Miguel Mena durante la entrevista en Cadena SER Aragón sobre su libro de Los Mestizos 'Los chicos de provincias somos así'. Por Aragón Musical.
Miguel Mena durante la entrevista en Cadena SER Aragón sobre su libro de Los Mestizos 'Los chicos de provincias somos así'. Por Aragón Musical.

Hablamos con Miguel Mena de su libro sobre Los Mestizos

Miguel Mena: «’Los chicos de provincias somos así’ es la historia de Los Mestizos, la historia de Aragón, del rock de los años 80s, pero también es mi propia historia».

Miguel Mena, a través de las 192 páginas de ‘Los chicos de provincias somos así’ (Pregunta Ediciones, 2026), hace nuestras las experiencias del grupo oscense Los Mestizos. Puedes adquirir el libro desde este enlace. Habla en primera persona de lo que vivió del fenómeno, principalmente en los años 80s y 90s. Contextualiza al dedillo la historia y relata cada pasaje sin caer en la nostalgia.

Hay multitud de declaraciones de los componentes de la formación que nos permiten conocer de cerca cómo vivió un grupo proveniente de familias de clase obrera -pionero en mezclar corrientes- sus comienzos, sus actuaciones, su incursión en la industria, sus excesos, sus inseguridades y sus cambios de rumbo, sin abandonar Huesca como centro de operaciones.

Hemos conversado desde Cadena SER Aragón con el escritor y periodista, que contó con Juanjo Javierre -frontman del mencionado grupo-, como colaborador de su programa de radio durante más de una década y con el que hay un importante vínculo. Puedes ver y leer la entrevista bajo estas líneas mismas líneas.

“Lo que hay es la idea de recuperar una aventura musical, de contar cómo eran los años 80s, con sus cosas bonitas, con sus cosas tristes también y difíciles, y hablar de chicos de ciudades pequeñas que querían ser entonces y pensaban que podían ser estrellas del rock”.

La historia que nos cuenta ‘Los chicos de provincia somos así’ inició su pasos allá por los años 80s. Sin embargo, Miguel Mena, no ha tirado de nostalgia. “No soy nostálgico. Me gusta mucho recordar el pasado, rememorarlo, revivirlo, recrearlo incluso, pero no añorarlo; eso no tiene sentido. Hay que procurar estar con los tiempos. Atender al presente. Nostalgia no hay. Lo que hay es la idea de recuperar una aventura musical, de contar cómo eran los años 80s, con sus cosas bonitas, con sus cosas tristes también y difíciles, y hablar de chicos de ciudades pequeñas que querían ser entonces y pensaban que podían ser estrellas del rock. Como en Madrid o en Barcelona”.

Fue, la de Mestizos, una generación pionera en muchos aspectos. Hacer camino al andar es tan apasionante como desconcertante. Fueron de los primeros grupos aragoneses en fichar por un sello manteniendo en su ciudad de provincias su cuartel general. También mezclaron ritmos muy diversos antes que otros proyectos como Mano Negra, que nombra el autor, y que sí consiguieron notabilidad incluso internacional. Lo suyo eran las verbenas y los conciertos de rock’n’roll y nunca dudaron de la compatibilidad de estos dos ambientes. “Yo viví aquella época pero soy algo mayor que ellos. La mayoría de componentes de Los Mestizos nacieron en el 68, yo en 1959. Eso se notaba mucho entonces. ‘Los chicos de provincias somos así’ es la historia de Los Mestizos, la historia de Aragón, del rock de los años 80s, pero también es mi propia historia. Salgo en primera persona, como locutor que era de Los 40 Principales, de musicales, o del programa Parafernalia. Cuento que cuando Los Mestizos sacan su primer disco, para mí eso de que hagan una versión de Las Grecas me parece horrible en ese momento porque yo vengo de una generación con más prejuicios y para mí Las Grecas era una horterada, pero ellos no tenían esos prejuicios. Ellos abordan los 80s de otra manera, mucho más libre. Eso les lleva al mestizaje, a ser pioneros y por qué no mezclar el bolero, el gypsy rock… y el rock de garaje”.

“Me gusta mucho recordar el pasado, rememorarlo, revivirlo, recrearlo incluso, pero no añorarlo”.

Algo tendrían Mestizos para conseguir triunfar. “Bueno, por la frescura. Hay una cosa que hay que señalar: es el primer grupo de rock aragonés que ha grabado un disco de larga duración. En aquellos años de la movida habían salido singles de algunos grupos de Zaragoza como Alta Sociedad y un disco un poco peculiar a principios de los 80s, La Curroplastic, un grupo de pop humorístico con Curro Fatás al frente, pero formaciones de rock de lo que es la movida, el primero es Mestizos. Se adelantan en un año al primer mini LP de Más Birras por ejemplo, y en año y medio al primer LP de Héroes del Silencio. Fue muy sorprendente en su momento para los que estábamos en Zaragoza, que había un montón de grupos en la ciudad como se había visto en la I Muestra de pop rock y otros rollos, que se adelantasen, de repente, unos chavales muy jóvenes de Huesca. Tenían frescura, tenían descaro, tenían un sonido que atraía mucho a la gente más joven, rompedor, muy de juerga, de fiesta, que mezclaban. Les iba la verbena mucho y entonces en ese momento salieron a lo grande, otra cosa es luego consolidarse, es muy difícil”.

Portada del libro 'Los chicos de provincias somos así' de Miguel Mena. Fotografía de cubierta: Carmelo Esteban. Diseño de cubierta: Óscar Sanmartín Vargas.
Portada del libro ‘Los chicos de provincias somos así’ de Miguel Mena. Fotografía de cubierta: Carmelo Esteban. Diseño de cubierta: Óscar Sanmartín Vargas.

Tuvo importancia el papel de Radio Huesca y, en concreto, de Luis Lles. “Luis sigue siendo fundamental porque está a la última siempre. Ya hace años que se jubiló pero sigue descubriendo cosas. Lles tenía un programa en Radio Huesca que se llamaba Misión Imposible. Allí se presentaron dos chavalitos, José Antonio Machuca” (guitarrista del proyecto) “y Juanjo Javierre con su maqueta que habían grabado en casa con un casete. Luis los atendió como atendía tantas cosas. Empezaron a sonar en Radio Huesca. Eso para ellos es un empujón tremendo. A partir de ahí van formando el grupo porque al principio eran solo ellos dos”.

“Fue muy sorprendente en su momento para los que estábamos en Zaragoza que se adelantasen, de repente, unos chavales muy jóvenes de Huesca”.

Como no puede ser de otro modo, en estas páginas hay excesos varios. No obstante, Miguel no ha caído en la fórmula del sensacionalismo que nos encontramos algunas veces cuando aparecen estos temas. Hay, además, una anécdota muy divertida que vivieron dos de los componentes del grupo cuando en la localidad turolense de Valderrobres durmieron en la casa equivocada tras una noche de gran juerga y tuvieron que dar unas complicadas explicaciones al día siguiente a la Guardia Civil. “Recordamos que la la heroína diezmó a esa generación, más a mi generación que a la de ellos. Nombro una serie de músicos, todos nos acordamos de Antonio Vega, de Enrique Urquijo, gente más de mi edad que de la edad de Los Mestizos. Pero había que recordar lo que supuso la heroína entonces. Tantísimos artistas y no solo artistas, evidentemente. Los Mestizos hablan de su coqueteo con la cocaína, la mescalina, cosas así, pero sobre todo hablan de una cultura del alcohol muy bestia también, muy asociada a las fiestas, porque Mestizos fue un grupo muy asociado a las fiestas, a llevar el rock and roll a los pueblos, como decía la canción de Tequila. Muy asociados también a las fiestas de quintos, que era una tradición en pueblos yo creo que de todo el norte de España. Los quintos son a los que les tocaba ir a la mili ese año y hacían una gran fiesta. Ellos actuaron en montones de fiestas de quintos, a veces con excesos como el que nombras en Valderrobres y Mas de las Matas; un fin de semana de locura que cuentan ahí. Pero es bonito también ver como en todo ese recorrido no hablamos de grandes estadios, ni siquiera de grandes pabellones. Aquí hablamos sobre todo de pueblos”.

“El libro, con la historia de Los Mestizos, recoge lo que era aquella época y hablamos del nacimiento de las salas”.

También fue imprescindible el papel de aquellas primeras salas de conciertos para los grupos de la época. Los Mestizos actuaron en locales importantes de todo el país, incluso de Madrid y Barcelona. “Actuaron en las salas M-Tro y Enbruto de Zaragoza. El libro, con la historia de Los Mestizos, recoge lo que era aquella época y hablamos del nacimiento de las salas. Lugares que eran bares con un pequeño escenario. Salas con una capacidad, pues no muy grande, y de hecho la primera de Aragón es la sala Tránsito en Huesca que se adelanta unos meses a la sala M-Tro. Luego vendría la Enbruto. Fueron muy importantes para ese tipo de grupos porque su capacidad rondaba, digamos, las 200 personas, no eran mucho más grandes. Les permitía actuar, realmente pegados a veces. La M-Tro tenía un escenario de solo 30 centímetros levantado sobre el suelo, nada más. Estaban en contacto sudando al lado de sus seguidores y esa cultura de salas también algo se mantiene. De hecho ha habido una reunión hace poco en Zaragoza de salas de toda España, pero nació entonces, nace en aquellos años 80s y lo recreamos aquí también”.

“Los Mestizos tenían frescura, tenían descaro, tenían un sonido que atraía mucho a la gente más joven, rompedor, muy de juerga, de fiesta, que mezclaban”.

Los Mestizos fueron siempre éxito de crítica pero no éxito arrollador de público. “Muchos son los llamados y pocos los elegidos.” (risas) “En la época de la que estamos hablando, a finales de los 80s, hay que recordar que su primer disco es del 86, el segundo es del 87 y el tercero se demoró algo más. En aquella época había que vender discos, la cultura ahora es muy diferente. En aquella época había que vender discos. Estamos hablando de la época del vinilo y si no vendías discos acababas desapareciendo. Ellos no vendieron tanto como para poder mantenerse. Esta historia de ‘Los chicos de provincias somos así’ de Los Mestizos me recuerda, quizá me ha inspirado un poco también, a aquella que dirigió Tom Hanks y que se llamaba The Wonders. Era la historia de un grupo situado en los años 60s que tenía un éxito. Luego iba contando un poco las interioridades, las discusiones dentro del grupo. Las cosas, cuando no van bien, cómo afectan al proyecto. Esto es un poco parecido. No es este libro sobre un grupo súper famoso, súper exitoso, sobre esto hay montones de libros, vas a las estanterías de música y ahí están todos los libros de The Rolling Stones o de Héroes del Silencio. Este es un grupo que cuenta otra historia; de ilusiones, que no siempre se ven respaldadas por el éxito de masas pero, ojo, voy a anticiparlo: tiene final feliz. Esta no es una historia de fracaso, es una historia de ilusiones, de gente que puso toda la carne en el asador por ser estrellas de rock y que, bueno, no lo consiguieron pero que recuerdan con muchísimo cariño esa época de su vida que les hizo ser como son”.

El éxito puede significar que después de haber desaparecido, los miembros del grupo sigan siendo buenos amigos. “Eso es el éxito. Porque conocemos todos a grupos que han acabado muy enfadados. Ellos siguen siendo cinco amigos, tres de ellos siguen viviendo en Huesca, uno en Zaragoza y otro en Madrid, y siguen siendo amigos. Se juntan de vez en cuando, en alguna celebración, y tocan. Juanjo Javierre ha podido seguir en la música y vive de ella. Es el único, como compositor de todas las bandas sonoras de las películas de Nacho García Velilla, de la serie que acabamos de ver por 100 millones, esa serie sobre el secuestro de Quini, de la serie Monte Perdido… Él no fue estrella del rock pero, mira, es una estrella de las bandas sonoras” (risas).

“Los Mestizos hablan de su coqueteo con la cocaína, la mescalina, cosas así, pero sobre todo hablan de una cultura del alcohol muy bestia también, muy asociada a las fiestas”.

Mena cita en las últimas páginas de su libro un artículo de Rosa Montero sobre lo que puede considerarse éxito: «Disfrutar de tu creatividad puede ser en sí mismo una bella vida». Kiko Veneno, no hace mucho, aconsejaba desde las redes a los músicos contar con un trabajo no musical para poder tener total libertad creativa y eso es éxito también. “No había leído lo de Kiko Veneno pero me gusta mucho lo que dice. Es que llenarte la cabeza con lo que vas a ser… Ahora vivimos en otro mundo. Enseguida puedes conseguir la fama a través de internet, es un mundo muy diferente. Pero esa reflexión de Rosa Montero, que hizo a raíz de la muerte de Juan Margallo, un actor teatral y director teatral no muy famoso, habla de qué es el éxito en la vida. Puede ser mantener a tus amigos, tener un trabajo que te agrada, que te gusta, que lo disfrutas. El éxito no tiene por qué ser llenar nueve veces el Metropolitano y ser Bad Bunny. De hecho a veces muchas estrellas del rock son personas muy atormentadas. O, como leí hace poco en un artículo que me hizo gracia y que no recuerdo quién lo firmaba: Elon Musk no duerme mejor que usted. A mí me interesa dormir muy bien”.

Mónica Farré / Sergio Falces
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