramando los versos con aires raperos y timbres de cantos tradicionales.
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