CONSEJO DE ESTILO - Álex Garber

GRABACIONES: Álex Garber – Consejo de estilo (2026). Por Stabilito, D.

Es época de nostalgia, no cabe duda. La inteligencia artificial está devorando el tejido humano a ritmo taquicárdico y cualquier grieta en el sistema es un soplo de aire fresco en el ejercicio de la memoria. Álex Garber es uno di noi, un rara avis, un espécimen complejo que se niega al salto de página, que se aferra a lo físico, a lo táctil. Porque en el ejercicio recíproco de la música se debe tocar y ser tocado, el fornicio es de dos (o más). Consejo de estilo es el resumen perfecto de la propuesta de Alejandro Elías como individuo, la personificación de su ideario, de lo que considera que es el “juego” y si no se traiciona a sí mismo habrá tirada física en breves. Media hora que comienza con Final abierto (ser socarrón es bienvenido) y el aroma añejo se percibe desde los golpes a negras. La melodía no es nueva ni falta que le hace, ¡que inventen los jóvenes! Que en nuestra crisis de mediana edad podemos permitirnos estos lujos.

Hablamos de Morrisey, de Robert Smith, de Cerati, de Bono y de tantos otros pero teniendo siempre presente que Zaragoza no es una ciudad, es una idea, es un lugar común. La diestra de Juan Aguirre se aparece como una sombra en No tengas prisa, con deje mediterráneo y la lírica propia de alguien que ya puede hablar con propiedad, e incluso colarse en las filas de los supermercados. La voz de Garber se ha suavizado con los años, en ella suenan preciosas las esdrújulas y románticas las llanas; no hay dimes ni diretes. Humor inglés levanta el pie del acelerador acercándonos más a la figura de un cantautor atrapado en una esclusa dialogando con Hall 9000 sobre el dichoso punto azul y sus habitantes. Lo acústico es magnético. 

Consejo de estilo es una colección de canciones coherentes con su autor y no es piropo gratuito. Estribillos trabajados con las grietas de cien arrugas. Se puede ser viejo siendo joven pero no lo contrario. Cielo firme se acerca más al sonido de Alma norteña (2018), claro ejemplo de pop-rock y que, una vez más, trae a la palestra a la magna Eva Amaral. Que somos hijos de la Calle Almagro se sabe de hace tiempo, que los bares y las salas pequeñas nos vieron crecer es algo que no disimulamos, que con el cambio del siglo aprendimos a crecer no hay dios que lo niegue. Las noches del Candy Warhol trata un poco de eso, de cuando pensábamos que el destino era final, río por no llorar. Gracias Frisa.

Un teclado a lo Mike Garson introduce Maratones y es entonces cuando este Consejo de Estilo abandona el camino directo y se pierde en conclusiones inacabadas y en discursos de ponentes impotentes. Suena a coda final, rondan los desenlaces y los colofones con orquestas sinfónicas a nuestros pies. Podría haber sido un buen final pero la intención del autor es una despedida infinita. La instrumental Las manos de mis abuelos supone el último respiro antes de que Lago en el Cielo culmine la penúltima resurrección de Alejandro Elías. El piano y el hombre, la voz y la tecla mantenida. La sensación de que el tiempo se acaba y una muesca más en el mango de nuestra espada. Días de respiro y reflexión, a la mierda la inmediatez. 

Stabilito, D.
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