Javier Almazán 'Copiloto'. Foto de Raquel Povar.
Javier Almazán 'Copiloto'. Foto de Raquel Povar.

Copiloto

Copiloto el álter ego del músico aragonés Javier Almazán. Desde los trece años, edad a la que grabó su primera maqueta con el primer grupo del que formó parte, su vida siempre ha estado ligada a la música.

Tras militar en diversas bandas de pop y de rock, en 2004 decide continuar su camino en solitario y se traslada a Madrid con la firme intención conseguir un contrato discográfico y empezar una carrera como solista ya bajo el nombre artístico de Copiloto.

En Madrid, toca en multitud de salas, casi siempre en solitario acompañado únicamente de su guitarra. Allí graba una única demo para enviar a varios sellos discográficos.

La ‘escena indie’ del momento empieza a escuchar y a hablar de Copiloto pero las discográficas siguen sin abrirle las puertas. De modo que, una vez más, Javier demuestra ser inasequible al desaliento y recurrir al ‘do it yourself’. Reúne algo de dinero, ocho días libres, y viaja al sur, a El Puerto de Santa María para grabar todo un elepé mano a mano con el productor Paco Loco.

De vuelta en Madrid, con el disco bajo el brazo pero todavía sin contrato, empieza a sonar con asiduidad en el programa Disco Grande de Julio Ruiz, en RNE 3, y Copiloto recibe, al fin, varias ofertas de sellos discográficos. En septiembre de 2007 regresa a Aragón, su tierra, donde se instala definitivamente.

Finalmente, Javier firma con Grabaciones en el Mar uno de los sellos pioneros de la música indie en España, compartiendo catálogo con grupos como: El Niño Gusano, Tachenko, La Costa Brava, Bigott o Josh Rouse….. Referentes del movimiento alternativo nacional de los últimos años.

‘Defensa del artista que no existe’ se pone a la venta en marzo de 2008. Este primer elepé recibe muy buenas críticas y es el vehículo para la primera gira nacional de Copiloto. De él se dicen cosas como:

“’Yo no quiero a nadie’ es el nuevo hit del subsuelo maquetero de este país”;

“Un disco redondo”; “Este disco confirma a Javier Almazán como uno de los cerebros más preclaros de la actual escena indie nacional”; “melodías adhesivas y letras muy por encima de la media”; “Excelente debut”; “Casi un Quijote musiquero en días de ruido y faramalla”.

Apenas terminado el tour de ‘Defensa…’ y contando con los mismos músicos que le han acompañado en directo (y que forman ya parte de su banda habitual), Javier vuelve al estudio. En esta ocasión decide grabar el álbum en La Cafetera Atómica de Zaragoza y compartir las labores de producción con Rafael Domínguez (Bunbury, Muy Poca Gente, Guisante) otro afamado músico y productor aragonés.

En abril de 2009 sale a la venta ‘Un segundo Luminoso’ con la canción ‘Moleskine’ (en la que colabora Juan Aguirre –Amaral-) como primer single y el capricho de ‘Marta y los Escaparates’ (-Mi ‘Yellow Submarine’ particular. Sólo la tocamos en directo en aquella gira’- confiesa el propio músico que le abre más puertas por su accesibilidad). Algunas de las canciones incluidas en este elepé pasan a ser clásicos de su repertorio como ‘Vendrá Cantando’ y ‘Ni otro Seroxat’.

El disco cosecha críticas todavía mejores que el primero: «Temas capaces de quitarte la respiración»; «‘Moleskine’ es una de las mejores canciones que va a dar el pop español este año»; “»avier Almazán da vida a un hermoso tratado de pop vibrante, luminoso y agridulce. Un maestro»; «canciones brillantes, tocadas por la varita mágica del que aún se siente un aprendiz siendo realmente un maestro sin saberlo».

‘Un segundo Luminoso’ será elegido Mejor Disco Aragonés del año en los PMA (Premios de la música aragonesa) de Aragón Musical.

El grupo Amaral invita a Copiloto a abrir varios de sus conciertos de su gira Gato Negro/Dragón Rojo. Esta experiencia culmina en una nueva referencia; Juan produce y toca la guitarra la canción de Javier ‘Salvar el día’ en su estudio madrileño O Gato Negro; este tema abrirá la cara A de ‘Ignatius e.p.’ (2010) una delicia de epé editado exclusivamente en vinilo de 10″ por King of Patio y hoy objeto de deseo de coleccionistas por estar descatalogado.

En 2011 sale a la calle ‘El Inicio, El Desencanto y El Círculo de Confianza’. Con ‘El Modelo de Watson y Crick’ como single de adelanto. Single al que acompañaba ‘Hoy parece que no estoy muy por la labor de acabar con esto’, canción incluida en el capítulo piloto de ‘Fenómenos’, serie creada por el director Nacho García Velilla.

El título del disco es una referencia a las tres fases por las que Copiloto considera que ha pasado desde la publicación de ‘Un Segundo Luminoso’ hasta la salida de este tercer elepé.

Con la ilusión recuperada y rodeándose del mismo equipo con el que dio forma a su predecesor (Rafa Domínguez y la propia banda ‘El Círculo de confianza’ aparecen como coproductores junto a Almazán), Copiloto nos presenta el que es su disco más colorista hasta la fecha. Arreglos cuidadísimos, riqueza de matices, voces, coros, armonías, pianos, chelos, fliscornos, sitares, tablas hindúes y, sobre todo, unas canciones estupendas, hacen de este un señor disco que es reseñado en multitud de medios y alabado por gran parte de la crítica especializada en revistas, radios y webzines.

Como dato interesante, decir que este fue el primer disco de Copiloto que se editó, además de en cedé, en vinilo y que tiene una maravillosa portada que firmó el artista oscense Javier Aquilué (a la sazón también músico y miembro del grupo Kiev cuando nieva).

‘El inicio…’ lleva a Copiloto a una intensa gira (incluyendo Los Conciertos de Radio 3) con una banda de cinco músicos y muchos conciertos.

Tras el subidón de una juventud tardía llega un primer golpe de realidad; la vida adulta (“y es que, hasta hoy, no éramos mayores” como canta en ¿Crecer es matar a un niño?). Familia, hijos, trabajos, bancos, hipotecas, firmas, compromisos, la crisis económica en la que se sumerge el mundo y el sentimiento de que “este no era el plan” cuajan en un disco descarnado: ‘Los Puentes Hundidos’ (2015)

Un golpe de timón que sorprendió a propios y extraños. La apertura con ‘El Miedo’ ya te ponía en guardia. Este disco era otra cosa.

Fueron 4 cuatro años invertidos, cuatro estudios y cuatro productores para sacar a la luz un trabajo definitivo. Partiendo de 21 canciones iniciales, Almazán se alía con Pablo Malatesta para grabar un disco que más parece una quimera que una simple grabación. Algunas canciones llegan a tener hasta seis versiones diferentes. Se plantean un disco doble y lo desechan. Colaboran con Paco Loco y con Rafa Domínguez aunque la coordinación general recae sobre Pablo. Se pegan dos días buscando una pista de guitarra que finalmente sólo existía en la cabeza de Copiloto. Días antes de mandar el disco a fábrica Javier decide regrabar algunas voces y cambiar letras. La banda no da crédito. Un paciente y exprimido Malatesta sigue en el asunto hasta el final. El disco lo merece. El sello aparece en el último momento. La composición, la grabación y la gira dejan exhausto a un Almazán que firma el que es, a oídos de la crítica, su mejor disco hasta la fecha.

El 13 de agosto de 2016 toca en Huesca, se baja del escenario, diluye a la banda y desaparece de la escena sin dejar rastro, al menos, un lustro.

En los cinco años que siguen, Javier no solo deja de tocar instrumentos sino que deja incluso de escuchar música y deja de tener contacto con la ‘escena’ y con los músicos. Se mueve en un bucle de infinita resolución sin sentir mucha ilusión por nada salvo por estar con sus hijos y verles crecer y por poner todo de su parte para ser un buen padre. Sigue leyendo compulsivamente todo lo que cae en sus manos y lucha por encontrarse y encontrar un sentido a lo que me rodea.

Al final del verano de 2019 una pareja de buenos amigos le ofrecen un lugar donde recluirse con el objetivo de que vuelva a escribir y a tocar. Su plan (de ellos) es que no pueda recurrir a ninguna excusa para evitarlo.

2020 es un año nefasto para el planeta. Para Javier, además, es un año sentimentalmente movido. Se separa y se muda a un pisito en el que monta todo su arsenal. A los 10 minutos de terminar la mudanza se establece el estado de alarma y el mundo cambia para siempre.

Después de mucho tiempo Copiloto vuelve a sentir la necesidad de contar cosas, de escribir letras y de hacer canciones.

Javier conoce a Edu Baos (León Benavente, Tachenko, Nacho Vegas…) desde hace muchos años y, en numerosas ocasiones durante este tiempo, ambos estudian la posibilidad de trabajar juntos.

“En aquel momento mi casa estaba a 10 minutos de El Cariño (así se llama el estudio de Baos) de modo que me resultaba muy cómodo ir y venir”.

Músico y productor se entienden desde el primer momento y van trabajando en las canciones que darán forma a lo que es ya una realidad: ‘Abrazos Salvavidas’ (2021), el que supuso el regreso de Copiloto.

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Otros datos: Solista de Huesca |Inicio de la actividad: 2004


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