Luis Lles tras recoger el trofeo por el festival Periferias en los 21º Premios de la Música Aragonesa, desde Huesca.
Luis Lles tras recoger el trofeo por el festival Periferias en los 21º Premios de la Música Aragonesa, desde Huesca.

Hablamos con Luis Lles con motivo de su jubilación como técnico cultural

«Hay festivales digamos institucionales cuya razón de ser no es, o no debería ser, hacer dinero, sino aportar calidad, coherencia y diversidad, que es lo que hasta ahora han aportado Periferias o Pirineos Sur». Es parte de lo que responde el agitador cultural Luis Lles a las preguntas de Aragón Musical.

Hace unos días bromeaba desde las redes el grupo Domador asegurando que se le ha llegado a ver a este apasionado de su trabajo a la vez en dos conciertos. Desde luego es, sin duda, una de las personas que ha colocado la chincheta de Huesca dentro del mapa cultural europeo.

Señor serio, aunque siempre amable y correcto, al que vemos concentrado cuando asiste a conciertos, centrado en su labor de organizador o cronista musical. Cuenta con una excelente memoria y no vemos papel alguno en las ruedas de prensa que ofrece. También me vienen a la cabeza sus bailes al ritmo de grupos como Meridian Brothers por los que siente verdadera pasión.

Director de Periferias, vuelve a dejar patente con este festival que Huesca va por delante. Luis Lles se jubila de su trabajo como Técnico Cultural del consistorio de la nombrada ciudad pero no de su labor de dinaminación que viene de lejos y a la que le queda mucho fuel.

Luis Lles, te jubilas, es un hecho. Pero hay que empezar aclarando que solo en tus labores de Técnico Cultural del Ayuntamiento de Huesca. Se me hace del todo imposible verte sin hacer nada; fuera de la cultura. Si te tocara dejar la música del todo por alguna especie de apuesta o maldición ¿te ves consumiendo tus días jugando al guiñote o a la petanca? (risas).
(Risas) «No, me resulta imposible pensar en un mundo sin música. A veces he pensado qué pasaría si me quedara sin el sentido del oído, y me parece el peor de los castigos. Creo que no lo podría soportar. Y, efectivamente, me jubilo solo de la parte ‘institucional’ de mi trabajo. Voy a seguir dando guerra en muchos otros frentes culturales, por supuesto. Y sí, de pequeño he jugado al guiñote y a la petanca, pero francamente antes que eso tengo otras cosas que hacer que me apetecen bastante más».

«Me jubilo solo de la parte ‘institucional’ de mi trabajo. Voy a seguir dando guerra en muchos otros frentes culturales, por supuesto».

Has seguido hasta el último día repasando las programaciones culturales artista a artista sin ningún papel delante tuyo en tus ruedas de prensa como técnico cultural. Como siempre, vaya. La buena memoria es una de tus virtudes. Vamos, que te jubilas en plena forma ¿no?
«No te creas, he perdido bastante memoria. La he tenido mucho mejor de lo que la tengo ahora. Pero es cierto que tengo una gran memoria inmediata. Es decir, puedo repetir fácilmente algo que he memorizado hace unos minutos. Pero se me olvida rápidamente después. Y ése es un don que he tenido siempre y que en su día me ayudó a aprobar muchos exámenes» (risas).

«No se puede obviar que la rivalidad entre localidades próximas es algo normal y habitual, a pesar de que hablar de Huesca y Zaragoza es como hacerlo de David y Goliat».

¿Qué piensas que tiene Huesca que no haya en otras ciudades a nivel cultural? ¿Hubiera sido muy distinto tu trabajo desde otras ciudades?
«Por lo que sea, Huesca tiene una tradición cultural de vocación pionera. La ha tenido siempre, desde Ramón Acín a los hermanos Antonio y Carlos Saura. Todos ellos fueron, han sido o son grandes artistas vanguardistas. Y me gusta pensar que soy heredero de esa tradición. Huesca es una ciudad muy pequeña, pero siempre ha tenido ese poso de intentar ir por delante en lugar de tener una actitud seguidista o mimética. Y sí, sin duda, de haber desarrollado mi trabajo en otras ciudades habría sido muy distinto. Aunque creo que llevo en los genes la curiosidad, la inquietud y las ansias por descubrir nuevas sensaciones».

Luis Lles y Luis Costa. Foto, Miguel García
Luis Lles y Luis Costa. Foto, Miguel García

Tengo que decir que solo una mente privilegiada ha podido tener la mesa de su despacho tan llena de papeles como veíamos la tuya hace unos años (risas). Sabías en qué montón y en qué altura se encontraba cada documento.
«Sí, tengo esa facultad. Porque, aunque nadie se lo crea, a mí me gusta mucho ordenar y tener todo controlado. Y aunque la impresión de quien llegaba a mi despacho era de caos total, he de decir que, salvo excepciones, siempre he sabido donde estaba cada cosa» (risas).

«Periferias con dinero sería, sin duda alguna, el mejor festival de este país».

Otra de tus características es lo en serio que te tomas todo lo que haces. En la elaboración de tus crónicas te vemos escuchar los conciertos siempre desde el mismo sitio dejándote distraer muy poco por la gente que te saluda y nada por los brebajes de la barra. Como persona que intenta recoger la actualidad musical que soy, tengo que reconocer que te envidio, yo no soy capaz ¿Cómo se consigue tal disciplina?
«No es disciplina, simplemente hace mucho tiempo que no me siento atraído por el alcohol ni por otras sustancias. Una copita de vino en las comidas con los amigos, y poco más. Además, me distraerían de mi afición favorita, la música, algo que para mí es sagrado. Por otro lado, siento una gran responsabilidad por mi labor de crítico musical, y si no estoy atento a lo que escucho, pierdo criterio y, sobre todo, me distrae de lo principal en un concierto: la música».

A ver, en la pregunta anterior hablo de disciplina, pero tampoco se me puede olvidar el Luis Lles bailarín. Cuando te sueltas, te sueltas ¿eh? Sin tonterías. He presenciado momentos memorables también en ese aspecto.
«Sí, aunque mucha gente no lo sepa, me gusta mucho bailar. Pero bailar no te impide disfrutar de la música. Al revés, acentúa y mejora todavía más la experiencia auditiva. Eso sí, yo no bailo con cualquier cosa, ¿eh?»

«Aunque mucha gente no lo sepa, me gusta mucho bailar».

Te hemos escuchado por la radio y te hemos leído en distintos medios. Esto no va a cambiar.
«Sí, sí. Me sería imposible desconectar de ese apartado de mi trayectoria. En principio, voy a seguir con mi programa ‘La caja de los truenos’ en Hit Radio Huesca y con mis colaboraciones en el Diario del Altoaragón, el Rockdelux (ahora online) y otros medios. Mi vocación pedagógica, que la he tenido siempre, me lleva a intentar comunicar a los demás mi pasión por la música que me entusiasma».

¿Cómo valoras el regreso transformado en medio online de Rockdelux?
«Bueeeeno, no es my cup of tea, porque, aunque me acusen de desforestador, yo soy un verdadero adicto al papel. Pero bueno, como se suele decir, menos da una piedra. Mejor esto que nada».

Luis Lles conduce desde Hit Radio Huesca el programa 'La Caja de Los Truenos'
Luis Lles conduce desde Hit Radio Huesca el programa ‘La Caja de Los Truenos’

En tu vida como parte de la cultura ¿cómo has vivido los cambios derivados de Internet? La transformación desde los medios de comunicación ha sido enorme y tú la has vivido de lleno. A nivel de gestión cultural la cosa no ha sido menor precisamente.
«Internet es un medio poderosísimo. Pero para mí no es ni debería ser más que eso, un medio. Reconozco todas las ventajas que tiene, pero también veo los peligros que encierra el que mucha gente filtre todos sus gustos y aficiones a través de la pantalla de un ordenador. Creo que nos perderíamos algo muy valioso si dejáramos de darle el enorme valor que tiene a la sensación de abrir un libro, de hojear las páginas de un cómic, de asistir a un concierto o al teatro, de coleccionar discos, de ir a exposiciones o de ver una buena película en pantalla grande. Y vale mucho más un amigo real que mil followers. Dicho esto, efectivamente, Internet también ha contribuido a democratizar la música y la cultura y a facilitar las tareas de la gestión cultural, sin duda».

«Por lo que sea, Huesca tiene una tradición cultural de vocación pionera. La ha tenido siempre, desde Ramón Acín a los hermanos Antonio y Carlos Saura».

Nos quedan incógnitas como saber qué padre o madre adoptará a Periferias. Es un festival municipal, no lo pongo en duda, pero es tu criatura.
«Sí, lo que sucede es que esa incógnita también la tengo yo. Este año no se pudo celebrar en octubre Periferias, pero se ha aplazado a marzo de 2021. Y este próximo Periferias de marzo ya lo he dejado medio (o casi entero) encaminado. Pero lo cierto es que no sé qué pasará en 2022. Reconozco que es una tarea realmente difícil continuar desarrollando un festival tan ‘marcado’ como Periferias. Efectivamente, es un festival municipal, pero hace falta que quien me sustituya como programador del Ayuntamiento de Huesca crea verdaderamente en esa criatura y le apetezca continuar con su trayectoria. Si no es así, puede resultar un suplicio para quien tome las riendas, porque es realmente difícil programar un festival multidisciplinar y temático como Periferias. Y lo digo por experiencia. Pero, vaya, ojalá que quien venga detrás de mí se enamore de un proyecto que, al menos en mi opinión, sigue siendo totalmente vigente».

Viendo cómo transformó la gestión de Pirineos Sur la Diputación Provincial de Huesca sacándola a concurso público ¿podría suceder algo parecido con festivales como Periferias aunque se trate de algo de otra institución? ¿Empiezan otros tiempos quizás?
«Sí, la verdad es que estos nuevos tiempos me están poniendo un poco nervioso. Porque creo que se está mercantilizando todo mucho. Y eso, en según qué festivales, me parece muy bien, tiene su lógica. Pero hay festivales digamos institucionales cuya razón de ser no es, o no debería ser, hacer dinero, sino aportar calidad, coherencia y diversidad, que es lo que hasta ahora han aportado Periferias o Pirineos Sur».

«Mi vocación pedagógica, que la he tenido siempre, me lleva a intentar comunicar a los demás mi pasión por la música que me entusiasma».

¿Cómo viviste tus años como director de Pirineos Sur? Entiendo que fue algo muy enriquecedor ¿pero no te tocó un papel demasiado complicado? Por el contexto interno del propio festival pero también por el gran número de festivales cercanos a este y encima que manejan mucho presupuesto.
«Lo viví como una experiencia enriquecedora. Yo venía del ámbito de la gestión municipal (además, de una ciudad pequeña como Huesca), donde los presupuestos suelen ser bastante austeros. Y acostumbrado a hacer malabares con los números, la verdad es que llegar a Pirineos Sur (aunque es un festival pequeño con respecto a muchos otros) me parecía que era como ponerme al frente de un trasatlántico. Y sí, en esas fechas hay muchos festivales grandes que son unos rivales muy difíciles, pero aún así me resultó muy grato poder traer a ese encantador rincón del Pirineo a algunos de mis grandes ídolos (Rubén Blades, Gilberto Gil, Hermeto Pascoal, Seun Kuti, Residente, Tote King, Kase.O o el enorme Franco Battiato, entre otros) junto a nuevos nombres y descubrimientos maravillosos como Sons of Kemet, Kokoko!, Songhoy Blues, Ghetto Kumbé, Baloji y tantos otros».

Los 21º Premios de la Música Aragonesa Aragón Musical, los primeros en Huesca en toda su historia, te hicieron subir a recoger un premio. En concreto por tu nombrada criatura Periferias. Supongo que eras consciente de que era el último premio que recogías en calidad de técnico cultural, más por una apuesta tuya tan fuerte como Periferias ¿Lo recibiste de un modo especial?
«Sí, la verdad es que sí, y es algo que agradezco profundamente a Aragón Musical. En mi último año como gestor cultural y como director de Periferias, recoger el premio a veinte años de lucha por una idea que considero lo más importante que he hecho en mi vida, me pareció genial. Sigo pensando que Periferias con dinero sería, sin duda alguna, el mejor festival de este país. La idea que articula el festival sigue siendo muy potente. Y además, hacer este festival durante estos veinte años ha sido una aventura fascinante y maravillosa».

Luis Lles en sus labores de Director de Pirineos Sur en 2016
De izquierda a derecha, Begoña Puértolas (directora ejecutiva del festival), Berta Fernández (responsable de Cultura de la DPH) y Luis Lles (director artístico del festival). Foto de 2016.

Hay que decir que no es tu único Premio de la Música Aragonesa. Has recibido, entre otros, el de Mayor Apoyo, una categoría aún más concreta hacia tu persona.
«Y ése es, precisamente, otro premio que me hizo una especial ilusión, porque siempre he apoyado a muerte a la escena local y aragonesa. Son más de dos centenares los grupos y artistas aragoneses que han pasado por Periferias a lo largo de estos años, y eso es algo que pocos festivales pueden decir. Creo que lo mejor que puede hacer un festival y un gestor cultural es cuidar con cariño el semillero que va a alimentar el panorama cultural futuro, tanto a nivel creativo como de público».

«Huesca es una ciudad muy pequeña, pero siempre ha tenido ese poso de intentar ir por delante en lugar de tener una actitud seguidista o mimética».

Tras tus años de experiencia, una pregunta que solo haría a alguien jubilado de su puesto (risas) ¿Son cosas mías o la gente de Zaragoza que pide apoyo al Ayuntamiento para organizar alguna actividad en Huesca lo tiene algo difícil?
(Risas) «No se puede obviar que la rivalidad entre localidades próximas es algo normal y habitual, a pesar de que hablar de Huesca y Zaragoza es como hacerlo de David y Goliat. Pero yo te contestaría diciendo que es quizá igual de difícil que lo tiene alguien de Huesca que quiera pedir apoyo al Ayuntamiento de Zaragoza para organizar allí una actividad» (risas).

Supongo que uno de los hechos más duros de tu carrera ha sido el fallecimiento del también técnico cultural del Ayuntamiento de Huesca Javier Brun. Sucedió el pasado mes de mayo, en la última etapa de tu vida laboral en el consistorio. Alguien con mucho talento que, además, decidió trabajar para Huesca.
«Sí, fue realmente muy duro. Y todavía, cuando pienso en ello, se me encoge el corazón y sigo sin hacerme a la idea de que Javier ya no está aquí. Javier Brun era una persona brillantísima, con la que inicié muchos proyectos y aventuras, de quien aprendí muchísimo y que estaba especialmente dotado para la teoría y la gestión cultural. En Huesca su desaparición ha significado una pérdida irreparable».

«Creo que lo mejor que puede hacer un festival y un gestor cultural es cuidar con cariño el semillero que va a alimentar el panorama cultural futuro, tanto a nivel creativo como de público».

¿Planes de futuro?
«En primer lugar, tomarme la vida con mayor tranquilidad. ¡A ver si lo consigo! Después, dedicarme a una tarea que me va a llevar muchos años, que es ordenar todas mis cosas: discos, libros, cómics, catálogos de exposiciones, películas, revistas,… Es, en todo caso, una tarea que me va a encantar hacer. También, poder asistir a una serie de festivales (el Unsound de Cracovia, por ejemplo) a los que no he podido ir nunca porque estaba muy liado con mi trabajo. Eso siempre que se abran las fronteras, claro. Y finalmente, seguir conectado como hasta ahora a todo lo que se mueve en el universo cultural. Sería incapaz de vivir sin eso».

Por Sergio Falces
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